Busquemos el tesoro

Busquemos el tesoro

POR:
mayo 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-21

Después de muchos años de ver con ojos de historiadora las peripecias de sus viejos barcos hundidos en el mar, España se organiza para indagar los mapas oceánicos con instrumentos de detective y procurar con códigos de abogado los derechos que sobre ellos le corresponden. Hastiado de que lo sorprendan con rescates de galeones que naufragaron repletos de oro, el gobierno español se ha asociado con Nerea Arqueológica Subacuática (NAS), compañía especializada en exploraciones en el fondo del mar. La idea es unir los recursos tecnológicos de NAS y la fuerza jurídica y diplomática de España para exigir ante los tribunales la cuota que le corresponde en las denominadas especies náufragas.

Estas suelen ser cargamentos de metales preciosos, joyas y otros elementos no perecederos que viajaban a la península desde las colonias de ultramar. Casi todos poseen elevado valor histórico y muchos, además, revisten considerable precio mercantil. Hace poco, una nave que una firma buscadora de tesoros rescató en la costa española contenía más de 350 millones de euros solamente en monedas de plata. Hasta la fecha están localizadas aproximadamente en los mapas 36 naves españolas hundidas con cargas valiosas: catorce del siglo 16, diez del 17, nueve de los siglos 18 y 19 y dos más del siglo pasado. Algunos de los desastres fueron causados por fuerzas naturales, otros por accidente y muchos por combate con ocasionales enemigos del imperio: Inglaterra, Francia, piratas, filibusteros... Los buques están esparcidos por todos los mares y algunos son ya legendarios, como el San José, el Santa María de Atocha y el Santa Margarita. Pero la mayor cantidad se concentran en el Caribe y el Atlántico, ruta habitual de retorno de las flotillas con tesoros americanos.

Este punto, justamente, justifica que los gobiernos de las antiguas colonias, como Colombia, de cuyas minas y talleres de orfebrería y joyería provenían los tesoros náufragos, se interesen en participar en la empresa. Tienen nuestros países títulos incontestables para aspirar al menos a una parte de lo rescatado. No solo por las altas cifras en que se tasan los valiosos artículos, sino por lo que las colecciones perdidas significan para los pueblos indígenas americanos. No es la primera vez ni será la última que insistamos en este tema. Ahora, una posible asociación con el gobierno español y NAS permitiría hacer realidad un derecho claro.

editorial@eltiempo.com.co

Siga bajando para encontrar más contenido