Muchos buscan alternativas más baratas y menos saludables por encarecimiento de comida, anunció FAO

Este fenómeno afecta particularmente a los pobres de la región de América Latina, dijo el director para la región, Graziano Da Silva.

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julio 22 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-22

"El alza en los alimentos no solo aumenta el número de hambrientos en el mundo, sino que muchas personas tienen que hacer sustitución de productos", explicó el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Esta condición hace que la población más desprotegida ya no pueda comprar carne de la mejor calidad y otras proteínas, por lo que empieza a incluir productos de bajo poder nutritivo y a incrementar en su dieta alimentos ricos en azúcar o con demasiadas harinas que producen un efecto perverso en el organismo: obesidad, sobre todo en niños.

El secretario general de la ONU, Ban ki-moon, destacó así mismo que los efectos del cambio climático, entre ellos el incremento de la exposición a la sequía, temperaturas en aumento, lluvias cada vez más irregulares y eventos climáticos extremos, están amenazando los sistemas de agua y agricultura, y potencialmente provocando desnutrición y escasez de agua para millones de personas.

Por ello, la FAO está trabajando en programas de educación alimentaria y nutricional para niños, y en especial madres, en América Latina y el Caribe. "Lo preocupante es que hoy las personas comen menos y peor", concluye Da Silva.

Situación conocida

En Colombia este fenómeno no es nuevo, sobre todo en las personas de estratos bajos, que por factores económicos y en ocasiones culturales, fundamenta su alimentación en carbohidratos, lo que trae como consecuencia elevados índices de desnutrición principalmente en la primera infancia y obesidad en edades adultas.

Según las cifras del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (Icbf), la desnutrición en menores de 18 años supera el 13 por ciento, y en la población de madres gestantes y primera infancia es de un 7 por ciento.

Aunque gran parte de esta problemática se debe a las condiciones de pobreza y desigualdad, existe un agravante y es la desinformación de los padres de familia sobre la correcta alimentación de los niños en sus primeros años de vida, lo cual juega un papel importante en el incremento de estos índices.
Así mismo, esa mala información y los mitos que se gestan alrededor de la alimentación en la primera infancia crean problemas posteriores para los infantes.

Olga Lucía Baquero Castañeda, de la Sociedad Colombiana de Pediatría, afirma que la alimentación es uno de los principales indicadores de desarrollo de una sociedad y que lamentablemente hoy la comida se adquiere preparada, procesada y empacada proyectando la falsa idea de que es de mejor calidad porque es más costosa que los alimentos naturales.

Advertencia

Según Olga Lucía Baquero, de la Sociedad Colombiana de Pediatría, "se llama la atención sobre el hambre que algunas comunidades enfrentan, las cuales no solo se refiere a la imposibilidad de comprar comida sino también a no conocer la calidad en los nutrientes que cada alimento aporta. Cambiar eso es deber de todos", concluye. Los buenos hábitos alimenticios son la base para una buena salud.

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