Buen clima entre gremios y Gobierno por reforma tributaria

Los puntos que separan al Gobierno y a empresarios no son muchos. Ambiente de negociación mejoró.

El Consejo Gremial se reunirá este puente festivo para ultimar detalles de cara a la reunión de este martes con el Gobierno.

Archivo Portafolio

El Consejo Gremial se reunirá este puente festivo para ultimar detalles de cara a la reunión de este martes con el Gobierno.

Finanzas
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diciembre 07 de 2014 - 06:33 p.m.
2014-12-07

Los empresarios y el Gobierno están cerca de superar las fuertes diferencias que tuvieron durante las últimas dos semanas por causa de la reforma tributaria.

Al cabo de una reunión que terminó cerca de la medianoche del viernes entre un comité del Consejo Gremial Nacional (CGN) y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ambas partes informaron que hay ambiente para llegar a un consenso.

“La posición de los empresarios y la del Gobierno convergen, de manera que esto va muy bien, muy positivo; estoy muy satisfecho y creo que el mensaje a todos los colombianos es de optimismo”, dijo Cárdenas.

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, señaló: “Después de un par de semanas duras, tenemos una luz al final del túnel”.

Y añadió que cualquier cosa que se vaya a modificar buscará “un equilibrio entre patrimonio, entre Cree y entre algunos otros impuestos que seguramente logremos acordar, para así conseguir el mejor resultado para el empresariado”.

Los voceros de los gremios trabajarán durante todo este puente para afinar las propuestas, porque la meta es que el martes el Ejecutivo pueda presentar los ajustes pactados con el CGN a los ponentes de la reforma en el Congreso.

Las claves

Las partes estuvieron reunidas en la sede de la Andi desde las nueve de la mañana y hasta las 11 de la noche del viernes, con una pausa de poco más de dos horas al mediodía para que el Ministro pudiera intervenir en la clausura del Congreso Cafetero.

La solución empezó a perfilarse el miércoles en la noche, cuando en el marco de los Premios Portafolio el presidente Juan Manuel Santos llamó a los gremios al diálogo. Esa misma noche, varios altos funcionarios del Gobierno, encabezados por Cárdenas, se reunieron con algunos representantes de los empresarios para manifestarles que el Gobierno estaba abierto a escuchar alternativas en torno a la reforma tributaria.

Eso frenó una rueda de prensa programada para el jueves y donde estaba anunciado que los empresarios iban a hacer fuertes críticas a la reforma.

En lugar de eso, el jueves el CGN, que agrupa a 21 gremios, conformó una comisión de representantes sectoriales para continuar y profundizar el diálogo con el Ejecutivo sobre los temas de controversia del proyecto.

Así las cosas, la ponencia de la controvertida reforma, que se llevará la próxima semana a plenarias del Senado y la Cámara, debe entrar en una carrera contra el tiempo.

El Gobierno necesita su aprobación para conseguir lo que se necesita para cuadrar el presupuesto del 2015.

Y todo indica que una buena parte de los empresarios están dispuestos a ayudar a pagar los 12,5 billones de pesos del ‘hueco’ que hay para financiar el presupuesto.

El Gobierno pretende financiarlo con el alargue del impuesto al patrimonio, ahora llamado a la riqueza, a lo cual tanto los miembros del CGN como otras organizaciones empresariales se están oponiendo con pies y manos. Su idea es que este dinero salga de las utilidades, como una sobretasa al impuesto para la equidad

Otro elemento en discusión es el tiempo de aplicación de ese tributo: los gremios de la producción consideran que sea solo por un año, mientras que la iniciativa gubernamental se la está jugando por cuatro años.

Una tercera variable de discordia es la extensión del gravamen a las transacciones financieras, conocido coloquialmente como 4 x 1.000; de tiempo atrás los empresarios están en contra de este impuesto.

El tema pasó a mayores especialmente después de la aprobación, la semana pasada, de la ponencia original en el debate conjunto en las comisiones terceras de Senado y la Cámara. Y por eso la anunciada, y temida, rueda de prensa de los gremios, que el Gobierno logró desactivar.

Afortunadamente, ahora el clima es otro y se apuesta fuertemente por que haya ‘humo blanco’: algo que según el Gobierno es necesario no solo para cubrir el déficit presupuestal, sino para poder seguir adelante en los objetivos de combatir la pobreza y la desigualdad, entre otros aspectos sociales.

