El balance de la Fundación ExE: rendir cuentas y afrontar retos de apoyo social

Hace cuatro años, con el amplio apoyo del empresariado colombiano, nació la Fundación Empresarios por la Educación (ExE).

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agosto 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-25

Desde entonces, la Asamblea Anual de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, se ha convertido en el espacio natural para que la fundación rinda cuentas de su gestión, no sólo a las empresas que la respaldan, sino a todo el país. Aprovechamos este espacio editorial, para compartir con ustedes los logros y avances, pero sobre todo para hacerles un llamado a los lectores sobre los retos que afronta la educación en Colombia. El propósito de la Fundación ExE es el de promover y fomentar la participación activa de las empresas y de los empresarios en la búsqueda de soluciones concretas y efectivas para resolver los problemas que aquejan a la educación preescolar, básica y media en nuestro país. La Fundación ExE es un medio para que las empresas y los empresarios ejerzan su sentido de responsabilidad social de una manera práctica y concreta, a favor de los niños y niñas colombianos. La Fundación ExE concibe su papel como el de actuar como canal idóneo para aplicar los recursos empresariales (donaciones en dinero, aportes en especie, tiempo voluntario, etc.) a programas exitosos que mejoren la gestión y la calidad de la educación en las escuelas públicas de todo el territorio nacional. En la práctica, y gracias a estos aportes, la Fundación llega, este año, a más de 540.000 niños y a 5.000 maestros en cerca de 1.200 escuelas ubicadas a lo largo y ancho del país. Dentro del portafolio de programas que ofrece la Fundación ExE se encuentra el programa de voluntariado Líderes Siglo XXI. A través de esta iniciativa, los empresarios ayudan a escuelas y colegios públicos en los departamentos de Antioquia, Bolívar, Caldas, Quindío y Valle. Dos o tres hora semanales de tiempo de un empresario, de un alto ejecutivo, o de un profesional altamente capacitado de una de las empresas ubicadas en la zona industrial de Mamonal en Cartagena, por ejemplo, permite que los niños de las escuelas públicas de la cercana Pasacaballos estudien en unos establecimientos con un plan educativo claro, con procesos bien organizados, con un mejor clima escolar y, al final, con mejores resultados académicos. Otro caso es el del programa Alianzas para la Equidad, realizado en ocho regiones de Colombia, que buscan asegurar las condiciones de aprendizaje de los niños y niñas en condiciones de desventaja. Tal es el caso de Manizales, con el apoyo de la Federación de Cafeteros y la Fundación Luker, en que se ha trabajado integradamente para mejorar la calidad de las escuelas y colegios públicos que atienden población en situación de marginalidad, a través de estrategias que permitan mejorar simultáneamente la gestión y las prácticas pedagógicas. Con tanto éxito, que la administración municipal tomó la decisión de adoptar el proyecto dentro de sus políticas para expandirlo a toda la ciudad. Uno de los aspectos que más nos enorgullece en la Fundación ExE es que el apoyo empresarial a la educación no sólo se materializa a través del giro de un cheque: dentro de una concepción moderna de la responsabilidad social, el compromiso con la sociedad va más allá de donar unos pesos, los cuales son siempre importantes más no suficientes. Lo que hemos logrado es movilizar a las personas: su conocimiento, su voluntad, su liderazgo. Es así como los diferentes programas y actividades de la Fundación cuentan con cerca de 430 empresarios activos, que dedican tiempo a ayudarle a una escuela a mejorar sus capacidades administrativas, a apoyar una secretaría de educación a adoptar mejores prácticas gerenciales, a estudiar temas de política educativa con funcionarios del Ministerio. Estos empresarios sacrifican parte de su tiempo laboral y familiar para prestar un servicio a la comunidad a que pertenecen, esperando una sola recompensa: saber que el aporte personal contribuye a hacer de Colombia una sociedad más justa, más equitativa y más próspera. Colombia es un país de regiones. Por ello, la Fundación ExE ha adoptado una estrategia de acción muy descentralizada: actuamos a través de 14 capítulos regionales, de tal forma que los empresarios trabajan sobre los problemas de la región donde operan, mano a mano con las autoridades educativas locales y los educadores locales. Un excelente ejemplo es el caso de Antioquia, donde en alianza con la Fundación Proantioquia, se trabaja en la ciudad de Medellín, en el área metropolitana, en el Oriente del Departamento, en el Sur - Oriente y en el Urabá: en todos los casos de una forma coordinada con los diferentes actores educativos y aprovechando las bases empresariales subregionales. Todo lo anterior llena de satisfacción al equipo de la Fundación, a su Consejo Directivo y a las 109 nueve empresas fundadoras: programas concretos, resultados mensurables, compromiso de empresas y empresarios, buena respuesta de las autoridades. Sin embargo, como decíamos al principio de esta columna, los retos de la educación colombiana son muchos. El Gobierno se propone, en los próximos cuatro años, asegurar 1.500.000 de nuevos cupos escolares, con lo cual nos acercaríamos a la cobertura plena. Sin embargo, la educación preescolar sólo llega a la mitad de los niños que la requieren y los jóvenes están abandonando la escuela en 9º grado, cerrándose sus propias oportunidades de progreso futuro. En calidad hay mucho por hacer para que los logros de nuestros niños y niñas correspondan a los estándares deseables en términos de la competitividad de nuestra sociedad. La infraestructura física de las escuelas en nuestro país es deplorable: un estudio realizado por el Capítulo Atlántico de ExE muestra que en Barranquilla, poner al día su infraestructura en términos de las normas mínimas establecidas por el Ministerio de Educación, tendría un costo de al menos 340 mil millones de pesos. No hablemos de conectividad y nuevas tecnologías: Colombia con gran esfuerzo pasó de 100 alumnos por computador a 50, pero Corea tiene 3 niños por computador. Mostrar estos datos y señalar las carencias de nuestra educación tiene el propósito de invitar a los empresarios colombianos a comprometerse, aún más, con el esfuerzo de mejorar la educación. Los estudios sobre Responsabilidad Social realizados por la Andi revelan que la mayor parte de las inversiones sociales de las empresas se van a la Educación: esto es una buena señal. Pero todavía es insuficiente. La experiencia de ExE nos muestra que el aporte empresarial puede ser mayor y mucho más valioso: necesitamos el tiempo, el liderazgo, la influencia y la capacidad de convocatoria de los empresarios para cambiar las cosas en la educación. Todas esas capacidades demostradas por los empresarios pueden ser aplicadas a superar el mayor reto de la educación colombiana: convertir el propósito de tener una educación de clase mundial en un propósito común de todos los colombianos. Que toda acción de quien tenga la capacidad de educar lleve la impronta de ese propósito: los maestros, los padres de familia, los medios de comunicación, las organizaciones sociales, los políticos y los gobernantes y, por supuesto, los empresarios. La Fundación ExE ofrece su experiencia y su red de capítulos, como un medio para lograr esa movilización. El año próximo habrá elecciones de alcaldes y gobernadores, figuras claves para asegurar una buena calidad de la educación; este año, con el arranque del nuevo Gobierno, se abre en el Congreso la discusión de importantes proyectos de ley para la educación, entre ellos la Reforma al Sistema General de Participaciones. Estos dos acontecimientos son otras tantas oportunidades para comprometernos, como empresarios, con la educación. Director Ejecutivo. Fundación Empresarios por la Educación"En calidad hay mucho por hacer para alcanzar los estándares internacionales deseables”."Los estudios sobre RSE de la Andi revelan que la mayor parte de las inver- siones van a Educación”.

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