Brújula Berlusconi, el perturbador

Brújula Berlusconi, el perturbador

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febrero 26 de 2013 - 05:00 a.m.
2013-02-26

Cuando Silvio Berlusconi se vio obligado a dejar el poder en Italia a finales del 2011, más de un entusiasta le expidió su acta de defunción política. Al fin de cuentas, se veía difícil que sitiado por tantos escándalos, el dirigente pudiera volver al mando de su país. Pero como quedó claro tras los comicios del fin de semana, tales pronósticos fueron prematuros. Es verdad que el exprimer ministro no puede calificarse como el triunfador en las urnas, pero su fuerza impide que sus competidores tengan la capacidad para formar un gobierno. Así las cosas, todo indica que habrá que repetir el proceso a ver si se logra una definición pronta. Pero la incertidumbre no es bienvenida a la luz de la compleja realidad que atraviesa la nación vecina del Mediterráneo. Y es que aparte de la necesidad de que haya un liderazgo en Roma, el mensaje también consiste en que los votantes no vieron con buenos ojos la gestión del expremier Mario Monti, quien confirmó que lo suyo no es necesariamente la política. En particular, la inquietud es que la ciudadanía se resista a nuevas medidas de austeridad en un país que no ha salido al otro lado y que continúa agobiado por el peso de sus deuda pública. Aceptando que ahora las cosas van un poco mejor, la crisis permanece y para enfrentarla es necesaria al menos una mínima dosis de gobernabilidad. Esa fue la razón por la cual los principales mercados experimentaron una importante caída. Con una recuperación tímida en Estados Unidos y una recesión que se prolonga en Europa, lo que menos necesitan los inversionistas es otra dosis de incertidumbre. Y esto fue precisamente lo que ocurrió en la bota itálica, en donde Silvio Berlusconi volvió a dejar claro que políticamente sigue vivo. ricavi@portafolio.co

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