¿Borrón y cuenta nueva?

¿Borrón y cuenta nueva?

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julio 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-09

La cita que sostendrán mañana en la población de Punto Fijo, en el estado venezolano de Falcón, los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, va mucho más allá del encuentro diplomático normal, en donde las formas priman sobre el fondo. Para llegar a esa conclusión no se necesita ser un experto, pues cualquier habitante de la Región Andina sabe que en los últimos meses las relaciones entre los dos mandatarios han oscilado en varias ocasiones entre el amor y el odio, siendo la cordialidad distante la nota que impera por estos días. Buena parte de los altibajos fueron causados por la intemperancia verbal del inquilino del Palacio de Miraflores, en épocas de controvertidos contactos con las Farc que, a la luz de los eventos recientes, se ven lejanas y que ambos mandatarios quisieran olvidar para siempre.

De hecho, en contraste con el profundo resentimiento que tiene atrapado al rencoroso Rafael Correa en los eventos del primero de marzo y que le han impedido reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, tanto Uribe como Chávez parecen estar dispuestos a dejar el pasado en el pasado y hacer borrón y cuenta nueva.

Ojalá así sea. La razón es que más allá de que suene a lugar común, los lazos entre dos naciones que comparten mucho más que un pasado y una larga frontera, tienen que ser estrechos.

Tanto en materia política, como en asuntos comerciales y de inversiones, la agenda es extensa y necesita definiciones que han sido pospuestas durante demasiados meses.

Así las cosas, el primer resultado de la cumbre debería ser el de restablecer el diálogo entre autoridades de los diversos niveles. Un guiño en ese sentido permitiría destrabar la solución de un sinnúmero de temas que se han venido acumulando en los despachos oficiales en Caracas, ante la negativa de recibir llamadas provenientes de Bogotá. En ese sentido, los exportadores aspiran a que los ministros de Comercio y Hacienda puedan tratar con sus homólogos el asunto de los pagos retrasados en el Cadivi, que la Cámara Colombo-Venezolana estima en unos 1.500 millones de dólares. También está la inquietud sobre el proceso de expedición de los Certificados de Producción Insuficiente, cuya demora obliga a muchas compañías colombianas a recibir divisas compradas en el mercado libre, un diferencial que a la larga termina siendo asumido por el consumidor del país vecino.

Decisiones en ese sentido serían de mutuo beneficio, pues a pesar de los altibajos políticos, es evidente que en materia comercial las cosas van bien. Según el Dane, las exportaciones hacia Venezuela llegaron a 1.786 millones de dólares hasta abril, 56 por ciento más que en igual periodo del 2007. Si bien la Cámara binacional estima que en mayo el ritmo se redujo a cercanías del 21 por ciento, todo indica que al final del año se habrá llegado a una cifra récord. En efecto, el Banco Central de Venezuela afirmó que al cierre del primer trimestre la participación colombiana en las importaciones de ese país llegó a 16,2 por ciento del total, cinco puntos más que hace un año y muy por encima de China y Brasil, que le siguen en la lista.

Pero además, el encuentro presidencial debería servir para avanzar en otros temas fundamentales. Por ejemplo, Colombia podría insistir en que el sector automotriz tenga una cuota más alta de ventas al otro lado de la frontera, tal como ya le ocurrió a Ecuador. Así mismo, hay que impulsar los proyectos de infraestructura, ya sea en materia de vías férreas o de transporte de gas. Por otro lado, es indispensable tener un piso jurídico para el comercio, pues aunque Venezuela sigue aplicando las normas andinas, ya no forma parte del acuerdo subregional, lo cual exige un mecanismo sustituto.

Semejante listado, deja en claro que la agenda de trabajo futura es larga. Ahora solo queda esperar que Punto Fijo, que tiene un lugar especial en la historia venezolana, por el pacto que allí se firmó después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, sea un sitio auspicioso para relanzar unas relaciones que necesitan estar vivas para crecer y fortalecerse.

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