Bogotá: consignas entre huecos

Días atrás la administración de Bogotá sostuvo un enfrentamiento por el proyecto de cambiar la ya sonora consigna de la capital: ‘Bogotá 2.600 metros más cerca de las estrellas’ por el de ‘Y tu, ¿qué sabes de Bogotá?’.(VER GRAFICO)

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mayo 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-18

La inane idea tuvo voces en contra, lamentablemente de poco eco, pues en realidad puede ser considerada como improvisada desde el punto de vista del mercadeo publicitario en la medida en que el viejo lema apenas está arraigándose en el imaginario de turistas e inversionistas o en algunos entornos culturales de sus habitantes lo que en últimas constituye la finalidad de este tipo de frases, puede ser incluso insostenible si se tienen en cuenta otros asuntos urgentes para la convivencia en esta ciudad. A decir verdad, el costo que pagan los ciudadanos por semejante ‘creatividad’ puede ser nada representativo para afrontar alguno de los grandes problemas capitalinos, tales como la creciente demanda de cupos escolares, la destruida malla vial, la reubicación de comunidades en zonas de alto riesgo de desastres, la inseguridad, la provisión de servicios públicos domiciliarios y de servicios de salud a comunidades marginales y desplazadas. Además de ello, la manera seria de hacerle frente al impacto que produce la presencia de millares de paramilitares desmovilizados, pero ese comparativo escaso valor de cualquier proyecto de una administración no justifica por sí mismo hacerlo una realidad. En esa enunciación de asuntos escogidos apenas al azar de un gran catálogo de prioridades sociales de la ciudad capital, el que tiene que ver con el deplorable estado de la infraestructura de transporte (servicio y vías) resulta ya una alcaldada de mala traza. Bogotá bajo la mirada silenciosa de la administración, y sin negar que cuenta con una serie de atributos que hoy en día le permiten posar en el grupo de las grandes capitales de América, no deja de ser una ciudad caótica. Allí se juntan muchos hechos: es oprobioso el estado de sus descuartizadas vías de regreso ahora a la peor situación de varios años atrás. Es incompetente la planeación de obras que se llevan a cabo en las horas de mayor tráfico vehicular; es corsario el modelo de apropiación del transporte público e inhumano mucho del servicio que presta, es impactante el progresivo deterioro de los servicios en TransMilenio (éste sí símbolo ciudadano) y son asfixiantes las simples palabras frente a la elocuencia de la polución que contamina a la capital. Quién le habrá dicho a la administración distrital que una frase de ‘venta’ de imagen, de comercialización de un ‘producto’, sirve para esconder una realidad de a puño. Quién le habrá hecho creer que una frase rescata a un inversionista ahuyentado por el padecimiento de un insoportable trancón de horas para hacer un negocio. Quién le habrá escondido al Alcalde que una imagen si ‘vale más que mil palabras’ o que la convivencia urbana se cruza con el agresivo modo en que vivimos el transporte diario; quién le habrá hecho perder de vista que ante la pregunta ‘Y tu ¿qué sabes de Bogotá?’, las respuestas son inmediatas y dirán que Bogotá es la ciudad del caos en el tránsito y que mucho de lo que se sabe es lo que se vive en las vías. ¿LUIS EDUARDO GARZON ESTADISTA? En esa suerte de azares que definen en buena medida la vida política nacional, algunos medios de comunicación destacaron la forma como el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, tuvo una postura de ‘estadista’ para afrontar el paro de los transportadores. Se corre el riesgo de generar una baja tabla de medida frente a lo que significa la dirección de un Estado o de un país. Esto puede llevar a ilusionismos colectivos en quien, no obstante sus grandes capacidades políticas, ha desempeñado hasta ahora una gris administración en estos temas. De ahí la pregunta: ¿Garzón estadista?

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