Buen país, mal barrio

Uno de los temas más álgidos que deberá enfrentar el nuevo Gobierno en el segundo mandato del presidente Uribe se refiere a la manera como se manejará la política internacional.

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agosto 10 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-10

El marcado acento en la bilateralización de las relaciones internacionales se manifestó el día de su posesión. El grueso de los presidentes suramericanos no asistió. Los nuevos gobiernos de la izquierda latinoamericana, todos a una: Brasil, Argentina, Bolivia, Venezuela y Uruguay, brillaron por su ausencia, así como el Ecuador. Este es un hecho político que no puede minimizarse. No se hace presente el bloque suramericano, en el que además se encuentran los países que hasta ahora se han negado a adelantar negociaciones comerciales bilaterales o, como el caso del Ecuador, se encuentran en el limbo, con los Estados Unidos de Norteamérica, que ahora amenaza con retirar las preferencias del SGP a Brasil, Argentina y Venezuela. Ni siquiera fue suficiente la ‘presunta’ buena química entre los presidentes Chávez y Uribe, para superar el cansancio que aquejaba al venezolano. El Presidente de México tampoco se hizo presente, aunque no dudamos que hubiese querido asistir en compañía de otros países centroamericanos y de la nutrida delegación norteamericana. Simplemente, los problemas a que se enfrenta no son de poca monta ante la creciente resistencia civil que se ha presentado por el presunto fraude en las elecciones de su país y que tienen al país hermano al borde de una grave división y polarización. Sin querer ‘hilar delgado’, Colombia, en el día de su Independencia, fue testigo de excepción de la profunda división geopolítica del continente entre el bloque norteamericano y el suramericano, éste último liderado por Brasil y Venezuela. Además, la crisis en la Comunidad Andina continúa. Con Venezuela, ni en el seno de la CAN ni en conversaciones bilaterales, se ha avanzado en definir las nuevas condiciones de nuestras relaciones comerciales y, a esa incertidumbre, se suma el nombramiento como canciller del señor Maduro, duro contradictor del Gobierno de Colombia. Con la excepción del Perú, el diálogo con los otros socios andinos es prácticamente inexistente. El posible ingreso de Chile como miembro asociado en la CAN, no sustituye ni soluciona el retiro de un miembro pleno como Venezuela. Más parece una cortina de humo sin un significado real para profundizar y fortalecer la integración. De otra parte, la demora en la notificación del TLC al Congreso norteamericano, la tendencia a la disminución de los recursos a Colombia y la dudas del gobierno y el legislativo de los Estados Unidos por los desarrollos de la Ley de Justicia y Paz, hacen pensar que la renuncia del doctor Pastrana por el intento de nombramiento del ex presidente Samper en Francia, no era el único ni el más importante motivo de su retiro. Por ello, no deja de sorprender como en el discurso de la posesión del Presidente, las menciones a la profundización de la internacionalización y la globalización del país o al TLC con los Estados Unidos o a la integración con Latinoamérica, o Suramérica o de la CAN, estuvieran en la práctica ausentes. Parece increíble pero queda la sensación de que no había nada que decir y que el diálogo con naciones hermanas se encuentra en su peor momento. No es de poco significado el papel que le corresponde a la nueva Ministra de Relaciones exteriores de nuestro país. Deberá inclusive empezar a construir y explicar en qué consiste la política exterior de Colombia. ¿Será, me niego a creerlo, que estamos creyendo que estamos ‘en un buen país, sólo que en un mal barrio’, como alguien dijo alguna vez de Chile? Profesor Universidad Nacional "Con la excepción del Perú, el diálogo con los otros socios andinos es prácticamente inexistente”.

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