BM ve al campo con ‘buenos ojos’ El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2008 encontró allí la solución para reducir la pobreza y el hambre.

BM ve al campo con ‘buenos ojos’ El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2008 encontró allí la solución para reducir la pobreza y el hambre.

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octubre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-22

Mientras los países en desarrollo deben incrementar sus inversiones en la producción agropecuaria, los desarrollados, a su vez, reducir las subvenciones a los agricultores, dice el Informe sobre el desarrollo mundial 2008, presentado ayer por el Banco Mundial. Precisamente, esta última ha sido una solicitud hecha por la entidad multilateral desde hace muchos años, porque está demostrado que los países menos desarrollados no pueden competir así en igualdad de condiciones en el mercado mundial. Puntualmente, el informe recomendó a los países desarrollados reformar las políticas que perjudican a los pobres y se cita a Estados Unidos, país al que se pide que reduzca las subvenciones al cultivo del algodón, práctica que hace que este país se mantenga como uno de los mayores productores y exportadores de la fibra, en detrimento de los agricultores africanos y brasileros. Aunque las subvenciones descendieron del 37 por ciento del valor bruto de la producción agrícola entre 1986 y 1988, a un 30 por ciento desde 2003 a 2005, los apoyos directos aumentaron durante el mismo periodo de 242.000 millones de dólares anuales a 273.000 millones. El informe propone la creación de un programa de ‘agricultura para el desarrollo’ porque el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) originado en la agricultura es aproximadamente cuatro veces más eficaz para reducir la pobreza que el generado en otros sectores. “Con la puesta en marcha de este programa, podrían beneficiarse los casi 900 millones de habitantes de las zonas rurales de los países en desarrollo que viven con menos de un dólar al día”, dijo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick. Según los datos de la entidad, el 75 por ciento de los pobres del mundo vive en zonas rurales, pero solo 4 por ciento de la ayuda oficial al desarrollo se destina a la agricultura en los países en desarrollo. EN LATINOAMÉRICA El BM destaca que en Latinoamérica la agricultura solo representó el siete por ciento del crecimiento entre 1993 y 2005, aunque algunos sectores como la soya en Argentina , los biocombustibles en Brasil, la fruta en Chile, las verduras en Guatemala y Perú, las flores en Colombia y el banano en Ecuador registraron un ‘crecimiento espectacular’. Pese a lo anterior, la agricultura demostró ser incapaz para reducir la pobreza, el informe asegura que esta actividad sigue siendo importante para el desarrollo en la mayoría de los países de la región. La agricultura en Latinoamérica y el Caribe emplea al 30 por ciento de la fuerza laboral, pero solo genera el siete por ciento del Producto Interno Bruto, y apenas el dos por ciento de las inversiones públicas. Así, el impacto de la agricultura en el desarrollo regional en el último decenio ha sido muy pequeño. El objetivo principal para la región debe ser la promoción para incluir a los pequeños agricultores en los nuevos mercados de alimentos y facilitar trabajos bien pagos en el sector agrario, al tiempo que debe conservar el medio ambiente. Para lograrlo, propone modernizar los sistemas de producción que generen crecimiento económico, social y mano de obra que mejoren la calidad de vida de los agricultores de subsistencia, educarlos para trabajos de alta productividad y revisar las políticas gubernamentales, que deben orientarse, casi exclusivamente, a la regulación y la vigilancia del mercado Por último, el BM no analizó el posible efecto de los tratados de libre comercio sobre la agricultura, solo el economista jefe del departamento de desarrollo sostenible del BM, John Nash, consideró que sería de ‘modesto a positivo’. El 75 por ciento de los pobres del mundo viven en zonas rurales, pero solo el cuatro por ciento de la ayuda oficial al desarrollo se destina a la agricultura en los países en desarrollo”, dice Banco Mundial.

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