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Bondades de pensar como un millonario en momentos de crisis

En tiempos de crisis, las personas adineradas actúan de manera diferente al ciudadano promedio en el manejo de su dinero y su nivel de riesgo. ¿Cuál es el secreto para mantener sus fortunas?

Pasión, La Mejor Guía Para Un Negocio.

Archivo Portafolio.co

Pasión, La Mejor Guía Para Un Negocio.

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julio 13 de 2013 - 01:05 a.m.
2013-07-13

Warren Buffet, uno de los magnates más respetados del mundo, dijo alguna vez que “en tiempos de crisis, unos lloran y otros venden pañuelos”.

Con esta frase, el empresario señaló una de las diferencias fundamentales entre las personas promedio y las adineradas.

Y es que aunque bastante se ha hablado de las oportunidades que surgen en los momentos de crisis, poco se ha dicho respecto a por qué algunos saben aprovecharlas y por qué otros no.

Steve Siebold, autor de varios Best Seller, ha dedicado casi 30 años de su vida a averiguar la razón y su hallazgo es tan simple como determinante: la diferencia está en la manera de pensar.

De acuerdo con el autor, las personas “promedio” y quienes amasan una fortuna razonan de manera distinta y eso hace que se aproximen de modos diferentes al capital, lo que exacerba el éxito de los primeros y el miedo de los segundos, especialmente en épocas de dificultad financiera.

“La gente con dinero tiene una relación positiva con él, lo ve en términos de la libertad y las oportunidades que puede darle, mientras que la gente promedio tiende a verlo como un mal necesario”, aseguró Siebold en entrevista con Portafolio.

“En una crisis hay muchas oportunidades, porque en momentos como este las masas corren ya que tienen miedo. Entonces, hay muy poca competencia, lo cual lo convierte en un gran momento para volverse rico”, agregó.

De la mentalidad se desprenden los resultados de disyuntivas como, por ejemplo, qué hacer con el dinero que se tiene. Según Siebold, mientras en épocas de crisis la clase media ahorra y quiere “blindar” su dinero, el rico busca dónde está la rentabilidad.

Entonces, por ejemplo, cuando los precios del oro están bajando es natural que las personas promedio lo vendan por miedo a perder su capital, pero que los millonarios compren más, esperando que el valor crezca nuevamente.

“Muchas veces, las personas normales tienden a invertir de manera emocional y no lógica”, sentenció Siebold.

La forma en la que se ve al riesgo es otra de las consecuencias, ya que mientras la gente normal intenta evitarlo, las personas adineradas tratan de calcularlo en busca de la mayor rentabilidad.

¿CÓMO CRECER EN TIEMPOS DE CRISIS?

Si de multiplicar el dinero hablamos, expertos en inversiones recomiendan a quienes quieran emprender el camino a la riqueza relacionarse de manera distinta con este, una tarea que comienza aprendiendo a apreciar el valor de las pequeñas cantidades.

“El mayor error que cometen las personas es pensar que deben comenzar con un ejército del tamaño del de Napoléon. Lo que estas personas no entienden es que los grandes ejércitos se conforman por un soldado a la vez”, aseguró Joshua Kennon, presidente de Kennon Green Enterprises, en uno de sus artículos.

En el mismo orden de ideas, invertir las utilidades en lugar de gastarlas es también una manera de asegurar la continuidad del crecimiento del capital.

En cuanto a en qué invertir, esto depende del nivel de riesgo que la persona quiere tomar, pues este es proporcional al nivel de rentabilidad que puede -o no- tener el dinero.

Paul Weiss, experto en el mercado bursátil, recomienda que las personas estudien a las compañías donde quieren invertir antes de incursionar en el mercado de valores y que lo hagan en compañías con fundamentales sólidos, pues son las que mayor rentabilidad pueden tener a futuro.

EL MUNDO TIENE CADA VEZ MÁS RICOS

Según el Informe sobre la Riqueza en el Mundo, realizado por RBC Wealth Management y Capgemini Financial Services, el número de millonarios en el mundo creció 9,2 por ciento durante el 2012 y llegó a 12 millones de personas. Una persona adinerada es considerada alguien quien tiene al menos 1 millón de dólares que puede invertir.

En cuanto al modo en que los ricos latinoamericanos invierten su dinero, el reporte encontró que la mayor parte de sus activos se encuentran en bienes inmuebles (30,1%), seguidos de efectivo o depósitos (27,6 %), renta fija (16,8%), inversiones alternativas (13,1%) y renta variable (12,5%). Se calcula que la riqueza de este grupo de individuos aumentará en 6,5% anual en todo el mundo y ascenderá a 55,8 billones de dólares hacia el 2015, principalmente gracias al crecimiento proveniente de Asia Pacífico.

INVIERTA AL ESTILO  DE WARREN BUFFETT

Algunos consejos del millonario podrían ser útiles a la hora de decidir.

Conocimiento y calma las palabras clave.

Con una fortuna avaluada en 53.500 millones de dólares, Warren Buffett es uno de los exponentes más importantes del éxito empresarial.

Sin embargo, no toda su vida fue rico, motivo por el cual muchos lo consideran como uno de los exponentes a seguir en el camino al éxito y toman sus enseñanzas como un mantra, especialmente en tiempos de incertidumbre económica.

En este sentido, hay ciertos principios que el inversionista ha instituido y se han convertido en la doctrina de muchas personas adineradas.

En primer lugar, el multimillonario recomienda jamás invertir en negocios que la persona desconoce. “El riesgo proviene de no saber lo que se está haciendo”, dijo alguna vez.

Además, aconseja que si las personas no pueden manejar con calma la volatilidad del mercado de valores se abstengan de invertir en él. “Usted no es adivino, así que no pretenda predecir cómo se comportarán los diferentes mercados en un futuro”, señaló.

En este sentido, subraya las bondades de inclinarse por compañías sólidas y poner ahí el dinero en el largo plazo, pues esto se traducirá en mayores ganancias. “Gran parte de éxito puede atribuirse a la inactividad. La mayoría de los inversores no resiste la tentación de comprar y vender constantemente, pero la piedra angular debe ser el letargo, bordeando la pereza”.

Finalmente, mantenga la calma y trate de pensar con cabeza fría, pues “a la hora de invertir, el pesimismo es tu amigo y la euforia, tu enemigo”.

Redacción Portafolio

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