Autorregulador del Mercado de Valores de Colombia (AMV) lanzó manual de buenas prácticas

La autoridad presenta sugerencias para evitar el exceso de mandato y explica que en ocasiones es falta de conocimiento.

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marzo 29 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-29

Muchas de las conductas que se consideran inapropiadas en el mercado de valores son producto del desconocimiento de los intermediarios, más que de la mala fe. Por esa razón, el AMV decidió incluir en su programa de educación a las entidades que funcionan como intermediarias.

Para ello, lanzó un manual de buenas prácticas para las empresas, el cual se entregará en varias etapas con temas puntuales de la actividad de las compañías, para recordar la normativa existente y dar algunas sugerencias prácticas para evitar caer en malos comportamientos.

Una recomendación clave es evitar aquellas prácticas que se consideran como exceso de mandato, en donde la más común es realizar operaciones con los recursos del cliente sin su consentimiento. En ese sentido, el Autorregulador sugiere algunos temas que son sencillos de poner en práctica, pero que pueden ser de gran utilidad para no incurrir en malas conductas.

En primer lugar, propone que las firmas adopten libretos y formatos para recibir órdenes, los cuales tengan las preguntas que se necesitan para obtener la mínima información necesaria, de tal forma que no se queden los elementos clave por fuera.

Sobre este punto, otro tema fundamental es comprobar que se entendió bien la orden que dio el cliente y por eso, se sugiere que en el mismo instante en que se recibe la instrucción se confirme con el usuario el tipo de operación, el título, el monto y cualquier otro elemento importante.

Siempre tiene que quedar consignada de manera clara la información relacionada con la intención de los clientes de dar facultad a ordenantes para impartir instrucciones. Lo mismo aplica cuando las condiciones de las órdenes dependen de situaciones del mercado (por ejemplo, cuando se solicita vender una acción cuando llegue a un determinado precio).

Cuando un comisionista recibe órdenes que podrían ser incompatibles, lo principal que debería hacer es ponerse en contacto con el cliente para informarle de la situación, de tal forma que el usuario sea quien decida qué hacer. Por otra parte, hay recomendaciones para que las áreas de control interno de los puestos de bolsa verifiquen que las operaciones se realizan a partir de una orden que se impartió previamente.

Esto se suma al programa de educación del inversionista que tiene el AMV y que incluye un ABC para la persona del común, lo que tiene que saber sobre los bonos, las acciones y los intermediarios legales.

Los factores de riesgo 

El AMV encontró unos elementos que pueden propiciar los malos comportamientos de los intermediarios. Entre ellos, están las órdenes ambiguas, confusas o incompletas, así como los problemas que se presentan cuando hay mandatos no compatibles de un solo cliente. Por otra parte, está la existencia de ordenantes de facto, es decir que no están legalmente facultados para dar órdenes y los ordenantes con capacidad limitada.