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El ‘banco’ de las oportunidades

El martes pasado el Consejo Nacional de Política Económica y Social -Conpes- le dio luz verde a una nueva política de bancarización para los estratos bajos de la población, especialmente para la gente que vive en regiones apartadas. El Consejo de Ministros le dio el visto bueno a la venta de Bancafé (acertada decisión), y autorizó la destinación de 140 mil millones del producto de dicha enajenación para la creación de un fondo nuevo (120 mil millones) -Proacción (que promocionará la irrigación del crédito a los sectores aludidos) y como capital semilla (20 mil millones) de una sociedad comercial que también trabajará a favor de tal promoción.

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mayo 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-18

Falta conocer en más detalle exactamente qué harán éste fondo y ésta sociedad (cosa que tendrán que definirse a la mayor brevedad), pero en principio parece ser que el Gobierno está bien orientado. Hubiera sido un gran error haber fundado una nueva entidad financiera pública que otorgara directamente créditos y otros servicios financieros a los segmentos de la población objeto de la válida preocupación del presidente Uribe. Porque la historia económica de Colombia está plagada de estos costosos casos; el Estado ha demostrado ser un pésimo banquero. Todo indica que el Gobierno no intentará hacer un “banco de primer piso”, ni de “segundo piso”. Esto en términos comunes quiere decir que no prestará plata, ni garantizará préstamos, ni redescontará líneas de crédito de los bancos comerciales. Entonces el banco de las oportunidades, en vez de ser una entidad, será un concepto -la promoción de la bancarización en zonas apartadas, y para micro empresas y personas (especialmente madres cabeza de familia) de escasos recursos. Esto quiere decir que, para lograr el sano objetivo planteado, lo que correctamente se hará es una buena alianza entre el Gobierno y la banca privada y otras entidades que han venido haciendo eficazmente esta labor -las cooperativas y ONG´s como el Banco de la Mujer. Se aprovechará mejor la red bancaria actual (4 mil oficinas en todo el país) y se implantarán los contratos de corresponsalía. Este último mecanismo es una muy buena idea que, por ejemplo, ha sido muy exitosa en Brasil. Funciona así: en las poblaciones remotas, donde no hay sucursales bancarias, se habilita a una farmacia, una estación de gasolina o un almacén, para que opere como corresponsal de un banco. Esto por supuesto tiene su ciencia, pero ya hay modelos que podrían replicarse en Colombia. Lo importante es que los bancos privados -nacionales y extranjeros- han manifestado su interés en colaborar con la puesta en marcha de esta figura. Como ha sido demostrado en varios países -comenzando por la India, con el célebre Banco de los Pobres, prestarle plata y brindarle servicios a la gente de menores recursos es muy positivo desde el ángulo del desarrollo social y económico. Y es perfectamente viable desde el punto de vista financiero para las entidades que se le midan al reto. Incluso en nuestro país hay buenas experiencias, como la de la Caja Social de Ahorros (hoy fusionada en el BCSC), que pudo montar un modus operandi que ha funcionado satisfactoriamente. Muchos otros bancos -por ejemplo el Banco de Bogotá (con la compra del Megabanco) y el Bancolombia- están incursionando en ese segmento, lo cual garantiza que, con apoyo oficial como el descrito, la ansiada bancarización de los pobres será una realidad. " Sería un gran error fundar un nuevo banco público para darle crédito a los pobres”.

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