En las bodas de la era MySpace, todo se somete a voto

En las bodas de la era MySpace, todo se somete a voto

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

Ahora que la generación MySpace empieza a contraer matrimonio, todo el mundo está invitado a ayudar a planear la boda de la misma manera que opinaron sobre cada novio y cada rompimiento: con un sondeo en línea.  Detalles que tradicionalmente son discutidos por el novio, la novia y sus padres a puerta cerrada, ahora son sometidos a consideración de todos los invitados. El pastel, los cocteles, los músicos, la luna de miel, incluso el peinado, están sujetos a votación popular.

Nesrine Njeim sondeó a sus invitados sobre si debería usar el cabello recogido, liso u ondulado para su boda en agosto. "Saben como se ve mi cara", dice la consultora holandesa de 24 años. John Mauro, un neoyorquino de 27 años que se está quedando calvo, pensó que debería rasurarse la cabeza para su boda en julio. Su prometida no estaba muy segura. Así que llevaron el asunto a una encuesta en Internet. "Sin cabello" derrotó por amplio margen a "con cabello".

Estas parejas forman parte de una generación Web acostumbrada a compartir en línea minuto a minuto detalles de sus vidas personales sobre los cuales reciben reacciones y comentarios instantáneos de sus amigos.

Los planes de boda en colaboración son solo una parte de la "wikificación" de todo, dice Carley Roney, cofundador de The Knot, una firma que cada año ayuda a unas dos millones de parejas a planear sus bodas.

En el sitio Web para su boda, la contadora Jennifer Snee, de 25 años, pidió a sus invitados que escogieran aperitivos, música y el sabor del pastel de la boda.  A medida que se acerca el gran día, la estresada novia dice que le hubiera gustado haber hecho más sondeos.

Las herramientas para sondeos en línea disponibles en los sitios Web de bodas y de comunidades virtuales han facilitado preguntar a los invitados sus preferencias.  Alrededor de un cuarto de las parejas que crean páginas Web mediante el sitio estadounidense Brides.com usó la aplicación para realizar encuestas en el primer trimestre del año, un 15% por encima de lo registrado en el mismo período del año pasado.

Las parejas dicen que los sondeos han incrementado el interés, dándole a los invitados la posibilidad de participar en la boda meses antes de que se realice. Asimismo, puede ser trabajo desperdiciado considerando que las parejas no siempre coinciden con sus invitados.

Los abogados Melissa y Eric Bakewell fueron de los primeros entre sus amigos en hacer un sondeo en línea para su boda en agosto de 2006. Su primer baile fue uno popular de salón (foxtrot), y dieron pastel de chocolate blanco, todo elegido por el voto de la mayoría. Pero a la hora de la música no corrieron ningún riesgo. Cerraron la encuesta cuando iba 51,5% a favor de una orquesta en vivo, contra 48,5% para un DJ. "Las dos cosas que dije que quería decidir era el lugar y la orquesta", dice Margaret Addison, madre de Melissa Bakewell, quien pagó por la fiesta.

Las nuevas tecnologías ayudan a expandir esta práctica, pero la naturaleza humana también juega un papel. Las encuestas en línea cubren una necesidad de retroalimentación entre la narcisista generación de veinteañeros de hoy, dice Jean Twenge, profesora de psicología en la Universidad de San Diego. "Una de las mejores cosas de casarse es poder ser el centro de atención", dice.

"Cuando hace un sondeo en la Web sobre todos los detalles, está alargando el proceso aún más". Ignorar las encuestas muestra la motivación real, dice: "Es casi como si quisiera la atención extra pidiendo la opinión de todos y después escogiendo lo que a usted le parece mejor".

Involucrar a los invitados en las decisiones de la boda es un riesgo, según algunos expertos.  Anna Post, que escribe sobre etiqueta, dice que bombardear a los invitados con los sondeos puede quitarles la oportunidad de disfrutar. "Es un poco una imposición si uno está enviando cada pregunta que le viene a la cabeza", dice.

Otros se horrorizan. "Es su boda. Se supone que sus invitados no deben tomar las decisiones", dice Letitia Baldrige, una escritora de temas de etiqueta y la secretaria social de la Casa Blanca durante la administración Kennedy. "Tener que preguntarle a sus amigos, muchos de los cuales tienen un gusto terrible, es absurdo", agrega.  Las parejas que insisten en las encuestas dicen que no hay nadie mejor que sus amigos, quienes ya conocen sus gustos, para ayudarlos a tomar esas decisiones.

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