Bienvenido el Plan gubernamental para erradicar la pobreza extrema

En nuestra edición del viernes pasado presentamos las bases de la estrategia de desarrollo de la administración Uribe para el cuatrienio 2006-2010. La directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Carolina Rentería, hizo en entrevista con nuestro diario varias importantes declaraciones. Pero la más trascendental, que queremos comentar, es el nacimiento del PEP -Plan contra la Pobreza Extrema.

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agosto 07 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-07

Celebramos esta iniciativa oficial porque desde hace rato hemos insistido en la imperiosa necesidad de que los esfuerzos gubernamentales se concentren en favorecer a los colombianos sumidos en la miseria. Hace unos meses, en el editorial en el que apoyamos la reelección del presidente Uribe, afirmamos que su continuidad era lo que más le convenía al país, pero que era indispensable que su segundo gobierno hiciera mucho más por mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos que sufren la pobreza extrema. Porque si bien es cierto que en los últimos tiempos la situación financiera de la mayoría ha mejorado gracias a la reactivación de la economía, también es verdad que todavía hay muchas personas que viven igual de mal -o peor- a como vivían a comienzos de la década. La directora del DNP anunció objetivos del PEP que son ambiciosos pero factibles de alcanzar: atención integral a 1,5 millones de familias sumidas en la pobreza extrema; darle prioridad a la incorporación de estas familias a la oferta pública de servicios sociales; romper ciclos de pobreza y estabilizar socioeconómicamente a la población en indigencia; y apoyar a las familias en la construcción de una nueva perspectiva de vida que les permita ser agentes activos de su propio desarrollo. Estos valiosos objetivos confirman que, sin lugar a dudas, el PEP debe ser el programa estrella del Gobierno en los próximos cuatro años. Para que ello suceda es indispensable que se diseñen mecanismos que garanticen una efectiva coordinación interinstitucional, labor que debe ser liderada por el DNP. Y es crucial que todos los ministros, y demás altos funcionarios del Gobierno, tengan muy claro que sus principales esfuerzos deben enfocarse en los programas concretos que se definan en el PEP. Cuando el Gobierno revele los detalles del PEP, habrá que analizarlos con sumo cuidado, para verificar que el plan tenga ‘dientes’ y no sea una mera sumatoria de buenas intenciones trasnochadas.Confiamos en que sea una iniciativa sofisticada, profunda, bien articulada, porque los colombianos que sobreviven con menos del equivalente a un dólar diario no pueden esperar más. Vale la pena resaltar el cuarto objetivo descrito por Rentería -el relativo al apoyo a las familias para que éstas sean agentes activos de su propio desarrollo. Esta versión del conocido aforismo chino -No les des un pescado, enséñales a pescar- es la indicada para resolver de fondo el problema de la miseria. Porque el asistencialismo es tan sólo un paliativo. Sin embargo, hay que reconocer que mientras la gente aprende a pescar, el Estado sí debe darles pescado. Esta no es sólo una obligación económica sino un deber moral, no apenas del Estado, sino de la sociedad entera. "El Estado debe enseñarle a pescar a los más pobres. Pero mientras aprenden a hacerlo, tiene que darles pescado".

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