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Bogotá: la segunda etapa del transporte

No importa cuántas vías nuevas se abran en nuestras ciudades, siempre aumentarán más los vehículos y las distancias que estos recorren. La única opción que existe es el transporte masivo. Y la única posibilidad financiera real que existe son los buses.

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mayo 26 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-26

Aunque puede mejorarse, TransMilenio es un extraordinario sistema, que ya moviliza el 23 por ciento de los pasajeros que utilizan el transporte público en Bogotá. TransMilenio no es un sistema que va a operar en algunas troncales, dejando al transporte tradicional el resto de la ciudad. En el futuro todos los buses de servicio público que operen en la ciudad deberán hacer parte del sistema TransMilenio. Hoy ya es posible lograr la integración al sistema del 77 por ciento restante de los clientes del transporte público, integrando los buses tradicionales al sistema TransMilenio. Desde que se inició TransMilenio, ha sido una prioridad buscar que el sistema quede en manos de quienes han tenido el negocio de transporte público de la ciudad, algo que no sería posible con sistemas férreos. En la primera licitación nadie creía en el sistema y apenas se logró que los transportadores- afiliadores grandes fueran los socios de las empresas concesionarias. Ya en la segunda licitación, se logró la participación como socios no sólo de las empresas de trasporte que tenían adjudicadas rutas, sino también de los pequeños propietarios que afilian sus buses a estas. Hoy más de 6.000 pequeños propietarios son socios de las empresas operadoras de TransMilenio. Sin embargo, la realidad es que la participación de los pequeños propietarios en las empresas operadoras de TransMilenio, es pequeña. El problema es que los pequeños propietarios no tienen ni el capital para hacer sus aportes de capital a las empresas operadoras, ni para subsistir mientras las empresas concesionarias de las que se volverían socios, pueden distribuir utilidades. ¿Cómo hacer para que los pequeños transportadores puedan volverse accionistas? Propongo lo siguiente para Bogotá: sin incluir unos 5.000 ilegales, hoy hay unos 20.000 buses tradicionales operando en Bogotá. Esos buses deben ser aportados como capital a unas empresas, que se volverán operadoras de TransMilenio. Avaluadores acatados por todos definen el valor de cada bus y con base en éste se dan a sus propietarios acciones de las empresas que se crean. DEL BUS TRADICIONAL AL “PRE-TRANSMILENIO” Para prestar el servicio en todas las rutas que actualmente operan todos los buses tradicionales, los transportadores se agruparían en unas 10 empresas adicionales a las 13 que actualmente son contratistas de TransMilenio. Para esto se necesitan solamente 13.000 vehículos. Esto significa que sobran 7.000 buses, además de los 5.000 ilegales que también sobran y deben salir. Entre los 20.000 buses aportados a las empresas se escogerían aquellos en mejor estado y se dispone de los otros de cualquier forma que excluya su retorno al servicio público. Los buses escogidos se pintan todos de un solo color “pre-TransMilenio”, por ejemplo naranja, y comienzan a operar dentro de las nuevas empresas, que son concesionarias de TransMilenio. Esto significa que: operan como empresas, en la que los conductores tienen un salario fijo que no depende del número de pasajeros y tienen prestaciones sociales; y también significa que todos los ingresos del servicio prestado por los buses de estas empresas concesionarias, van a la empresa TransMilenio, que a su vez les paga a estas empresas concesionarias por kilómetro/bus recorrido. Esta operación debería ser muy rentable, puesto que se van a tener los ingresos de 25.000 buses, para los costos de 13.000. Parte de estos recursos contribuirían a cubrir los costos de operación de TransMilenio y algunas inversiones que esta nueva operación pueda requerir, pero la mayoría representarían utilidades altas para las nuevas empresas concesionarias. Dichas empresas pueden destinar estos recursos a adaptar los buses al sistema TransMilenio, con pintura y equipos de lectura electrónica de tarjetas; comprar a los antiguos pequeños propietarios que deseen vender las acciones que recibieron como pago por el aporte de sus buses. Cabe señalar que muchos de los antiguos pequeños propietarios podrían ser conductores de las empresas concesionarias de las que serían accionistas. Estas empresas concesionarias serían mucho más eficientes que la caótica operación actual de los buses tradicionales, por las siguientes razones: ya no habría guerra del centavo; ya no sobrarían buses; y además el municipio podría crear carriles exclusivos en las rutas más congestionadas en las que vaya a operar la nueva empresa. Esto aumentaría radicalmente la velocidad y por lo tanto reduciría aún más los costos, ya que con el mismo consumo de combustible, conductor y demás, el bus podría hacer más recorridos. Esto por supuesto favorecería también a los usuarios del sistema. Los pasajeros no abordarían los buses de estas nuevas empresas concesionarias de TransMilenio en estaciones, sino en paraderos en la calle. Pero utilizarían tarjetas inteligentes iguales a las de TransMilenio, que se les podrían vender en tiendas y múltiples expendios, para las cuales cada bus contaría con equipos lectores integrados a los molinos de acceso. Los usuarios podrían bajarse de un bus y subirse a otro complementario de su ruta, con la tarjeta y sin costo adicional. Cientos de miles de ciudadanos se sumarían a los que ya ahorran más del 10 por ciento de un salario mínimo anual al usar TransMilenio y evitar el pago de dos buses para su viaje al trabajo. Para terminar, hay que asegurar los mecanismos legales para que a las nuevas empresas concesionarias se les adjudique la operación de las futuras troncales de TransMilenio en las rutas en que ellas operarían. A medida que vayan entrando las nuevas troncales en operación, las empresas de los buses naranja “pre-TransMilenio” irían modificando su flota, cambiando sus buses por articulados rojos y eventualmente transformando algunos de los naranja en alimentadores verdes. Debe establecerse que estas empresas tienen la obligación de conformar fondos a los que destinan parte de sus utilidades, destinados a la adquisición de los buses articulados y demás equipos que habrán de requerirse cuando se transforme de “pre-TransMilenio” en TransMilenio con troncales, estaciones y demás. "La realidad es que la participación de los pequeños propietarios en las empresas operadoras de TransMilenio, es pequeña, en buena parte por problemas de capital".En el futuro todos los buses de servicio público que operen en la ciudad deberán hacer parte de TransMilenio. El primer paso es la integración de los buses tradicionales al sistema.Enrique Peñalosa, Ex alcalde de Bogotá.

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