Autopsia de una catástrofe anunciada

Autopsia de una catástrofe anunciada

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septiembre 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-24

No hay duda que Wall Street está viviendo la peor crisis desde la gran depresión. ¿Pero cómo pudo ocurrir este descalabro? La respuesta tal vez se pueda encontrar en las teorías que inmortalizaron al economista Hyman Minsky fallecido en 1996.

Según este seguidor de John Maynard Keynes, en los momentos de prosperidad, entiéndase cuando el acceso a dinero barato es la constante, es cuando más riesgos se presentan para la estabilidad de los mercados financieros. La razón principal obedece a que es en estos momentos se tienden a inflar burbujas especulativas.

Bajo esta premisa Minsky fue un defensor de la regulación financiera, sobre todo para prevenir que las burbujas crearan bombas de tiempo como la que estamos experimentando.

La evidencia actual prueba la hipótesis de Minsky. En la lista de responsables de la actual crisis está la Reserva Federal que durante 2002 y 2005, mantuvo bajas las tasas de interés por un período prolongado. El acceso a recursos baratos llevó a que muchos bancos locales y compañías corredoras de créditos hipotecarios otorgaran préstamos subprime, con mayores tasas de interés, a personas sin historia de crédito y sin garantías que demostraran su solvencia. Así mismo el crecimiento de los créditos hipotecarios en todo el país fue aprovechado por los Bancos de Inversión para obtener grandes ganancias y realizar innovaciones contables sin mayor regulación. Estos últimos compraban la cartera de los bancos locales, incluyendo los créditos subprime, para empaquetarlos en productos no regulados denominados Obligaciones de Deuda Colateral (CDO) o Bonos Hipotecarios (Mortgage Backed Securities), que a su vez eran vendidos en los mercados a inversionistas institucionales, gracias a las atractivas calificaciones crediticias que las evaluadoras de riesgo le otorgaron a estos productos.

Pero como lo dice Minsky, cuando las condiciones cambian el castillo de naipes se viene abajo. Al momento que la Reserva Federal empezó a aumentar las tasas de interés en el 2005, la bomba se activó y lo errores se hicieron evidentes. El efecto dominó empezó con el incumplimiento de las obligaciones hipotecarias por parte de los prestatarios subprime, lo cual fuera de deprimir el sector inmobiliario, llevó a que muchos productos de deuda colateral perdieran valor afectando los libros contables de sus tenedores. Igualmente, muchos Bancos de Inversión tuvieron que endeudarse para cubrir pérdidas, y ni hablar de las aseguradoras que habían emitido pólizas frente a incumplimientos crediticios.

Esto por supuesto desencadenó en desconfianza, pues ante la duda de saber cuán expuestos estaban los Bancos de Inversión y algunas aseguradoras frente a la crisis, su acceso a liquidez se encareció y el valor de sus acciones se fue para el piso, llevándonos a la actual situación.

La Casa Blanca ha propuesto un rescate cercano a un trillón de dólares para adquirir todos los productos 'tóxicos'de deuda colateral en poder de instituciones financiaras norteamericanas.

Sin embargo, hay muchas dudas. Si el precio que se pague por ellos es inferior al valor de mercado muchos bancos tendrán que registrar pérdidas millonarias y muchas instituciones seguirán pereciendo. Si por el contrario el precio que se pague es mayor al precio de mercado se sentará un precedente de premio a la irresponsabilidad financiado por los contribuyentes.

Con o sin rescate la bomba no ha acabado de explotar. Lo que sí quedará claro es que las lecciones de Minsky ya no serán despreciadas. Pues en momentos de euforia la falta de regulación es una incubadora de tragedias. Para la muestra un botón.

ivanduquemarquez@gmail.com

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