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Un banco para alimentar a los pobres

El ingenio de una madre pobre, cabeza de familia y con varios hijos para alimentar, le dio la idea en 1967 a John Van Hengel de crear un Banco de Alimentos.

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mayo 12 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-12

Todo comenzó en Phoenix, Arizona, Estados Unidos, cuando esta madre le comentó a Van Hengel que para alimentar a sus hijos, acudía a las canecas de basura ubicadas a las afueras de las cadenas de supermercados. Algunos de los productos encontrados por esta madre, todavía presentaban buen estado para su consumo pero su principal dificultad consistía en su almacenamiento. Por eso el trabajo que se desarrolló a partir de entonces se enfocó en establecer los contactos con los supermercados que podían suministrar alimentos a punto de vencerse o en buen estado pero con poca rotación y encontrar un sitio dónde almacenarlos. Este formato se replicó en otros estados de Estados Unidos, en Canadá y en algunos países de Europa. Años más tarde en Guadalajara, México, en 1989, una labor similar fue desarrollada por un agricultor que tras superar los resultados esperados de su cosecha, decidió donar los excedentes para ayudar a los más pobres. Acudió entonces a un amigo de la fundación Caritas para la solución de esta situación. Así se dio una segunda fase en la creación de los Bancos de Alimentos. En Colombia, este formato se conoció hasta 1998, cuando a través de un comercial de la televisión mexicana se conoció la labor que desarrollaba la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos. Esta iniciativa fue acogida y liderada por la Pastoral Social de Medellín, que decidió enviar una delegación a México para conocer más de cerca el programa. Los encargados de establecer los contactos fueron Monseñor Gonzalo Rivera, Monseñor Alberto Giraldo y el Padre Juan Diego Ruiz. En octubre de 1999 comenzó a operar en Medellín Caritas Arquidiocesana Banco de Alimentos, ‘Caramba’, por iniciativa de la Pastoral Social de esa ciudad y con el apoyo de empresarios y ciudadanos que prestaron su concurso. Pronto esta iniciativa tuvo también acogida otras ciudades como Cali, donde se creó el Banco Arquidiocesano de Alimentos de Cali. En el 2001, por iniciativa del Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, se lanza la idea de tener un programa similar para Bogotá. El 8 de mayo de ese año se crea oficialmente la Fundación Banco Arquidiocesano de Alimentos de Bogotá, con el apoyo de empresarios, cadenas de comercio, representantes de la academia y entidades del sector público. La Fundación Banco Arquidiocesano de Bogotá se enfocó entonces en la iniciativa que dio pie a la creación de estas entidades: “salvar productos perecederos y no perecederos, que se acercan a su fecha de vencimiento y que afectan en su presentación o son de baja rotación y que las industrias deciden darles de baja, para que en lugar de que se conviertan en alimentos para animales o se consideren como basura, sean aprovechados por los más necesitados de la ciudad y los municipios cercanos”. Además, la Fundación ofrece a los empresarios y a las cadenas de comercio la garantía de que el producto que se recibe no se vuelve a comercializar, que llega realmente a la población vulnerable, que no vuelve a entrar en la cadena comercial y que se alcanza a consumir antes de la fecha de vencimiento y le sirve a personas muy necesitadas, sin ánimo de lucro. Esta iniciativa ha tenido tal acogida, que ayer se inauguró una bodega de 4.500 metros cuadrados, con una inversión de 1.100 millones de pesos, que permitirá ampliar la capacidad para ayudar a la población vulnerable y de bajos recursos. Entre las cadenas de comercio que hoy apoyan esta iniciativa en la capital del país se destacan Carulla Vivero, Almacenes Exito, Pomona, Surtimax, Merquefácil, Carrefour, Olímpica y Alkosto. En cuanto a empresas industriales están Coca Cola, Unilever Andina, Nestlé, Alquería, Procter & Gamble, Algarra, Pastas Doria, Meals de Colombia, Frito Lay Colombia, Colombina, Noel, Fidubogotá y Arturo Calle, entre otras. SE AMPLIA LA CAPACIDAD DE ALMACENAMIENTO DE ALIMENTOS El nuevo centro de operaciones inaugurado por el Banco Arquidiocesano cuenta con 4.500 metros cuadrados que permiten movilizar 2.500 toneladas de producto mensuales. Adicionalmente cuenta con un auditorio con capacidad para albergar a 100 personas y dispone de 80 parqueaderos. Hasta el momento el Banco de Alimentos venía desarrollando su labor en una bodega en la que apenas podía mover 680 toneladas al mes. Los beneficios de este nuevo espacio, no sólo se reducen a un lugar físico apropiado para almacenar y distribuir 2.500 toneladas mensuales de productos y bienes que ofrecen ayuda a 65.000 personas.

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