Autorretención y los rendimientos financieros

Somos grandes contribuyentes según la reciente Resolución de diciembre de 2008 proferida por la Dian. Por tener esta categoría debemos actuar como autorretenedores sobre todos los rendimientos financieros que percibamos incluidos los de nuestras cuentas de ahorros?

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mayo 25 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-25

El Artículo 562 del Estatuto Tributario establece que, para la correcta administración, recaudo y control de los impuestos nacionales, el Director de Impuestos y Aduanas Nacionales, mediante resolución, establecerá los contribuyentes, responsables o agentes retenedores, que por su volumen de operaciones o importancia en el recaudo, deban ser catalogados como grandes contribuyentes. A su turno, el artículo 368 ibídem, consagra que el Director de Impuestos y Aduanas Nacionales, tiene la competencia para autorizar o designar a las personas o entidades que deberán actuar como autorretenedores, y para tal efecto, indicará mediante resolución la razón social y NIT de las personas jurídicas, que están autorizadas para efectuar retención en la fuente sobre sus ingresos (autorretenedores). Es de mencionar que la calidad de autorretenedor podrá ser solicitada por el contribuyente interesado, caso en el cual se deberá cumplir con los requisitos exigidos por la resolución de la Dian 04074 del 25 de mayo del 2005. De lo anterior se concluye que las calidades de gran contribuyente y autorretenedor son totalmente independientes y son asignadas por el Director de Impuestos y Aduanas Nacionales mediante resoluciones diferentes, atendiendo a circunstancias especificas para cada calidad. Es decir, que no se adquiere automáticamente la calidad de autorretenedor, por el hecho de haber sido catalogado como gran contribuyente del impuesto sobre la renta. No obstante lo anterior, es de mencionar que para el caso de los ingresos por rendimientos financieros que trata el Decreto 700 de 1997, es decir los provenientes de títulos con intereses y/o descuentos, o generados en sus enajenaciones, la retención en la fuente deberá ser practicada por parte del beneficiario de los mismos, y no por quien efectúa el pago o abono en cuenta, siempre y cuando dicho beneficiario tenga la calidad de agente autorretenedor de rendimientos financieros. Por su parte, la resolución 1460 de 1997 designó como agentes autorretenedores de rendimientos financieros a los contribuyentes del impuesto sobre la renta, calificados como grandes contribuyentes, los cuales podrán actuar como agentes autorretenedores de rendimientos financieros a partir de la ejecutoria del acto que otorga dicha calificación. Teniendo en cuenta lo anterior, es de concluir que los sujetos catalogados como grandes contribuyentes deberán efectuar autorretención sobre sus ingresos por concepto de rendimientos financieros. Es importante tener en cuenta que el concepto de ingresos originados en rendimientos financieros, expuesto en el Decreto 700 de 1997, se refiere a aquellos provenientes de títulos crediticios y no a aquellos que pudieran originarse en otros conceptos, como es el caso de los rendimientos obtenidos por cuentas de ahorros en entidades financieras. Es necesario que en operaciones no gravadas con el impuesto a las ventas efectuadas con personas naturales se les exija que suministren la inscripción en el RUT? El Artículo 506 del Estatuto Tributario consagra entre las obligaciones de los responsables del régimen simplificado, las siguientes: Primero, entregar copia del documento en que conste su inscripción en el régimen simplificado, en la primera venta o prestación de servicios que realice a adquirentes no pertenecientes al régimen simplificado, que así lo exijan. Y segundo, exhibir en un lugar visible al público el documento en que conste su inscripción en el RUT, como perteneciente al régimen simplificado. Por otra parte, el Artículo 177-2 del Estatuto Tributario dispone que no son aceptados como costos o gastos, los pagos por concepto de operaciones gravadas con el impuesto sobre las ventas, realizados a personas naturales no inscritas en el régimen común, cuando no conserven copia del documento (RUT) en el cual conste la inscripción del vendedor o prestador del servicio en el régimen simplificado. De lo anterior se concluye que la obligación de suministrar copia del Registro Único Tributario (RUT), cuando así lo exigiera un responsable del régimen común, solo aplica respecto de operaciones gravadas con el impuesto sobre las ventas efectuadas con personas pertenecientes al régimen simplificado. Es decir que, si la operación no está gravada con el Impuesto de Valor Agredado (IVA), no habrá lugar a exigir inscripción en el RUT por parte del vendedor o prestador del servicio. No obstante lo anterior, cabe mencionar que si la persona natural, sea el vendedor o prestador del servicio, cumple con los topes exigidos para ser declarante del impuesto sobre la renta (IVA), tendrá la obligación de inscribirse en el Registro Único Tributario (RUT), de acuerdo con lo dispuesto por el Decreto 2788 de 2004. Cómo se determina el costo fiscal del ‘good will’? El good will o crédito mercantil es un intangible, que como su nombre lo indica, es el buen nombre que puede llegar a tener una empresa, haciendo que su reputación le permita gozar de ciertas ventajas comerciales y financieras, que podría tener sobre otras empresas dedicadas a la misma actividad. Para efectos financieros, el crédito mercantil formado ha sido entendido como el activo intangible que corresponde a la estimación de futuras ganancias en exceso de lo normal, o a la estimación de la valoración anticipada de la potencialidad del negocio (Circular Externa 004 del 9 de marzo de 2005 de la Superintendencia de Valores, hoy Superintendencia Financiera). El crédito mercantil puede ser adquirido, es decir, la empresa lo puede haber obtenido en el marco de una negociación (como puede ser la compra de un establecimiento de comercio) o puede ser formado, caso en el cual el good will no se adquiere sino que se va formando a lo largo de la vida de la empresa o sociedad. En caso de que el crédito mercantil sea adquirido, su costo fiscal se determinará de acuerdo con lo dispuesto en el Artículo 74 del Estatuto Tributario, es decir se estima por su costo de adquisición demostrado, menos las amortizaciones concedidas y la solicitada por el año o periodo gravable. Para el good will o crédito mercantil formado, la Ley fiscal ha previsto una presunción para establecer su costo fiscal, y consiste en que el costo de éste se presume constituido por el 30 por ciento del valor de la enajenación, de acuerdo con lo ordenado por el artículo 75 del Estatuto Tributario. Para la aplicación de este costo presunto es requisito que el intangible haya sido incluido en la declaración de renta del año gravable anterior al de la venta y que el valor declarado esté sustentado en un avalúo técnico. '' En caso de que el crédito mercantil sea adquirido, su costo fiscal se determinará de según el artículo 74 del Estatuto Tributario”. La utilidad proveniente de la enajenación de acciones se encuentra gravada con el impuesto de industria y comercio en el Distrito Capital? Si las acciones constituyen activos fijos para el contribuyente, entendiendo como tales aquellos bienes corporales muebles o inmuebles y los incorporales que no se enajenan dentro del giro ordinario de sus negocios, la utilidad proveniente de su enajenación no estará sujeta al impuesto de industria y comercio, toda vez que por mandato del Decreto 352 de 2002 (Estatuto Tributario de Bogotá), al efectuar la liquidación del impuesto, se deberá restar de los ingresos, lo correspondiente a actividades exentas y no sujetas; las devoluciones, rebajas y descuentos; las exportaciones y la venta de activos fijos. Para que la inversión en acciones se considere activo fijo, debe tener el carácter de permanente. De otra parte, si la enajenación de las acciones corresponde a las actividades que desarrolla el contribuyente dentro del giro normal de sus negocios, entonces dicha actividad estará sujeta al impuesto de industria y comercio en el Distrito Capital. Lo anterior ha sido igualmente expuesto por el Consejo de Estado en reiterada jurisprudencia, entre otras en la sentencia del 2 de abril de 2009 expediente 13726, en la que señaló: “en el Distrito Capital, la base gravable del impuesto de industria y comercio está constituida por los ingresos netos percibidos en cada periodo bimestral, obtenidos de la suma de todos los ingresos ordinarios y extraordinarios disminuidos entre otros con los ingresos por la utilidad en la venta de activo fijos, entre los cuales están las acciones cuando éstas no constituyen el giro ordinario de los negocios del contribuyente”. '' Si la enajenación de las acciones corresponde a las actividades normales que desarrolla el contribuyente, estará sujeta al impuesto de industria y comercio”.WILABR

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