Así fue la 'bendición' del FMI a reforma tributaria

El organismo considera responsable el proyecto. Dice que iniciativa es apropiada, seria y prudente.

La directora del FMI, Christine Lagarde, y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Archivo particular

La directora del FMI, Christine Lagarde, y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

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diciembre 08 de 2014 - 03:53 p.m.
2014-12-08

Luego de una reunión del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en Santiago de Chile, quedó claro el respaldo de la institución multilateral a la iniciativa que tiene a Gobierno y empresarios tratando de superar diferencias, y presentarla a estudio del Congreso.

El director del FMI para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, resumió el espaldarazo de la institución a la iniciativa en que es apropiada, seria y prudente.

El experto afirma que la reforma llega en un momento en que los países de la región deben encarar un entorno internacional más difícil, pero al que deben responder con crecimiento de calidad, que implica la provisión de servicios y bienes públicos cuya financiación debe garantizarse. (Lea también: Buen clima entre gremios y Gobierno por la reforma tributaria).

Sin embargo, es claro que las fuentes de ingresos tradicionales están rodeadas de incertidumbre, especialmente por los cambios en las tendencias de los precios del petróleo. Por lo tanto, Colombia, al igual que otros países de Latinoamérica, emprende una iniciativa que se anticipa a las consecuencias de un escenario de condiciones más duras.

Para Werner, el proyecto es responsable en el sentido de que para poder hacer los gastos previstos se deben garantizar primero los ingresos que los financien, como lo exige la regla fiscal. La regla es una ley adoptada por el país que controla el exceso de gasto cuando hay buenos ingresos, de manera que, si estos disminuyen, se pueda contar con un ahorro.

En ese sentido, la reforma, dice Werner, apunta a “mantener los logros en materia de estabilidad del financiamiento”.

Werner explicó que la reforma del 2012 obedecía al interés de optimizar la eficiencia, siendo una ley neutra en términos de recaudo, mientras que la que hoy se discute tiene unos objetivos claros de ingresos, y se aplaude que se incluya el desmonte gradual del impuesto al patrimonio. “Hay momentos para iniciativas de gran calado, pero el actual responde a unas necesidades concretas de recaudo”, agregó.

Mauricio Galindo 
Editor de Economía de EL TIEMPO
Santiago.