Bomba al Nogal, golpe a la confianza

2003 Un carrobomba de gran poder explotó en el Club El Nogal de Bogotá y destruyó parcialmente uno de los principales centros de negocios nacionales e internacionales de Colombia.

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noviembre 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-27

La arremetida terrorista no fue un golpe cualquiera: además de la muerte y el dolor ocasionado a centenares de familias colombianas, generó incertidumbre y desconfianza en los negocios. En el Club El Nogal los empresarios se sentían libres de cualquier peligro. El caos fue total y la indignación trascendió las fronteras colombianas. Allí fueron muchas las reuniones que se hicieron por parte de asesores de seguridad nacionales y extranjeros para enseñar a los empresarios cómo prevenir actos de terrorismo, secuestro o ataque a sus empresas. Y los empresarios y colombianos más adinerados siempre se sintieron protegidos en este importante club social y de negocios. Podían ir a ese lugar no solo a hablar de negocios en voz alta, sin el peligro de ser espiados, sino a dejar el estrés y el cansancio de sus actividades rutinarias. Incluso, era tan evidente la sensación de seguridad al interior de las instalaciones de El Nogal que los guardaespaldas se quedaban afuera. “Uno se sentía inseguro hasta antes del lobby de El Nogal. Incluso cuando en el exterior del país se preguntaba por un sitio seguro para hacer una reunión en Bogotá, la respuesta era casi obvia: El Nogal. Así, la seguridad se reducía a proteger a los visitantes a su llegada al aeropuerto y luego hasta el club. Desde ahí en adelante, nadie creía que podía pasar algo”, es la reflexión de un empresario. Ese símbolo de la seguridad personal de empresarios y gente con solvencia, se había consolidado todavía más en los últimos meses. Su presidente por siete años, Fernando Londoño, había sido designado ministro de Álvaro Uribe Vélez, y el sentido común hacía pensar que esa relación era sinónimo de mayor protección como resultado de las ideas y política del Ministro. Esa sensación había llegado a tal nivel que al menos dos ministros distintos de Londoño tenían una especie de oficina alterna en el Club. Allí se reunían en jornadas de trabajo como si fuera su oficina natural con empresarios, políticos y banqueros y no pocas veces hacían que sus asesores y funcionarios de primera línea se trasladaran hasta allá. Incluso se habla de que reuniones de alto nivel en temas muy delicados sobre seguridad del Estado, manejo de relaciones con grupos por fuera de la ley y que requieren un especial nivel de confidencialidad se realizaban en El Nogal. El acceso a los medios de comunicación está controlado. Allí en El Nogal se hicieron las reuniones secretas de quienes querían que Samper dejara el gobierno, los primeros intentos de reforma política, las cumbres partidistas liberales, conservadoras e incluso se dice jocosamente que “en El Nogal fue donde Lucho Garzón se acercó al establecimiento”. Uno se sentía inseguro hasta antes del ‘lobby’ de El Nogal”.

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