Bretton Woods II

Los Ministros del G-20 recomendaron reformar el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para evitar que la actual crisis derive en depresión, pero Argentina, Brasil y Venezuela prepagaron sus deudas al FMI para eludir las condicionalidades que dicha institución impone cuando otorga créditos, y acerca de cuya pertinencia existe desacuerdo.

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noviembre 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-17

El primer ministro, Gordon Brown ha sugerido que el sistema multilateral sea reconstruido para que en lugar del papel de policía tenga capacidad de alertar sobre las crisis, pero en mayo de 1997 el director gerente del FMI, Michel Camdessus, envió una nota de felicitación a Tailandia por su buena gestión, pero al mes siguiente ese país colapsó y Camdessus, recién reelegido, tuvo que renunciar. Al parecer no están dadas las condiciones aún para una reforma estructural del sistema. En 1944, Estados Unidos tenía su economía intacta frente a la destrucción que habían sufrido Europa y Japón, impuso sus intereses y se opuso a una moneda mundial como el Bancor, propuesto por Keynes. En dicha conferencia no estaban China, Japón, la Urss ni Alemania, pero en la actualidad esos países tienen protagonismo indudable y aspiran a aumentar su presencia geopolítica. Entre tanto, Estados Unidos afronta una crisis financiera que ya trasciende al sector real, pero no ha perdido la hegemonía militar para ser reemplazado, como sugirió el Ministro de Finanzas alemán, cuando afirmó que un nuevo sistema internacional debería ser multipolar. En Bretton Woods se adoptó el dólar como patrón, respaldado en oro convertible a una tasa fija de 35 dólares por onza; pero la emisión inorgánica de 500.000 millones de dólares para la Guerra de Vietnam condujo a la declaración de no convertibilidad de 1971. Desde entonces el sistema monetario internacional ha sido inestable, agravado por los déficit fiscal y comercial de Estados Unidos, suplidos con ahorro mundial. Como la votación en el FMI y el Banco Mundial depende de los aportes, los países desarrollados imponen siempre su voluntad, y no es previsible ninguna concesión a este respecto, pues la reciente reforma solo trasladó el 2,7 por ciento del poder de voto hacia países emergentes. En la crisis asiática de los noventa, Japón propuso crear un Fondo Monetario Asiático, para lo cual ofreció aportar el dinero, pero Estados Unidos bloqueó la iniciativa argumentando que Japón invadió a sus vecinos en el pasado. Ahora Japón, China y Corea han creado un fondo de reserva multilateral de 80.000 millones de dólares y un mercado asiático de bonos en monedas locales. Al parecer, la creación de entidades alternativas como el Banco del Sur en América Latina, va más rápido que la reforma de las instituciones tradicionales. Es probable que la crisis desencadene la revisión de las instituciones, pero dada la hegemonía estadounidense fundada en su poderío económico, una reforma de fondo al sistema no ocurrirá por ahora. beethovenhv@yahoo.com '' Como la votación en el FMI y el Banco Mundial depende de los aportes, los países desarrollados imponen siempre su voluntad.WILABR

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