El bono demográfico

América Latina y el Caribe se encuentran en un periodo de transición demográfica en el cual la proporción de personas en edades potencialmente productivas crece de manera sostenida.

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mayo 01 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-01

América Latina y el Caribe se encuentran en un periodo de transición demográfica en el cual la proporción de personas en edades potencialmente productivas crece de manera sostenida en relación con las personas en edades potencialmente inactivas.

Este periodo de 'bono o dividendo' demográfico hace referencia a las posibilidades de aumentar las tasas de crecimiento económico per cápita y los niveles de bienestar de la población. Para aprovechar esta oportunidad demográfica es importante invertir en educación, y generar opciones para los y las jóvenes.

Estas opciones parten de reconocer a los jóvenes como sujetos de derechos desde su diversidad, lo cual implica fortalecer sus capacidades y potencialidades, especialmente su derecho a la participación. Esto, no solo generando espacios a través de los cuales expresen sus opiniones en todos los temas, sino escuchándolos y teniéndolos en cuenta para establecer la agenda política, económica y educativa del país.

Es así como hemos venido avanzando en ejercicios de este tipo, que buscan generar nuevos tipos de relación entre los jóvenes y aquellos que toman decisiones por parte del Estado y de la sociedad civil. Un ejemplo de ello fue el espacio que se abrió en la Corte Constitucional para escuchar la situación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en condición de desplazamiento, lo que derivó en la formulación del auto 251 de octubre de 2008 a través del cual se adoptaron medidas para la protección de esta población.

De igual manera, el pasado VII Encuentro de Gobernadores por la Niñez avanzó en visibilizar la voz de los jóvenes y la importancia de tenerlos en cuenta a la hora de diseñar e implementar los Planes de Desarrollo Departamentales y Municipales.

Lo anterior nos ubica ante el gran reto de consolidar este ejercicio en los niveles nacional, regional y local, fortaleciendo los enlaces intersectoriales y el trabajo en alianza y asocio entre los diversos entes competentes y la sociedad civil, y de esta manera dar cumplimiento al compromiso de velar por el ejercicio efectivo de los derechos.

Una de las vías a través de las cuales podemos asegurar dicho cumplimiento de los derechos es el fortalecimiento de sistemas de monitoreo que den cuenta del avance en el mejoramiento de sus condiciones de vida. Sin lugar a dudas, es necesario que uno de los pilares fundamentales de este sistema sea la participación de los propios jóvenes.

De esta manera lograremos transformaciones reales y sostenibles que harán de nuestro país un lugar en el cual las y los jóvenes puedan materializar su potencial y desarrollarse como ciudadanos integrales.

*Columna de la Fundación buen Gobierno.

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