En beneficios laborales, un océano divide a EE.UU. y Europa

Dos historias ilustran cómo el desempleo afecta de manera distinta a los trabajadores según el país donde vivan

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mayo 15 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-15

Perder su empleo en una fábrica en Alemania no le impidió a Alfred Butt tomarse unas vacaciones en el Mediterráneo a fines del año pasado. Gracias a los generosos beneficios de desempleo de su país, "mi vida no ha cambiado mucho", dice.

En Estados Unidos, Dylan DeRoberts también fue despedido de una fábrica, pero para él, no hay vacaciones. "Estoy aprendiendo a vivir en otro nivel", afirma.

Los efectos del desempleo varían según donde viva el trabajador, y esa tal vez sea una de las razones por las que EE.UU. y Europa no se ponen de acuerdo sobre cómo atacar la recesión global.

EE.UU. está invirtiendo miles de millones de dólares ¿incluyendo más ayuda a los desempleados¿ para reanimar su economía, y quiere que Europa haga lo mismo. Pero la mayor parte de Europa Occidental ya cuenta con una fuerte, incluso costosa, red de seguridad social, así que los gobiernos sienten menos presión para elevar el gasto para atacar la crisis.

La ironía es que durante años, Europa intentó restringir sus protecciones laborales ¿que han sido por mucho tiempo consideradas una barrera para el crecimiento en tiempos de auge¿, emulando la economía de EE.UU. que crecía más rápido.

Ahora, es EE.UU. el que está adoptando un sistema más parecido al europeo.

La divergencia entre EE.UU. y Europa sobre las protecciones laborales puede influir sobre las perspectivas de recuperación. La tasa de desempleo tanto en EE.UU. como en los 16 países que componen la zona euro es superior al 8%. Pero los altos impuestos sobre la nómina en Europa, además de restricciones sobre cuándo y cómo las empresas pueden eliminar puestos de trabajo hacen que las compañías recontraten de manera más lenta cuando termina la recesión.

Esa es una de las razones por las que los economistas esperan que EE.UU. se estabilice antes que Europa. En abril, el Fondo Monetario Internacional predijo que la economía de la zona euro seguirá contrayéndose el próximo año, mientras EE.UU. posiblemente ya habrá tocado fondo.

En el caso de Butt, quien trabajaba para un fabricante de autopartes, los beneficios laborales reemplazarán casi todo su sueldo hasta mayo de 2010. Y mantiene su seguro médico bajo el sistema universal alemán.

En cambio, el seguro médico de DeRoberts, quien trabajaba para una planta de ensamblaje de Chrysler, venció pocos meses después de su despido. Dice que no puede pagar las primas de un seguro por su cuenta.

"Me da miedo no tener seguro médico", dice DeRoberts, pero "¿A qué renuncio? ¿A la comida?"

Las protestas clásicas del Día Internacional del Trabajo atrajeron este año a más gente en Francia y Alemania que lo habitual. Pero la mayoría de los manifestantes dirigía su descontento hacia empleadores particulares más que contra el gobierno. Pese a un recelo general por la eliminación de empleos, no existe ningún clamor popular por adoptar gastos de estímulo como los de EE.UU.

El ánimo del público no es tan sombrío como los datos económicos. En Alemania, el Producto Interno Bruto ha estado en caída libre desde septiembre. La mayoría de la gente cree que la crisis empeorará, según un sondeo reciente del grupo de investigación de mercado Emnid, pero el 62% dice que no ha sido golpeado directamente hasta ahora. En EE.UU., sólo el 13% dice no haberse visto afectado, según un sondeo reciente de The Wall Street Journal/NBC.

Los beneficios de desempleo varían en toda Europa así como de estado a estado en EE.UU. Pero en la mayor parte de Europa Occidental, el Estado reemplaza de 60% a 80% del sueldo de un trabajador promedio, comparado con poco más de la mitad en EE.UU., según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los beneficios en Europa también suelen durar más. En Bélgica, los beneficios de desempleo no vencen. En Dinamarca, el Estado reemplaza hasta el 90% del sueldo perdido e invierte el 4% del PIB cada año en apoyar y recapacitar a los desempleados. En contraste, antes de la crisis actual, EE.UU. gastaba 0,4% de su PIB en reentrenamiento y beneficios, según la OCDE.

El sistema europeo pasa factura en concepto de impuestos. En Alemania, más de la mitad del costo total de emplear a alguien consiste en impuestos a la renta y contribuciones obligatorias a programas como el seguro de desempleo y las pensiones. En EE.UU., esa cifra está en 30%, lo que significa que los trabajadores se llevan a su casa más del dinero que cuesta
emplearlos.

En promedio, cuesta mucho más contratar a los empleados alemanes que a los estadounidenses, aunque su sueldo les alcanza para menos. Eso tiene un impacto tanto en el empleo como en el consumo en Alemania. Por otra parte, los estadounidenses deben pagar extra para obtener seguro médico, a diferencia de la mayoría de europeos.

Butt, el alemán, dice que empezará a sentir el golpe de estar desempleado si continúa en esa situación hasta después de mayo de 2010. El hecho de que su esposa tenga un empleo lo descalifica para recibir beneficios a largo plazo. Los beneficios por desempleo de DeRoberts, el estadounidense, se acaban en junio. Él y su novia esperan la llegada de un bebé en agosto. "Si veo que no tengo comida para llevar a casa, tomaré el primer empleo que pueda", dice.

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