Por buen camino

En el transcurso de los meses recientes, diversos expertos han venido señalando que la región latinoamericana está avanzando por buen camino y que se encuentra ante la posibilidad de dar un salto en su nivel de desarrollo, si sabe jugar las cartas que tiene en la mano en forma adecuada. Palabras más, palabras menos, dicho planteamiento fue reiterado ayer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que dio a conocer su balance preliminar sobre la marcha de esta zona del mundo en la que habitan casi 600 millones de personas.

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diciembre 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-14

De acuerdo con la entidad, las naciones del área retomaron en general el aire que habían perdido el año pasado, cuando, como consecuencia de la crisis internacional, experimentaron una contracción del 1,9 por ciento en su Producto Interno Bruto y de 2,8 por ciento en el ingreso por habitante. En esta ocasión, sin embargo, la Cepal proyecta un crecimiento del 6 y del 4,8 por ciento respectivamente, con lo cual queda claro que el 2010 permitió no sólo recobrar el terreno perdido, sino incluso ir un poco más adelante. Dicha recuperación es particularmente alentadora, pues durante la época de la tormenta se lograron mitigar, en parte, las secuelas sociales de la misma. De tal manera, los índices de pobreza se mantuvieron prácticamente constantes, lo cual hace pensar, que ahora que la dinámica ha vuelto, será posible cerrar con mayor velocidad las brechas que todavía condenan a cerca de una tercera parte de los latinoamericanos a vivir con el equivalente de menos de dos dólares al día. Pero antes de disponer de la evidencia para comprobar si eso fue lo que ocurrió, por ahora la Cepal se ha concentrado en buscar las razones para que el desempeño haya sido tan positivo. Para el organismo, lo sucedido es el resultado de factores propicios, tanto en el orden interno como el externo. En el caso del primero, todo sugiere que los programas contracíclicos que fueron adoptados cuando estalló la crisis mantuvieron la demanda doméstica y el empleo en un nivel aceptable, con lo cual, cuando empezó a soplar el viento a favor, la población elevó sus niveles de consumo. Además, ante la ausencia de problemas en los respectivos sistemas financieros, el crédito fluyó adecuadamente y se creó una especie de círculo vicioso. Dicho de otra manera, lo que no ha podido suceder en Europa ni Estados Unidos, fue posible en América Latina. Por otra parte, no hay que desconocer que el entorno internacional ha ayudado mucho. La elevación en los precios de las materias primas, combinada con un alza en el volumen de comercio, llevó a que los países de la región que exportan alimentos, minerales o hidrocarburos, lograran incrementos importantes en la cantidad y el valor de las mercancías despachadas. Esa situación, sumada a una abundante liquidez y a tasas de interés históricamente bajas, condujo a que el despegue fuera más rápido y a que el saldo en rojo de las cuentas fiscales –que aumentó cuando se adoptaron los planes para enfrentar la emergencia– haya comenzado a disminuir. Incluso las naciones que dependen del turismo, o de las remesas que envían los emigrantes, tuvieron cierto alivio, así no se hayan recuperado los niveles del 2007. No obstante, ese comportamiento esconde grandes disparidades regionales, dependiendo de la geografía. Puesto en otras palabras, mientras a Suramérica le va muy bien, para Centroamérica el calificativo es regular y para el Caribe es francamente malo. La razón es que la primera es una gran exportadora de bienes primarios, pero la última no, lo cual sirve para recordar que América Latina no es homogénea y que en cada latitud las urgencias son distintas. Aparte de lo anterior, vale la pena tener en cuenta que el futuro también trae interrogantes. La Cepal, por ejemplo, calcula que algunos motores van a comenzar a andar más lento, por lo cual cree que el aumento en el PIB regional bajará a 4,2 por ciento, una cifra todavía aceptable, pero no espectacular. En particular, la institución enciende las alarmas sobre la llegada de capitales de corto plazo que puedan deprimir aún más las tasas de cambio y golpear la base productiva de una zona del planeta que va bien, pero que necesita hacer mucho más para poder afirmar que, ahora sí, marcha por la senda del progreso. El crecimiento de 6 por ciento en el Producto Interno Bruto latinoa- mericano durante el 2010 confirma que la región pudo salir de la crisis internacional con más rapidez de la que esperaban los observadores.ANDRUI

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