El buen clima de los negocios

Publicamos ayer los resultados de la encuestra trimestral que hacemos desde 1998. En dicha encuesta se recogen las opiniones de 1.100 empresarios ubicados en las doce ciudades principales del país, que laboran en compañías de diversos sectores y tamaños. Es decir, tenemos una muestra muy representativa del acontecer en el ámbito de los negocios. Tales resultados son en líneas generales bastante satisfactorios, pero vale la pena mirar en detalle algunas de las conclusiones y comentarlas -con el ánimo de mantener el buen clima que se registra.

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agosto 01 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-01

Lo positivo que más llama la atención es el gran optimismo que hay sobre el futuro económico de Colombia. Más de dos terceras partes de los encuestados piensa que la situación seguirá mejorando, y apenas el 11,3 por ciento cree que empeorará (el resto -21,3 por ciento- opina que se mantendrá igual). Esto es particularmente positivo, si se considera que la situación de los negocios hoy en día es ya bastante buena. Seguramente esta euforia se fundamenta en dos hechos: el presidente Uribe (que goza de amplísima favorabilidad entre los empresarios) ha sido reelegido por cuatro años más, y en las elecciones parlamentarias el uribismo se quedó con el 70 por ciento de los escaños, lo cual se traduce en una alta gobernabilidad para el primer mandatario. Y como telón de fondo hay una buena coyuntura macroeconómica: bajas tasas de interés, inflación moderada y controlada, corrección de la revaluación (a pesar de que en el último mes esto se reversó, en lo corrido del año ha habido una sana depreciación del peso del 6,2 por ciento). Esta gran confianza en un mejor futuro es muy valiosa, porque es la que impulsa la inversión y la generación de empleo. Sin embargo hay algunos puntos que sin ser críticos sí merecen la atención de las autoridades. La carga tributaria se ha convertido en el principal pasivo de cada día más empresarios. Lo cual confirma la necesidad de aliviar ese lastre, iniciativa que el Gobierno -acertadamente- recoge en la reforma tributaria que acaba de presentar al Parlamento, al proponer la gradual reducción del impuesto de renta del 38,5 por ciento al 32 por ciento. La principal preocupación de los empresarios es la baja demanda. Y la que en su opinión debería ser la prioridad del Gobierno es la creación de puestos de trabajo. Obviamente este par de puntos están conectados: si no se crean nuevas fuentes de trabajo en cantidades significativas, no habrá un robusto aumento en la demanda interna de bienes y servicios. Y además la gran mayoría de los empresarios tendrían que seguir operando por debajo de su capacidad instalada, lo cual es ineficiente y costoso. Otro aspecto sobre el que queremos llamar la atención es la insuficiente atención que los empresarios le están dando al desarrollo de sus negocios en el exterior. Si bien es cierto que el porcentaje de entrevistados que dicen tener un plan para exportar se ha duplicado en el último año -al pasar de poco menos del 10 por ciento a casi el 20 por ciento- pensamos que lo ideal sería que la inminente entrada en vigencia del TLC ya tuviese a más mujeres y hombres de negocios planeando su incursión en el gran mercado estadounidense. Hay que acelerar y profundizar el proceso de internacionalización de la economía colombiana. El Gobierno ya hizo lo que tenía que hacer, ahora el turno le corresponde a los empresarios. "En materia de mercados de exportación, el Gobierno ya hizo su parte, ahora el turno le toca a los empresarios”.

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