Bolivia: ‘jaque’ a petroleras

El decreto que firmó Evo Morales para nacionalizar los hidrocarburos convirtió a Bolivia en un país menos atractivo para las grandes petroleras, sin embargo aún está lejos de los campeones mundiales de la restricción, como México o Arabia Saudita.

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mayo 06 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-06

Sin duda, el anuncio del presidente boliviano Evo Morales produjo malestar entre las compañías petroleras. Venezuela, Argentina y Brasil pasaron de indiferentes ante la crisis de las mismas con su respaldo político a la decisión de nacionalizar el petróleo y el gas. Petrobrás de Brasil y Repsol de España fueron tratadas de forma marginal y directamente ignoradas. La muestra es que en el caso de Repsol, el mandatario venezolano Hugo Chávez aclaró que el asunto ‘no fue tratado’ y con respecto a Petrobras, ni el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ni el boliviano Evo Morales dieron explicaciones. El presidente boliviano anunció que la nueva legislación fija un plazo de 180 días para que las empresas extranjeras firmen nuevos contratos de operación y precisó que las compañías que no renegocien sus contratos en el plazo indicado deberán abandonar el país. “Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales por empresas extranjeras”, dijo. Con la nueva normativa las empresas foráneas que operan en Bolivia deberán entregar su producción a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y regularizar su situación contractual. Mientras tanto, los empresarios de Brasil temen el riesgo de las inversiones por 1.500 millones de dólares de Petrobras en Bolivia y un seguro aumento del precio del gas. Por eso fue la primera compañía en reaccionar, al indicar que suspendía sus inversiones en Bolivia y que rechazaba cualquier alza en los precios. MÁS GAS QUE PETRÓLEO Y aunque no se trata de una nación productora de grandes cantidades con respecto a la escala mundial, Bolivia genera unos 40 mil barriles de petróleo al día y cuenta con significativas reservas de gas natural: suman 1,55 billones de metros cúbicos y son las segundas del continente después de las de Venezuela. Sin embargo, la decisión de nacionalizarlos tiene un efecto psicológico en el mercado de los hidrocarburos. Los operadores temen que la producción de hidrocarburos podría verse afectada en otros países de América Latina que ya han reforzado el control sobre sus recursos de petróleo o gas. Además de Bolivia, ya fue recientemente el caso en Venezuela y Ecuador, y podría ocurrir en Perú. Y es que el alza de los precios del petróleo en los últimos meses tiene felices a las grandes empresas del sector que ven multiplicarse sus dividendos. Por su parte, Robert Mabro, director emérito del instituto de investigación Oxford Institute for Energy Studies, sostiene que es normal que el enfrentamiento empiece con posiciones fuertes, pero que la situación deberá resolverse mediante la negociación, como ya ocurrió tras la nacionalización iraní de 1951. “Pero, en efecto, las grandes compañías petroleras no tienen elección: están sometidas a tal competencia en su carrera hacia los recursos energéticos que una retirada de Bolivia sería peligrosa. El problema es que no hay otro lugar a donde ir. Todos los países imponen restricciones, sobre todo cuando las cotizaciones son elevadas”, resume Mabro. ¿Y LAS EXTRANJERAS? CONTRATOS. El gobierno boliviano estima que recaudará más ganancias con la medida de nacionalizar los hidrocarburos: US$750 millones en 2007. Pero la medida implica que el Estado se hará cargo de los recursos energéticos y su comercialización, dejando a las compañías extranjeras como operadores. En los nuevos contratos, el Estado negociará incentivos para que las firmas sigan invirtiendo en el país, pues este no cuenta con los recursos para explotar los campos de gas natural. Los productores mundiales de crudo Un itinerario por los principales productores da idea de la serie de restricciones existentes en países fuera de la OCDE (las democracias más industrializadas). “En un extremo, nos encontramos con Arabia Saudita y Kuwait, donde la participación directa de extranjeros está prohibida por la Constitución", subraya David Fyfe, analista de la Agencia Internacional de la Energía. Arabia Saudita es el primer productor mundial de crudo y pilar de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Entre los 11 miembros de este grupo, que suministra cerca del 40 por ciento del petróleo mundial, el otro extremo está ocupado por Argelia y los Emiratos Árabes Unidos: “Ahí, la participación (extranjera) está bastante extendida, y ha contribuido recientemente a aumentar las capacidades de producción”, subraya Fyfe. Rusia, número dos mundial del petróleo y líder indiscutido del gas natural, tiene una ‘imagen contrastada’, según Fyfe. Recientemente, el poder público recupera posiciones en el sector, tras un período de privatizaciones en los 90. México, quinto productor mundial, nacionalizó su sector petrolero en 1938 y su Constitución estipula que la nación es propietaria del conjunto de los recursos en hidrocarburos. Inclusive, países teóricamente abiertos a los extranjeros, como Brasil o Nigeria, imponen de hecho restricciones, ya sea por razones políticas o de jurisdicción, añade el experto. Venezuela, único miembro latinoamericano de la OPEP y quinto exportador mundial de crudo, nacionalizó su industria petrolera en 1976. La Sociedad pública Petróleos de Venezuela (Pdvsa) pertenece al Estado venezolano. Con información de EFE, AP y AFP

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