Brújula / Una vela aquí y otra allá

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mayo 03 de 2013 - 03:47 a.m.
2013-05-03

Tal como lo habían pronosticado los observadores y anticipado los mercados, el Banco Central Europeo (BCE) recortó ayer en un cuarto de punto -hasta el 0,5 por ciento anual- la tasa de interés a la cual le presta al sector financiero del Viejo Continente para sus necesidades temporales de liquidez.

El anuncio fue hecho por el presidente de la entidad en Bratislava, la capital de Eslovaquia. En sus palabras, el italiano Mario Draghi prometió que mantendría abiertas las puertas del crédito, por lo menos hasta mediados del 2014, lo cual quiere decir que la política de dinero abundante y barato que impera en el mundo desarrollado seguirá sin mayores modificaciones.

No obstante, la institución no fue tan lejos como esperaban algunos, lo cual se reflejó en el desempeño de las bolsas de valores. La razón es que, en contraste con lo que ocurre en Estados Unidos, en donde el Banco de la Reserva Federal ha venido adquiriendo diferentes títulos directamente, en este caso dicha modalidad no será utilizada.

Parte de la complicación tiene que ver con un margen de acción mucho más reducido que en el caso norteamericano y que se centra en mantener la inflación a raya. En tal sentido, no hay problemas en el horizonte, pues el alza en el nivel general de precios apenas supera el uno por ciento anual.

Aun así, algunos de los socios del Banco insisten en que dicho mandato debe ser defendido a toda costa. En particular, Alemania ha tratado de oponerse a estrategias que considera laxas, a pesar de que la recesión europea lleva ya cuatro trimestres de duración y se encamina a un quinto, ante la debilidad de los diferentes indicadores.

Ante esa realidad, el BCE le prendió una vela a Dios y otra al diablo. Eso quiere decir que bajó sus tasas, pero sin llegar a lo que se ve en otros sitios.

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