¿Cuánto por la cabeza de Mao? La prueba de fuego

El debilitamiento de la economía no ha disminuido el apetito por el arte moderno, pero hay señales preocupantes

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mayo 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-08

Cuando en Estados Unidos comienzan las ventas de arte de la temporada de primavera, quizás nada deja más en claro la desconexión entre el próspero mercado de arte y la delicada economía norteamericana que esto: J.P. Morgan compró Bear Stearns y su sede central de la avenida Madison, en Nueva
York, por US$1.200 millones, el mismo precio de un puñado de Koonings, Bacons y Warhols.

Con obras de arte valuadas en US$1.800 millones que son subastadas en Sotheby's, Christie's y Phillips de Pury durante estos días, ¿finalmente chocarán esos dos mundos? "Es la hora de la verdad", dice Víctor Wiener, el experto de arte que fue llamado para tasar "Le Rêve" de Picasso, propiedad de Steve Wynn, cuando el magnate de los casinos dañó la pintura con su codo en forma accidental, en 2006. "Las fuerzas del mercado han cambiado",agregó Wiener.

Hay que pensar en esto como en las "nuevas matemáticas" del mundo del arte. Una nueva generación de coleccionistas, vendedores y financistas tratan al arte como un instrumento financiero altamente sofisticado, intercambiable, reconocible
a nivel global, en demanda y líquido.

"Como un coleccionista de arte, compro y vendo todo el tiempo, es el capitalista que llevo dentro", dice Aby Rosen, empresario inmobiliario de Nueva York. Rosen es el dueño de los edificios en Nueva York donde funcionan Sotheby's, la Galería Gagosian y el edificio de oficinas Lever House. Rosen dice que ama el arte, y que suele acumular obras de un cierto artista antes de una subasta si espera que su trabajo aumente significativamente de precio. "Siempre se gana dinero con eso", señala.

Compradores como Rosen dicen que, pese al enfriamiento de la economía estadounidense, no tienen ninguna intención de dejar de acudir a las subastas.

Las últimas han mostrado pocos signos de una caída en la demanda, dándole a la maratón de subastas que comenzó esta semana un aire de gran suspenso. Los escépticos, cuenta el presidente ejecutivo de Sotheby's, William Ruprecht, "están
todos lanzando flechas al mismo blanco: ¿caerá el mercado?" Pero, en negociaciones privadas han estado
circulando "cuadros de US$20 millones en las dos últimas semanas",dice.

La última gran prueba para las subastas de arte contemporáneo fue en Londres, a fines de febrero, cuando Sotheby's ganó comisiones por US$189 millones, el total más alto en su historia para esa categoría.

La semana pasada, las subastas de Christie's en Dubai tuvieron un éxito resonante: los precios de obras de artistas contemporáneos de Medio Oriente batieron nuevos récords.

Sin embargo, hay motivos para creer que la burbuja podría estallar. Un puñado de ferias de arte han sido canceladas en las últimas semanas como Düsseldorf Contemporary y Photo London y algunas galerías han cerrado o reducido sus programas.

Brett Gorvy, vicepresidente de Christie's, califica al clima actual como "difícil" y afirma que, mientras las casas de subastas habitualmente viajan para cortejar a los vendedores, no a los compradores, él ha pasado los últimos meses visitando clientes alrededor del mundo en un esfuerzo por interesarlos en las próximas ventas. Conscientes de la debilidad del dólar, las casas de subastas están vendiendo arte más volcado al gusto europeo, como una obra lisa y brillante de Tom Wesselmann que ilustra a una mujer con un cigarrillo en sus labios. "Los europeos todavía fuman," señala Gorvy.

Varias obras maestras de subastas anteriores vuelven al mercado con estimaciones optimistas. El cuadro de Edvard Munch "Chicas en un puente", de 1902, vendido por US$7,7 millones hace 12 años. Ahora se estima en unos US$25 millones.

Varias obras de Damien Hirst están en venta. El artista británico alcanzó fama mundial el año pasado cuando puso a la venta un cráneo con diamantes incrustados, titulado "Por el amor de Dios", por US$100 millones. Sesenta obras de Hirst han sido subastadas en lo que va del año, incluyendo las subastas de mayo, en comparación a 57 durante todo el año pasado.

En general, los vendedores de arte dicen que la urgencia por comprar obras de arte ha desaparecido, aunque no necesariamente el apetito. "Los mercados para algunos artistas se reajustarán en las subastas. Ya no se verá más gente comprando porque sólo tienen cinco minutos para decidir," opina Robert Goff, vendedor de arte de Chelsea.

Si otros activos tienen un mal desempeño, algunos coleccionistas podrían volcar su atención a artistas consagrados y confiables, dice Goff. Como lo describe el tasador Wiener, "el mundo emergente de los nuevos coleccionistas aún no ha alcanzado
el punto de saturación".

El veterano coleccionista de arte de Los Angeles Eli Broad, sin embargo, es pesimista. Dado el "drástico aumento en los valores del arte contemporáneo en los últimos años, ahora llegó el momento de hacer un gran ajuste hacia abajo en los valores",
dice. Pero no hay que esperar un baño de sangre. La obra maestra de Francis Bacon, "Triptych 1976", será subastado en Sotheby's el 14 de mayo y es muy probable que supere los US$70 millones de dólares.

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