Los bancos centrales defienden su autonomía

La crisis financiera global ha provocado mayores interferencias políticas, desde Argentina hasta Estados Unidos

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enero 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-12

Los políticos de todo el mundo han dado pasos más osados para influir en la política monetaria en lo que constituye una señal de que la crisis financiera podría restringir la independencia de los bancos centrales. 
 
Argentina depuso la semana pasada al presidente del banco central, Martín Redrado, por oponerse al uso de reservas de la entidad para pagar deuda. El viernes, sin embargo, una jueza federal ordenó su restitución. El gobierno de Corea del Sur, mientras tanto, envió a un funcionario del Ministerio de Finanzas a la reunión del Comité de Política Monetaria del banco central por primera vez en una década. Los bancos centrales de otros países, incluyendo la Reserva Federal de Estados Unidos, no han ocultado su preocupación ante la posibilidad de afrontar desafíos políticos similares.
La independencia es vital para que un banco central opere en forma efectiva, señalan los economistas. Muchas decisiones, como subir las tasas de interés para combatir la inflación, son políticamente impopulares, pero necesarias para el manejo adecuado de una economía. Muchos bancos centrales obtuvieron su autonomía hace poco. El Banco de Inglaterra, por ejemplo, la logró en 1997 y el Banco de Japón el año siguiente.
Esa independencia ha comenzado a ser amenazada y fue uno de los temas tratados en la reunión anual de banqueros centrales que tuvo lugar esta semana en Basilea, Suiza. Los bancos centrales son vulnerables a la intervención política porque se involucraron a fondo en los esfuerzos de los gobiernos por rescatar la economía mundial del colapso.
La Fed, por ejemplo, compró valores respaldados por hipotecas y aceptó derivados como colateral por sus préstamos. El Banco de Inglaterra en esencia imprimió dinero cuando compró enormes cantidades de bonos soberanos. El Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Japón y otros bancos centrales tomaron medidas similares.
Por ahora, las violaciones a la independencia de los bancos centrales han sido retóricas o se han limitado a casos aislados. Las relaciones entre el gobierno y el banco central han sido complejas en Argentina desde mucho antes de la crisis global.
En EE.UU., un proyecto de ley que cuenta con un amplio respaldo entre los legisladores sometería a la Fed a un escrutinio más estricto y le permitiría al Congreso explorar en detalle las decisiones de la entidad. Un proyecto de ley en la Cámara de Representantes exige más apertura y auditorías más exhaustivas. Una propuesta en el Senado le daría al poder legislativo más voz en la forma en que operan los 12 bancos regionales de la Fed.
La Fed es más susceptible a la interferencia política debido a su intervención sin precedentes en la economía. Está comprando más de US$1,7 billones (millones de millones) en deuda hipotecaria y del Tesoro y se ha aliado con el gobierno para rescatar a empresas como American International Group y Citigroup.
"El hecho de que los bancos centrales han hecho mucho durante la crisis y que no todos estén de acuerdo con todo lo que hicieron es un tema en cuestión", señala Ted Truman, un ex economista de la Fed que ahora se desempeña en el Instituto Peterson, un centro de estudios de Washington.
La estructura multinacional del Banco Central Europeo lo ha hecho menos vulnerable a la interferencia política, aunque eso no ha frenado los intentos de gobiernos nacionales. La semana pasada, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, hizo eco de una frecuente queja en el país de que el euro es demasiado fuerte, lo que podría ser visto como un llamado indirecto para que el BCE se abstenga de subir las tasas. Representantes del BCE no comentaron al respecto.

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