La bicicleta en China: un medio de transporte que se resiste a desaparecer pese al crecimiento del país

Según Earth Policy Institute, de los 130 millones de bicicletas fabricadas el año pasado en el mundo, China produjo 90 millones y exportó dos tercios.

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julio 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-07

Nueve de cada diez bicicletas que compran los estadounidenses son fabricadas en China, donde el papel perdurable de la 'bici' simboliza las transiciones más amplias de la nación: del campo a la ciudad, de la economía centralizada al capitalismo.

La multiplicación de automóviles puede ser signo de abundancia, pero la vigencia de la bicicleta es un recordatorio de que la mayoría de los 1.300 millones de chinos todavía no ha llegado a la clase media.

El vehículo 'perfecto' para muchos

A la sombra de los rascacielos de Shangai y de las carreteras elevadas, son las ruedas de las bicis las que han permitido a los emigrantes como Wang Chunliang dar el gran salto del campo a la ciudad.

Este hombre transporta flores y suministros de jardinería desde un mercado al aire libre hasta hogares pudientes de Shangai en un carro-bicicleta de tres ruedas llamado 'sanluche'. Esa actividad y algo de jardinería le permiten ganar 300 dólares por mes.

Para los Juegos Olímpicos ofrecerán a los visitantes 50.000 bicicletas en alquiler, aunque muchos senderos de bicicletas en Beijing y Shangai han sido copados por los carriles para doblar a la derecha o reservados a los autobuses. Las grandes oficinas y hoteles ofrecen espacios para las bicicletas de empleados.

Los 10 millones de bicicletas de Shangai tienen acceso prohibido a muchas vías principales, así la vida sobre ruedas puede ser una lucha como del gato y el ratón.

Otra época

En China, a la hora de mayor tránsito matutino en Beijing y Shangai se solía presenciar un río de pedalistas a lo largo de amplios carriles para bicicletas.

Hoy, muchos de esos senderos han sido apropiados por los automóviles y los buses.

Pero pese al salto chino a la modernidad, la bicicleta no ha perdido vigencia y, por el contrario, su número sigue creciendo. Para muchos chinos el pedal es parte de su rutina: para ir a trabajar, llevar a los niños a estudiar o ganarse la vida. Y, desde ya, para sortear los atosigamientos del tránsito.

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