El billete de 100 mil

Finanzas
POR:
febrero 13 de 2015 - 04:04 a.m.
2015-02-13

Algunos debates salen de los lugares más inesperados. Bastó con que el Banco de la República confirmara que dentro de poco empezará a circular un nuevo billete de 100 mil pesos, para que Asobancaria dijera que es una medida inconveniente.

Esta discusión sorprende por dos motivos. El primero es que se da en momentos en que hay problemas económicos mucho más delicados, como la desaceleración de la economía, la caída de la renta petrolera o el aumento del déficit externo. Pero más sorprendentes aún resultan los argumentos con que el gremio financiero ha criticado el anuncio.

Antes de evaluar esos argumentos, conviene recordar un concepto fundamental: la razón de ser de los billetes consiste en que sirven como medio de pago y depósito de valor. En este contexto, la cantidad y la denominación de billetes que debe tener una economía depende del volumen de sus transacciones y el valor promedio de las mismas. Si crece la economía y aumenta el monto promedio de sus transacciones, hay razones para aumentar la denominación de los billetes.

Ambas condiciones se han dado en Colombia desde el año 2000, cuando se lanzó el billete de 50.000 pesos, que hoy es el de mayor denominación. En ese lapso nuestra economía ha tenido un crecimiento promedio de 4,5 por ciento anual, lo que ha generado un aumento sustancial del volumen de transacciones. ¿Y el valor promedio de las mismas? En la última década, más de diez millones de personas han salido de la pobreza y más de cinco millones han ingresado a la clase media, lo que implica que el valor promedio de las transacciones que se hacen es cada vez mayor. Además, si bien la inflación se ha mantenido bajo control, también ha puesto su grano de arena para elevar ese valor.

Ante el evidente aumento del volumen y el valor promedio de nuestras transacciones, ¿cuál es el argumento de Asobancaria para oponerse a un nuevo billete de 100 mil pesos? El gremio dice que facilita el transporte de dineros ilegales, fomenta el uso de efectivo en transacciones de alto valor y promueve la informalidad.

Sobre el primer punto, a mí me cuesta pensar que un narcotraficante va a abandonar su negocio porque no tiene a mano billetes de 100 mil, sino solo de 50 mil. Entre tanto, la mejor manera de restringir el uso de efectivo en transacciones de alto valor es eliminar el impuesto del 4 por mil, que además de ser antipático es antitécnico. Y en cuanto al último argumento, que me muestren algún informal que quiera dejar de serlo porque le parece que los billetes de 50 mil le hacen mucho bulto en el bolsillo.

Está claro que debemos mantener la lucha contra los dineros ilegales y seguir avanzando en la reducción de la informalidad, pero pretender que esos problemas se pueden controlar atacando la emisión de un billete de 100 mil pesos es ingenuo, por decir lo menos.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo