Buena iniciativa liberal

Tienen razón los liberales cuando afirman que hay que restarle poderes al cargo de Presidente de la República. Por cuenta de la reelección, el balance de poderes que estableció la Constitución del 91 quedó, literalmente, abolido.

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agosto 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-25

Hoy el reelecto Presidente de la República va a tener amigos suyos en todos los cargos importantes del Estado. Fiscal y Contralor General ya son personas salidas de la entraña del uribismo. También la mayoría de los comisionados de Televisión y el último magistrado elegido en la Corte Constitucional. Y, de acuerdo con lo que han dicho los jefes de la coalición de Gobierno, van por el resto de cargos. Quieren quedarse con la Registraduría, el Consejo Electoral, la Procuraduría y la Junta del Banco de la República. Francamente, eso es exagerado. Es exagerado e inconveniente para el país y el Gobierno, que todos los cargos de control del Estado y las instancias que manejan la política monetaria, la televisión, el órgano electoral, la justicia y el control constitucional, estén en manos de personas de un mismo grupo político. No se trata de cuestionar a priori la competencia moral o la honorabilidad de estos hombres y mujeres. Ese no es el tema. Es poner de presente que se está creando el peor mal para una democracia: todo se puede hacer porque todos somos del mismo grupo. Y como estamos gobernando tan bien y nos quieren tanto, ¿Cuál es el problema?... Que se frieguen los de la oposición, ellos ya tuvieron su cuarto de hora y no hicieron nada. Es más: el caos actual es culpa de ellos. Cada día se oyen más uribistas con ese discurso rabioso. De ministros para abajo. Sigo defendiendo la tesis de que habida cuenta de la reelección presidencial, por lo menos los órganos de control del poder ejecutivo -Procuraduría y Contraloría- y el llamado cuarto poder -Registraduría y Consejo Electoral- deben estar en manos de representantes de partidos o movimientos distintos al del Presidente de la República. Ello lejos de paralizar la administración pública, la hace más eficiente en tanto que todos los funcionarios saben que tienen una cuchilla mirándolos y fiscalizándolos. ¿O los militares no han podido trabajar por cuenta de que el Procurador General no es uribista? Al contrario, han trabajado mejor gracias a él. La propuesta de los liberales es sensata: hacer una reforma constitucional para retirarle al Presidente de la República la posibilidad de nominar candidatos y ternas para estos cargos, lo mismo que modificar el período de algunos de estos funcionarios para que no coincidan con el del Presidente. Ojalá las bancadas uribistas, el Partido de la U liderado por Juan Manuel Santos, el Partido Conservador comandado por Andrés Pastrana y Carlos Holguín y Cambio Radical cuya cabeza es el senador Germán Vargas Lleras, entiendan que ésta no es una propuesta de la oposición para frenar la marcha del Gobierno. Es una necesaria reforma respaldada por un buen número de colombianos que entre sorprendidos y preocupados vemos cómo cada día la aplanadora uribista no sólo tiene el 100 por ciento del Gobierno Nacional y la mayoría absoluta del Congreso, sino que puede llegar a tener a sus compañeros de lucha siendo las cabezas de todos los órganos e instancias relevantes del poder del Estado. Lo del Gobierno y el Congreso se lo ganaron en franca lid democrática. Nadie lo discute. Los otros cargos, dentro de esa misma lógica democrática, deben ser para otros sectores, también conformados por colombianos patriotas y comprometidos con un futuro mejor. Da susto pensar que a alguien se le puedan ir las luces con tanto poder… Y que no puedan pararlo a tiempo. Hoy o en el futuro. Politólogo, periodista "Da susto pensar que a alguien se le puedan ir las luces con tanto poder… Y que no puedan pararlo a tiempo”.

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