Un banco mundial de reserva

En la Asamblea del Fondo Monetario internacional, realizada en octubre en Estambul, Dominique Strauss, planteó la idea de convertir al FMI en un Banco Global de Reservas.

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abril 18 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-18

En la Asamblea del FMI, realizada en octubre en Estambul ocurrieron cosas novedosas que sólo se explican por la gravedad de la crisis financiera internacional, la misma que el FMI no logró prever ni prevenir, y en cuyo tratamiento ha jugado un papel protagónico por la misión encargada por el Grupo de los 20 de administrar las ayudas por un monto de 750.000 millones de dólares y la autorización de emitir 250.000 millones de DEG para prestar a los miembros, incluidos aquellos que como Venezuela habían prepagado, hacía apenas dos años, todas sus deudas con el Fondo.

Una idea novedosa planteada en dicha Asamblea por el director del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, fue convertir al FMI en un Banco Global de Reservas, de modo que no fuese necesario que cada país tuviera elevados montos de reservas. Como ha criticado Stiglitz, a propósito de China, la congelación de cuantiosos recursos en las reservas de los países, como provisión frente a crisis cambiarias, sustrae esos recursos de la circulación mundial, afectando los flujos comerciales y de inversión. Las naciones países podrían reducir ese nivel de reservas si existiese un fondo multilateral de reservas, al cual todos los miembros tuviesen acceso expedito.

Con esta idea coincide Barry Eichengreen, en un artículo publicado en la Universidad de California acerca de la necesidad de asegurar el acceso de los países a fondos de emergencia. Y diversos analistas vinculan este problema con el debate acerca de la necesidad de crear un activo de reserva multilateral como el bancor propuesto por Keynes en Bretton Woods, o como opera el euro en los países de la Unión Europea, o quizá como una potenciación de los actuales Derechos Especiales de Giro, activo emitido por el FMI.

Obviamente que la viabilidad de un cambio como el propuesto depende de la seguridad de acceso a esos fondos, pues si hay conflicto entre un país y el FMI a causa de diferencias en el enfoque de las políticas, dicho acceso no va a estar asegurado. Y el acceso a dichos recursos debe ser ágil si se quiere evitar el agravamiento de las crisis: hasta ahora el FMI ha aplicado la condicionalidad para el otorgamiento de créditos stand by, exigiendo la adopción de políticas que en general han sido procíclicas (controlar el déficit en épocas de recesión), y por ende recesivas.

Es memorable el conflicto entre el Gobierno del presidente Carlos Lleras Restrepo y el FMI en 1967, cuando el ministro Abdón Espinosa se resistió a realizar una maxidevaluación como la exigida por el Fondo, después de que el Gobierno precedente de Guillermo León Valencia había aceptado realizar dos fuertes devaluaciones, las cuales trajeron huelgas generales y tal grado de inconformidad que afectaron severamente su gobernabilidad. El Gobierno colombiano dictó el Decreto Ley 444 de 1967 adoptando la devaluación gradual y el control de capitales; y logró restablecer las reservas del país. Al final el FMI tuvo que conceder la razón al Gobierno de Colombia.

Para eludir tal condicionalidad, los gobiernos han derivado hacia la toma de créditos de la banca privada o a la emisión de títulos en las bolsas, elevando su endeudamiento hasta niveles riesgosos.

beethovenhv@yahoo.com