Brújula / Un ritmo mediocre

Finanzas
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abril 27 de 2013 - 08:20 p.m.
2013-04-27

A primera vista, el dato con respecto al crecimiento del Producto Interno Bruto de Estados Unidos durante el primer trimestre del año fue muy positivo. Según lo informó el Departamento de Comercio de ese país el viernes, la economía más grande del mundo tuvo una expansión del 2,5 por ciento entre enero y marzo, cifra muy superior al 0,4 por ciento observado entre octubre y diciembre del 2012.

El problema es que ese resultado estuvo por debajo de las expectativas de los analistas, cuyas apuestas se ubicaban medio punto más arriba. En consecuencia, existe la impresión de que lejos de ganar velocidad, el coloso norteamericano seguirá a un ritmo mediocre.

La causa primordial de que eso sea así, tiene que ver con los gastos del Gobierno federal. Tanto la fórmula a la que se llegó a comienzos del año, cuando el Congreso evitó el llamado abismo fiscal, como la falta de acuerdo en torno a una serie de recortes presupuestales automáticos que ascienden a 85.000 millones de dólares, que entraron en vigencia en marzo, le han quitado vapor a la recuperación.

En una primera etapa, las economías se han sentido en el campo militar, justificadas entre otras razones por el retiro paulatino de las fuerzas estadounidenses de Irak y Afganistán. Pero el temor de los expertos es que a medida que pasen los meses, la austeridad se sienta sobre un número amplio de programas, algo que puede golpear la estabilidad laboral de cientos de miles de personas.

Nadie duda, por supuesto, que el déficit fiscal de Estados Unidos es muy elevado y necesita reducirse. El problema, sin embargo, es la velocidad a la cual dicho faltante debe disminuir. Y en este caso los académicos insisten en que el frenazo es demasiado abrupto.

En concreto, el gasto gubernamental cayó 8,4 por ciento en el primer trimestre, tras un bajón del 14,8 por ciento a finales del 2012. Semejante medicina –impuesta a la fuerza para más señas– amenaza con debilitar al paciente, en lugar de fortalecerlo.

Guardadas proporciones, el debate se asemeja al que tiene lugar en Europa, con respecto a la necesidad de ser austeros, pero sin crear un círculo vicioso en el que una recesión obligue a más recortes y así sucesivamente. Debido a ello, se han multiplicado los llamados al Congreso para que demócratas y republicanos traten de llegar a un consenso. De lo contrario, esperar un crecimiento superior al ya visto, será ilusorio.