Bienvenidos ‘los tenores’

Es una alegría inesperada ver a los ex alcaldes de Bogotá Enrique Peñalosa, Antanas Mockus y Lucho Garzón en el escenario de la campaña presidencial. Digo y recalco alegría, porque exactamente eso es. Algo cada vez más escaso en la vida pública.

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enero 28 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-28

Tres políticos independientes, inteligentes, modernos que tienen un mensaje fresco y que le imprimieron a la contienda política un toque único y diferente. Lo primero que aportan es una alternativa que se sale de la polarización entre uribismo y oposición que, hasta ahora, ha dominado la campaña. Lo segundo es algo inédito en Colombia y quizás en el mundo. Tres personas disputando la candidatura presidencial de su partido, pero que hacen campaña juntos y que no se atacan unos a otros. Al contrario, viajan en grupo, se turnan el uso de la palabra en sus intervenciones públicas y no se desacreditan entre sí. Este solo hecho pasará a la historia como un aporte decisivo a una campaña política basada en propuestas y no en agravios. Y un aporte significativo también a un país dividido artificialmente entre izquierda y derecha, que necesita unión y reconciliación. Pase lo que pase en las votaciones que se avecinan, Peñalosa, Mockus y Lucho ya ganaron. Con su ejemplo nos están recordando lo que es la esencia de la política: propuestas orientadas al bien común, a resolver problemas concretos de la gente y no escándalos y tonterías, en lo que por desgracias algunos candidatos y candidatas convirtieron la política. Están haciendo honor al apodo que les pusieron: ‘los tres tenores’. Son tres voces experimentadas y fundamentales de la política colombiana. Tres alcaldes que dejaron huella en Bogotá. Movilidad, espacio público y buena planificación son el sello de Peñalosa. Cultura ciudadana e independencia, el de Mockus. Lucha contra la pobreza y trabajo por las poblaciones vulnerables, el de Lucho. La calidad de vida de los bogotanos mejoró enormemente gracias al gobierno de estos tres hombres y gracias también al hecho de que, sucesivamente, uno construyó sobre los avances y logros del anterior. Como debe ser. La gestión de ellos demuestra que la reelección que la democracia necesita es la de las buenas políticas y no la de las personas. En la primera –la reelección de las políticas que funcionan– los buenos gobernantes saben darles continuidad, y aún proyectarlas hacia nuevos objetivos. En la segunda –la reelección indefinida de las personas– se transita hacia el autoritarismo, la concentración excesiva de poder y la falta de control, lo que produce corrupción y mal gobierno. Como en el caso de Chávez, en Venezuela. Quien afirme que Álvaro Uribe no tiene sucesor se equivoca de cabo a rabo. La realidad es exactamente la contraria. En pocas de coyunturas electorales de nuestra historia, como esta, se presenta un abanico tan importante de buenos candidatos en todos los sectores. Dentro del uribismo y en las demás opciones políticas. Es hora del relevo en la Presidencia de Colombia. Así como voté por Rafael Pardo en la consulta liberal, y continuaré apoyándolo en las elecciones presidenciales, porque es un político serio, honesto y preparado, pienso votar por alguno de ‘los tenores’ en la consulta del Partido Verde. Todos podemos hacerlo. El mío será un voto por la política bien hecha, por la unidad de Colombia, un voto consciente por un proyecto político que ojalá perduré más allá de estas elecciones. LOPJUA

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