Biocombustibles de segunda generación

Una vez Colombia inició el camino de los biocombustibles, la búsqueda por lograr nuevas métodos que permitan sustituir los fósiles para la generación de energía, no se detiene.

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julio 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-16

Por eso, Ecopetrol, a través del Instituto Colombiano del Petróleo (ICP), firmó recientemente un convenio de cooperación técnica con Colciencias para apoyar la investigación, el desarrollo y la innovación de nuevas tecnologías en energías alternativas y renovables. El acuerdo, que durará cinco años, prevé promover estudios para el mejoramiento del dese-mpeño técnico y financiero del sector energético, así como la transferencia tecnológica y la capacitación en aspectos técnico-operativos, comerciales y de gestión. “A través de este convenio se unirán esfuerzos tanto económicos como de capacidades científicas, con que cuenta el país, con el objeto de lograr un mayor desarrollo de los sectores de hidrocarburos y energético nacionales”, dice en comunicado de prensa Dionisio Laverde, jefe del Programa de Investigaciones en Energía y Minería de Colciencias. Los aportes de cada Institución se definirán anualmente, de acuerdo con los proyectos que apruebe un Comité Ejecutivo, donde tendrán asiento funcionarios de las dos entidades, y que luego serán declarados elegibles por el Consejo Nacional de Energía y Minería. “Este convenio es el resultado de una larga trayectoria donde Colciencias ha cofinanciado diferentes proyectos presentados por Ecopetrol- ICP a lo largo de los últimos años, en asocio con otros miembros de la comunidad científica nacional, y marca el inicio de una actividad conjunta de manera más oficial”, indica la entidad. En la actualidad, hay 120 grupos de energía en las universidades del país que están investigando en la materia. Ahora, por cada seis pesos que ponga Colciencias, Ecopetrol pondrá cuatro más para apoyarlos. Provienen de desechos agrícolas Uno de los temas en los que se tiene pensado trabajar actualmente es en el de los combustibles de segunda generación. Manlio Coviello, funcionario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, de Naciones Unidas), quien visitó recientemente el país para asistir al Segundo Congreso de Energía Andina y del Caribe que se llevó a cabo en Bogotá, explica que mientras los de primera generación son el resultado de cultivos como la caña o la palma, los de segunda generación provienen de los desechos agrícolas. La generación de la oélicaDentro de las investigaciones energéticas que ya se están realizando en el país se destaca la de la energía eólica, liderada por Empresas Públicas de Medellín. Luego de un primer proyecto piloto en la Guajira (Jepirachi), la empresa está estudiando nuevas alternativas de generación con viento. “Ahora no es competitivo, pero a futuro puede tener una oportunidad si hay un equilibrio de mercado y las condiciones del sector eléctrico cambian”, dice Luis Fernando Rodríguez, ingeniero especialista de planeación en generación eólica de la compañía. En este momento, no es competitivo por el precio de los aparatos ni tampoco la generación frente a la hidroelectricidad, pero Rodríguez asegura que si hubiera costos racionales de instalación, se podría complementar el sistema eléctrico. UN MAYOR APROVECHAMIENTO Mientras los combustibles de primera generación son el resultado de la intervención de la tierra, en los de segunda, “aprovechamos residuos del monte o de los cultivos para producir biocombustibles y así no se afecta la producción de alimentos”, dice el experto Manlio Coviello. La producción de los de primera generación ha levantado un inmenso debate mundial porque se dice que los industriales están dejando de crear comida para generar combustibles . “El futuro van a ser los de segunda generación, porque van hacia la sostenibilidad completa”, indica Coviello. La idea es lograr un producto de la biomasa sostenible que permita sustituir parcialmente a los derivados de petróleo. Países como Holanda, Alemania, Brasil y Chile ya tienen adelantos en sus investigaciones en la materia. Canadá, por su parte, está produciendo biopretróleo, producto de la biomasa sostenible, con el cual logra sustituir, parcialmente, los derivados de petróleo, para ser quemado directamente en centrales eléctricas o industrias. En Colombia se ha avanzado principalmente en los de primera generación, pero ya se ha manifestado interés en explorar los de segunda. Coviello advierte que para lograr un aprovechamiento sostenible es importante tener en cuenta que hay que respetar ciertos ciclos, pues el suelo de los bosques se nutre de los desechos orgánicos.WILABR

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