Un balance agridulce

Han pasado apenas seis meses desde cuando el Gobierno presentó a la opinión un documento, en el cual reflejó la política anticíclica que utilizaría para enfrentar el vendaval económico actual. En éste, Planeación Nacional reflejó una serie de programas en marcha por 55,4 billones de pesos, a cargo tanto del sector público como del privado y en diversas actividades productivas.

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julio 02 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-02

La intención era doble. De un lado, contestarles a los críticos que decían que el Ejecutivo no tenía herramientas a la mano para sortear la tormenta y, por otro, mostrar que las iniciativas en camino eran cuantiosas y obedecían al propósito coherente de asegurar el crecimiento. Más allá del debate que se originó en ese momento, cuando quedó en claro que el aporte estatal era minoritario, resultó interesante el ejercicio hecho hace un par de días sobre el avance de lo programado. El motivo es que, aparte de las cantidades involucradas, hubo un propósito definido de acelerar el ritmo de ejecución por parte de las entidades y los ministerios del caso. No obstante, antes de examinar las cifras entregadas, no está de más recordar que el plan gubernamental se asentó en cuatro ejes. El primero fue la inversión en infraestructura ‘para generar empleo y promover la competitividad’; el segundo consiste en el apoyo a la red de protección social para sostener el consumo de la población más vulnerable; el tercero es el de fortalecer la confianza inversionista; y el cuarto, y último, es el de asegurar el acceso a financiación por parte del público. Un vistazo inicial sugiere que todo va relativamente bien. Dado el complejo proceso presupuestal del país, las estadísticas muestran que lo normal es que para mayo el índice de ejecución de los fondos públicos apenas llegue a 15 por ciento, pues este se acelera en el segundo semestre. De tal manera, en el capítulo de infraestructura el avance reportado fue de 39 por ciento para el sector privado y 30 por ciento para el público, lo cual da un promedio del 30 por ciento, más del doble de lo usual. En números concretos, la inversión habría llegado a 18,7 billones de pesos, de los cuales 8,8 billones habrían corrido por cuenta del Gobierno. El problema es que el sector de mejor comportamiento, el de Minas y Energía con 7 billones de pesos invertidos, incluye 3,5 billones que corresponden a adquisiciones de empresas o activos hechas por Ecopetrol en Colombia. Aunque la labor de la empresa petrolera es muy importante y digna de elogio, difícilmente una compra puede considerarse como parte del programa anticíclico. En consecuencia, el índice de ejecución gubernamental disminuye a menos del 25 por ciento y quedan en evidencia los atrasos en áreas como carreteras (15 por ciento) y transporte urbano (14 por ciento), componentes fundamentales de lo propuesto. En cambio el área social parece ir mejor. Planeación afirma que Familias en Acción tiene un avance del 63 por ciento, mientras que la Red Juntos va en el 48 por ciento. Por su parte, los cupos del Sena asignados para formación profesional ascienden a algo más de dos millones, mientras que no hay información definitiva sobre la marcha del Plan 250.000, a cargo de la entidad. Además, la confianza inversionista se ha beneficiado de la marcha de la inversión extranjera. Aunque esta cae 14 por ciento frente a los datos del 2008, ese desempeño es muy bueno a la luz de las tendencias mundiales. En contraste, el objetivo de zonas francas y de firma de contratos de estabilidad jurídica va un poco más lento, quizás porque el ánimo de los empresarios no es el mejor. Así lo revelan tanto las encuestas gremiales como las cifras del Dane, según el cual la inversión privada cayó 2 por ciento en el primer trimestre. Un último tema es el de la financiación, en el cual dada la buena salud de los bancos nacionales, no había tantas urgencias. Tal vez lo más destacable es la cobertura de tasas de interés, que ha sido bien recibida, aunque la compra de vehículos y electrodomésticos, impulsada por Bancóldex, no ha tenido éxito. Así las cosas, el balance es agridulce. Sin desconocer que en ciertos ramos lo hecho ha sido importante, ha vuelto a quedar presente la incapacidad del Estado para acelerar su ritmo de gasto. Y aunque es probable que al finalizar el 2009 la economía regrese a cifras positivas, todo indica que ello no será gracias al tan publicitado programa anticíclico. '' El informe de avance del programa anti- cíclico, con inversiones públicas y privadas por 55,4 billones de pesos, ha vuelto a poner de presente la incapacidad del Estado para acelerar su ritmo de gasto''.WILABR

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