El Bancop de la República y el sistema financiero y monetario entre 1929 y 1950

El Bancop de la República y el sistema financiero y monetario entre 1929 y 1950

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mayo 21 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-21

El Banco de la República no fue el mismo fundado por Kemmerer después de la crisis de 1929. Su junta directiva fue adicionada con dos nuevas sillas, una para la Federación Nacional de Cafeteros y otra para las Cámaras de Comercio y las Sociedades de Agricultores. El Banco Central le prestó a los caficultores cuando lo requirieron con tasas subsidiadas de interés, y con frecuencia su administración fue encargada a un hombre del gremio.

Esto le introdujo un sesgo devaluacionista a la política cambiaría y evitó lo que en el resto de América Latina fue frecuente, a saber que el sector exportador fuera exprimido y subsidiará la industrialización forzada. Al no haber una lucha entre sectores por apropiar el señoraje del Emisor, tampoco hubo tendencias inflacionarias importantes hasta la reforma de 1951.

Las tres sillas reservadas a representantes del Gobierno desde 1923 permanecieron con voz y sin voto, pero con la participación como miembro nato del Ministro de Hacienda.

Entre 1935 y 1950 se estancaron los indicadores de profundización financiera (Gráfica 1). El M3 es el agregado monetario compuesto por el efectivo, las cuentas corrientes, más las captaciones del público en cuentas de ahorro y depósitos a términos y su participación en el PIB se mantuvo muy cercano al 16% durante el período, acusando una pérdida de dinamismo de los cuasidineros en relación con M1, que se define como el dinero transaccional, efectivo y cuentas corrientes.

A su turno (M1/PIB) 'brincó' exactamente cinco puntos del PIB entre 1940 y 1944, coincidiendo con las políticas contractivas adoptadas durante la Segunda Guerra Mundial. El Banco de la República monetizó las reservas internacionales acumuladas a causa de las importaciones represadas, provocando un incremento sin precedentes de la base monetaria y de la inflación.

Las tasas de interés nominales cobradas por los bancos se mantuvieron prácticamente constantes, alrededor de una media del 8,5% desde fines de la Gran Depresión hasta mediados de los 50. Por su parte, las tasas de interés reales fueron negativas a lo largo de los 40, coincidiendo con altas tasas de inflación que en promedio llegaron al 14% entre 1942 y 1948.

En la primera década de la posguerra la cartera de la banca comercial vivió su época de oro. Pasó a representar el 7% del PIB en 1945, 11% en 1952, y 19% en 1956 al término de la bonanza cafetera. Durante estos años, los activos del sistema financiero comenzaron a crecer por encima del ritmo de la economía alejándose del 18% del PIB característico durante 25 años, pero no alcanzaron a llegar mucho más lejos durante el medio siglo siguiente. 

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