Bancos centrales, al rescate

La semana pasada, el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de Inglaterra, Suiza y Japón anunciaron que llevarán a cabo operaciones de provisión de liquidez en dólares a hasta finalizar el 2011, en coordinación con la Reserva Federal (Fed).

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septiembre 21 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-21

El objetivo de estas operaciones es disminuir la tensión de fondeo interbancario en dólares entre instituciones bancarias extranjeras (especialmente las europeas) en lo que resta del año. Dicha tensión se había exacerbado en los últimos días y la necesidad de liquidez en dólares generó un fortalecimiento generalizado de esa moneda. En Colombia, el dólar ha subido más de 60 pesos en las últimas dos semanas, alcanzando el nivel más alto en más de cuatro meses. Las medidas anunciadas por los bancos centrales generan cierto alivio en el corto plazo, pero la necesidad de adoptarlas implica que la crisis europea está entrando en una nueva fase que requerirá acciones más determinadas por parte del BCE, muy posiblemente en coordinación con la Fed, en un contexto de baja gobernabilidad en Europa y de debilidad económica en las economías desarrolladas. En las últimas semanas, la crisis de deuda europea ha generado aún mayor preocupación frente a las potenciales pérdidas que un default de Grecia podría causar en el sistema bancario europeo. En particular, los bancos franceses han sido los más castigados, pues son los más expuestos a la deuda griega: según datos del BIS al 1T11, su exposición asciende a 65,3 mil millones de dólares entre deuda pública y privada (incluyendo derivados). El sistema alemán es el segundo con mayor exposición, la cual asciende a 29 mil millones de dólares. En consecuencia, la prima de riesgo crediticio de los bancos europeos ha aumentado sustancialmente, en especial la de los franceses, y su costo de fondeo de corto plazo se ha deteriorado tanto en euros como en dólares. En el caso del financiamiento en dólares, varias entidades financieras en Estados Unidos han disminuido gradualmente la renovación de créditos en dólares de corto plazo a bancos europeos, y los fondos de mercado monetario en Estados Unidos han reducido su exposición a papeles comerciales denominados en dólares emitidos por bancos europeos. Según Fitch Ratings, los diez mayores fondos de mercado monetario en Estados Unidos redujeron su exposición a deuda bancaria europea en 20 por ciento desde mayo hasta julio, y la exposición a bancos españoles e italianos cayó en 97 por ciento durante el mismo periodo. Debido a estas dificultades, el Banco Central Europeo ha comprado más de 143 mil millones de euros en deuda europea con el fin de reducir los costos de endeudamiento soberano y, en últimas, los de los bancos, y ahora reactivó las líneas de crédito en dólares con la Fed, que fue el anuncio de la semana pasada, y que inicialmente fue bien recibido por los mercados. Estas operaciones de provisión de liquidez en dólares son similares a las que fueron implementadas después de la quiebra de Lehman Brothers en el 2008. Aunque el nivel de estrés actual en los bancos europeos no es de la magnitud que se registró en esa ocasión, esta era una medida importante para mostrarles a los mercados que los bancos centrales están apoyando el normal funcionamiento de la banca ante la gravedad de la crisis de deuda en Europa y las dificultades políticas que impiden soluciones inmediatas. Con esta inyección de dólares al sistema bancario europeo, creemos que la fortaleza que había registrado el dólar en las últimas dos semanas podría disiparse en el corto plazo, especialmente considerando que el turno de acción pasa esta semana a la Fed. En su anticipada reunión de esta semana, esperamos que la Fed se abstenga de anunciar un tercer gran paquete de expansión cuantitativa, pero sí podría manifestar un relajamiento en la política monetaria a través de la extensión en la duración de su portafolio de Bonos del Tesoro: mantener el tamaño del portafolio constante, vendiendo bonos de corto plazo y comprando bonos de largo plazo, con el fin de presionar las tasas de interés de largo plazo a la baja. La Fed seguramente también manifestará su preocupación sobre la situación europea. La debilidad de la economía de Estados Unidos es tal, que un agravamiento de la crisis europea podría ser el catalizador para empujarla de nuevo en una recesión. Los bancos estadounidenses tienen baja exposición a la deuda de los países con mayores dificultades en la zona euro, según datos del BIS al 1T11: sólo 5,2 por ciento de sus acreencias extranjeras están concentradas en deuda pública y privada de Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia. Sin embargo, como los bancos europeos sí tienen un alto nivel de exposición a la deuda de los países con problemas, un deterioro en el sistema bancario europeo se transmitiría al estadounidense a través de los elevados vínculos de financiamiento comercial y alta exposición a través de productos derivados. Es por esto que parte de los mayores costos de fondeo de los bancos europeos también se han visto reflejados en un aumento en estos costos para los bancos de Estados Unidos y un aumento importante en su prima de riesgo crediticio. Lo anterior implica que los anuncios coordinados de la semana pasada podrían ser un abrebocas para medidas adicionales conjuntas entre la Fed y el BCE en los próximos meses, especialmente ante las divisiones políticas presentes a los dos lados del Atlántico, las cuales seguirán obligando a los bancos centrales a ser las entidades de rescate por excelencia en momentos en que se requieran acciones inmediatas. helgon

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