BM y el FMI están recuperando su prestigio ayudando a países que están en crisis

Las críticas contra la banca multilateral eran constantes y se hablaba incluso de su inutilidad en un mundo donde cada vez era más fácil conseguir dinero prestado y sin exigencias de ningún tipo.

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noviembre 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-17

Esto, al tiempo que gobiernos como los de Venezuela y Argentina anunciaban su intención de retirarse del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, para crear su propia entidad: el Banco del Sur.

El desprestigio de los bancos multilaterales sirvió incluso para que el presidente Álvaro Uribe bromeara diciendo hace unas semanas que en otros países decían: "Si necesito plata voy a donde Chávez, y él me la da". Pero la mala fama empezó a cambiar al mismo tiempo que el mundo desarrollado entraba en una profunda crisis por causa de su sector financiero.

Con el derrumbe de las bolsas y de países como Hungría, Ucrania e Islandia, la banca multilateral volvió a tender su mano millonaria para ayudar con créditos, y algunos también dicen que para mejorar su imagen.

El FMI comenzó con una oferta de 200.000 millones de dólares disponibles para préstamos inmediatos e incluso se comprometió a conseguir, en caso de necesidad, otros 50.000 millones.

También anunció una línea de créditos de corto plazo para países emergentes, que tengan líos de liquidez por causa de la crisis, aunque en esta oferta volvió a incurrir en sus tradicionales exigencias, dado que anunció que esta nueva línea será solo para aquellas economías que estén bien manejadas, lo que según el Citibank dejaría por fuera a Colombia.

El Banco Mundial (BM), por su parte, también dijo estar dispuesto a poner más dinero a disposición de sus socios, con la promesa de poder triplicar sus créditos este año en comparación con el pasado. La idea sería pasar de 13.500 millones de dólares a 35.000 millones.

Colombia sería beneficiado de ese aumento, pues en diciembre el directorio del organismo, tendrá que dar luz verde a nuevos créditos para el país por 1.230 millones, que en caso de ser aprobados convertirían el 2008 en un año récord de préstamos de esta institución para el país, pues se alcanzarían unos 2.200 millones de dólares, frente a un promedio anual de esta década de 800 millones.

Difícil olvidar

Pese a las buenas intenciones de los multilaterales, las críticas no terminan. El profesor de economía de la Universidad Javeriana, Álvaro Montenegro, sostiene que si bien esta mayor demanda de países pidiéndoles ayuda a los multilaterales les va a dar un nuevo aire, "lo difícil será olvidar que, por ejemplo, el FMI fue fundado precisamente para vigilar y procurar la estabilidad del sistema financiero mundial, tarea en la cual falló escandalosamente", opina.

Y agrega que ojalá que emerjan de esta crisis con una visión menos neoliberal, pues no todo en economía es lo que el mercado diga".

Así mismo, las autoridades europeas le pidieron la semana pasada al FMI que haga revisiones obligatorias de los sistemas financieros de sus 185 países miembros.

Esto, con el objetivo de poder anticipar mejor las tormentas en los mercados, aspecto en el que no ha sido efectivo, especialmente ahora que su actual presidente, el francés Dominique Strauss-Kahn, busca convertir al Fondo en un mejor guardián de la economía global y revivir su papel como prestamista de última instancia de países azotados por las crisis financieras.

De todas maneras, analistas como Eduardo Sarmiento, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela de Ingenieros, piensa que pese a los esfuerzos que hagan, los multilaterales han perdido influencia y credibilidad por las políticas de austeridad que impusieron en el pasado. "Con la crisis se demostró que el modelo económico que ellos proponían no funciona", precisa.

Así mismo, Montenegro agrega que habría que ver hasta dónde les alcanzan los fondos a los multilaterales para socorrer a los países en crisis porque son entidades que se financian con cuotas de sus socios, pero en especial de los más ricos o desarrollados, que también están en crisis.

Pese a las críticas, Van Trotsenburg insiste en que ellos aprendieron la lección con crisis pasadas y que su prioridad ahora es apoyar las redes sociales, para proteger a los más pobres que son los más vulnerables en estas situaciones (en el caso de Colombia, programas como Familias en Acción).

Préstamos sin exigencias

Una de las razones por las cuales antes de la crisis los países ya no acudían al FMI, ni al BM, era que podían conseguir dinero en los mercados de capitales, que en ese momento estaban boyantes y que les prestaban sin pedirles que se apretaran el cinturón, ni mejoras en sus finanzas públicas. A eso se sumó el mal sabor que dejaron crisis como las de Argentina, en donde el FMI quedó fichado como uno de los responsables, debido a sus exigencias macroeconómicas.

Como resultado, eran cada vez eran más comunes las protestas de los grupos antiglobalización contra los multilaterales, que tampoco se ayudaban con el destape de escándalos internos, como el que ocurrió con la salida del anterior presidente del BM, el estadounidense Paul Wolfowitz, quien salió por nepotismo.

La elección de su reemplazo, así como de la cabeza del FMI, el español Rodrigo de Rato, quien terminó su período antes de tiempo, generó una nueva serie de críticas, que pedían más participación de los países emergentes, en especial de China y Brasil, en las decisiones de ambos organismos, que hasta ahora han sido manejados por estadounidenses y europeos.

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