‘La biodiversidad es una riqueza metafórica’

Jorge Barrero, artífice de la estrategia de innovación de España y quien incidió en políticas al respecto para Europa, dice que Colombia es el caldo de cultivo perfecto para invertir en biotecnología.

Jorge Barrero es adjunto a la presidencia de Asebio

Archivo Particular

Jorge Barrero es adjunto a la presidencia de Asebio

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diciembre 07 de 2013 - 12:25 a.m.
2013-12-07

Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo –posee el 14 por ciento de las especies biológicas–, pero esto no representa riqueza si no se transforma en soluciones para problemas.

Este planteamiento es del experto en biotecnología Jorge Barrero, quien fue artífice de la estrategia de innovación de España e incidió en otras que se han formulado para toda Europa.

Ahora, Barrero hace parte de la dirección de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), que organiza el encuentro latinoamericano de ciencia y tecnología Biolatam en Bogotá (entre este lunes y martes), donde esperan negocios por 7,8 billones de pesos.

El experto habló con Portafolio.

¿Qué es propiamente la biotecnología?

Es un conjunto de herramientas desarrolladas en los últimos 50 años, gracias a distintos descubrimientos en la biología y la medicina, que permiten generar productos y servicios nuevos, y mejorar procesos.

Es, por tanto, un vector de innovaciones muy transversal.

Pero hay detractores, sobre todo por el manejo de transgénicos.

Los organismos genéticamente modificados son una sola de las muchísimas herramientas de la biotecnología.

Pero, de hecho, la mayoría de los medicamentos desarrollados en los ultimos 20 años, como la insulina, se han obtenido así y están aceptados.

Otra crítica es que se aprovecha del saber tradicional y a los pueblos no les queda nada.

Existen protocolos para que cuando a un organismo de un ecosistema se le identifica una utilidad, se beneficien localmente las personas o los pueblos, aunque la naturaleza no le pertenece a nadie.

¿Qué tanto futuro tiene la biotecnología?

En España, por ejemplo, en el 2000 había 20 empresas biotecnológicas y unas 200 usuarias. En el 2011, en plena crisis, eran más de 600 y más de 3.500 usuarias, que aportan cerca del 7 por ciento del PIB.

¿Cómo estamos en Colombia?

Acá los indicadores están más atrás, pero van en el camino. Desde el punto de vista de los usuarios, gran parte de la economía lo es, como la industria alimentaria, ganadera, cosmética y farmacéutica.

Pero, además, es grande el potencial de generar empresas productoras de alta tecnología. Con el retorno de más talento al país, esto será más frecuente. La pregunta es si Colombia quiere hacer su propia tecnología o adquirirla afuera.

¿Cuál es el mejor camino?

Ambos son correctos, porque es un sector globalizado y cada compañía busca la tecnología donde esté.

¿Estamos haciendo lo suficiente?

Hay avances interesantes. Por ejemplo, con la creación de una entidad como iNNpulsa (la estrategia del Gobierno para promover la innovación), el desarrollo del plan de transformación productiva, el incremento en los presupuestos para ciencia, la dedicación de parte de las regalías a investigación; el movimiento de algunos municipios, como Medellín, para traer talento innovador, y el retorno de la diáspora de investigadores que se han formado en el extranjero.

¿Hay algo más?

Otro factor importante es la presencia de sectores tradicionales que, con los TLC, han tomado conciencia de innovar, porque en una economía abierta tienen más oportunidades de vender, pero también más amenazas de competencia internacional.

¿Están interesados los europeos en invertir acá, en este campo?

Nuestra plataforma tiene el objetivo de fomentar la biotecnología en España y cuando definimos una estrategia para Latinoamérica, nos pareció que era el momento de apostar por Colombia, porque tiene el caldo de cultivo perfecto para aterrizar con inversiones. De hecho, ya han venido algunas y se espera que se estrechen más lazos.

¿Qué empresas?

Está Griflols, por ejemplo, y otras más pequeñas como Inkemia, Biopolis y OWL Genomics, que han manifestado interés.

¿Es mito o realidad el potencial de la diversidad de Colombia?

La biodiversidad es una riqueza metafórica, pero si no la conviertes en solución para un problema concreto, no genera empleo ni beneficios para los inversionistas.

Néstor Alonso López

Redacción Portafolio

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