Esta es la Bogotá del 2033

Una ciudad integrada con la región, líder ambientalmente y competitiva en educación superior.

Una radiografía de cómo podrá ser Bogotá en 20 años.

Archivo Portafolio.co

Una radiografía de cómo podrá ser Bogotá en 20 años.

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septiembre 30 de 2013 - 04:56 p.m.
2013-09-30

Un año cabalístico aquel 2013 en el que la ciudad parecía perder el rumbo como consecuencia de una administración corrupta, primero, y caracterizada por el ‘izquierdismo borbónico’, después.

Lejos están aquellos días en que nuestra urbe dependía de la terca voluntad del Concejo para encauzar su gobernabilidad.

Hoy, Bogotá, por fin, goza de un saludable diálogo entre empresarios y gobernantes, de una participación activa de su sociedad civil y de unos mandatarios que han sabido interpretar la inteligencia colectiva, más allá de sus orientaciones ideológicas.

Bogotá es en la actualidad una ciudad compacta y densificada, pero, al mismo tiempo, activamente integrada a su región de influencia.

Los 12 millones de habitantes de la sabana del río Bogotá - que hoy luce renovado en sus rondas, rodeado de vistosos malecones y eficientes ciclorrutas - han logrado integrarse en un área metropolitana estructurada por una red de ciudades que ha favorecido un modelo desconcentrado de desarrollo.

Las instituciones metropolitanas se han organizado para el aprovisionamiento de recursos estratégicos (principalmente agua y alimentos), han generado amplios espacios públicos para el disfrute ciudadano y han podido ordenar la caótica migración de actividades productivas, que había generado crisis en el ordenamiento territorial hacia la segunda década del presente milenio.

La entrada en operación del metro en el año 2020 y su contribución a la creación de un sistema masivo de transporte regional han permitido que la movilidad, hace 20 años atascada en desplazamientos promedio de 70 minutos, hoy se parezca más a la de Nueva York - con 40 minutos en promedio - que a la intransitable y colapsada Caracas.

La mejor distribución de las actividades productivas en la región ha permitido que las funciones de comando y de servicios modernos representen cerca del 80 por ciento en la estructura empresarial de Bogotá, en tanto que el 70 por ciento de las industrias de la región se localiza en las ciudades de la sabana, ahora dotadas de plataformas logísticas e infraestructuras viales que, además de contribuir a descongestionar la región, han reducido los tiempos de desplazamiento y los costos de transacción.

La tasa de desempleo en el área metropolitana se ha estabilizado en el 6,5 por ciento desde hace varios años y es creciente la calidad de las nuevas ocupaciones.

Hoy, la ciudad confirma, tanto en su estructura urbana como en su dinamismo económico, las proyecciones que se habían hecho en su momento alrededor de las ciudades con futuro en América Latina.

La región metropolitana del río Bogotá se ha consolidado en el podio de las urbes más atractivas para la inversión entre las 50 ciudades más grandes de América Latina, al lado de Santiago y San Pablo.

Los altos índices de innovación derivados de las alianzas entre empresarios y academia, así como la calidad de las universidades, son las que explican, en mayor medida, el mejoramiento en este indicador.

CAMBIOS RELEVANTES

Según la firma Quacquarelli Symonds de Londres, el área metropolitana que conforman Bogotá y 17 municipios más, ha logrado consolidar 22 universidades entre las 200 de mayor calidad en América Latina. Pero también la cordura ha hecho su parte.

Después de un acuerdo sostenible entre Bogotá, los municipos y la Nación, el aeropuerto El Dorado -con sus tres pistas- y el aeropuerto complementario en la ‘aerópolis’ de Madrid, se consolidan como un importante hub de carga y de transporte de pasajeros. Cuarenta millones de personas pasan por estos terminales cada año.

Sin embargo, subsisten grandes desafíos. La exitosa recuperación del río Bogotá tal vez distrajo de otros esfuerzos a las instituciones locales y nacionales.

Hoy, la polución sigue siendo un grave problema en las principales centralidades del área metropolitana, a pesar de la normatividad en materia de calidad del aire y de las campañas de sensibilización pública generalizadas desde el año 2020.

El sistema de ciudades del cual hace parte Bogotá luce radiante en aquellas áreas de localización de grandes multinacionales y de complejos habitacionales en los nuevos corredores regionales. Pero persisten una fuerte segmentación urbana y segregación social en grandes zonas, que atizan el conflicto urbano y estimulan la conexión entre bandas criminales locales y globales.

A pesar de los avances en la gestión de la seguridad, Bogotá sigue siendo una de las urbes con más altos índices de percepción de inseguridad en América Latina. La administración que gobierna Bogotá este septiembre del 2033 ensaya alternativas imaginativas para enfrentar los desafíos vigentes.

A mi satelital de quinta generación entra una llamada. El editor de Portafolio me invita a especular sobre el futuro de Bogotá, ahora que el diario cumple sus primeros cuarenta años.
Saúl Pineda Hoyos
Director Cepec - Universidad del Rosario

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