Gravamen a la riqueza

Esta es, quizás, la piedra de toque en el desencuentro del Gobierno y el sector privado, pues se causaría el primero de enero de cada año desde el 2015 hasta el 2018, a las personas naturales y las sucesiones ilíquidas, y hasta el 2017, a las jurídicas.

Bruce Mac Master ha dicho que, incluso, la expresión ‘impuesto al patrimonio’ no debería existir, pues el impuesto debe ser sobre la renta de las personas naturales y jurídicas.

Sin embargo, el ministro Mauricio Cárdenas no deja de recordar que el impuesto al patrimonio permite financiar programas prioritarios en seguridad y defensa y que, por lo tanto, no se puede prescindir de un día para otro de esos recursos.

En la declaración del jueves, el CGN enfatizó en la necesidad de fortalecer la sostenibilidad empresarial, para lo cual se requiere un esquema tributario equitativo y que sirva para la competitividad del país.

Este esfuerzo no da espera y en esa tarea deben comprometerse tanto el Gobierno como el Congreso y el sector privado.

Y, precisamente, ese esfuerzo es el que está haciendo por estos días la comisión creada desde el miércoles, que está trabajando a todo vapor.

Vigencia de la reforma

El Gobierno quiere que la reforma tenga una vigencia de cuatro años (aunque desmontar el 4 x 1.000 llevaría, en principio, siete años). El presidente Juan Manuel Santos se ha comprometido a avanzar en un estudio con la Ocde para hacer una reforma tributaria estructural, que evite el que bien podría llamarse deporte nacional de hacer cambios al estatuto tributario, primero, cada cuatro años, y ahora, cada dos.

Como el objetivo central del ajuste es financiar la brecha presupuestal del 2015 de 12,5 billones de pesos, el CGN ha insistido en que la reforma debe ser solo para cubrir ese hueco, es decir, con vigencia de un año, y buscar hacer la tan pedida reforma estructural.

Sobretasa al Cree

Los miembros del CGN han dicho, por conducto de su vocero, Bruce Mac Master, que están dispuestos a aportar los 12,5 billones de pesos adicionales para el 2015, pero que estos deben salir de las utilidades, como una sobretasa al Cree (impuesto para la equidad) y no del tributo a la riqueza.

Guillermo Botero, presidente de Fenalco, uno de los 21 gremios que integran el CGN, considera que el Gobierno teme que, por la situación económica mundial y local, haya una reducción de las utilidades empresariales y, por lo tanto, la sobretasa se aplique sobre una base menor y no obtenga los ingresos esperados.

Mac Master y Botero han insistido en que el impuesto que paguen los contribuyentes tiene que ser sobre lo que se ganan y no sobre el patrimonio; el Gobierno, dicen, prefiere este porque ya está cuantificado y no le representa riesgo alguno, lo que sí sucede con las ganancias y el Cree.

La Asociación Bancaria advirtió que la extensión del impuesto al patrimonio y la imposición de la sobretasa para los contribuyentes del Cree hasta el 2018 afectarán el potencial de inclusión financiera del país.

El lío del 4 x 1.000

Los gobiernos, desde el de Andrés Pastrana, que fue en el que se creó este gravamen ‘temporal’, han acudido a él por su muy fácil recaudo. Ha habido la promesa reiterada de que será eliminado, pero, por diferentes circunstancias de origen fiscal, sigue vivo.

La voz cantante en ese tema en el sector privado la lleva la Asociación Bancaria. La permanencia del 4 x 1.000, argumenta, atenta contra la inclusión financiera (las personas le sacan el cuerpo a mover sus recursos a través del sistema financiero para evitar el pago de ese gravamen), lo que ha llevado a que el uso del dinero en efectivo sea igual al de hace 50 años.

La utilización de billetes, además, propicia el ejercicio de actividades ilícitas, pues su control se dificulta cuando las transacciones no se hacen por medio del sistema financiero.

También pone de presente que, con la reducción en Colombia de la inflación y las tasas de interés, el impacto del 4 x 1.000 sobre la rentabilidad de los depósitos bancarios se vuelve confiscatoria (esto también desanima a las personas a vincularse al sistema financiero).

JORGE CORREA C.
Redacción Economía