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El café genera tensiones sociales en Colombia y Brasil

La presión está aumentando sobre los gobiernos de los principales países productores de café arábica del mundo para que acudan al rescate de sus agricultores, en momentos en que los precios caen por debajo de los costos, lo que alentaba el jueves protestas en Brasil y amenazas de huelga en Colombia.

Los cafeteros en Colombia irán a paro el 19 de agosto.

Archivo Portafolio.co

Los cafeteros en Colombia irán a paro el 19 de agosto.

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julio 04 de 2013 - 10:01 p.m.
2013-07-04

Los productores de la ciudad brasileña Tres Pontas iniciaron una protesta denominada "Despertar Caficultura", en la que tomaron prestada una consigna muy usada en las recientes manifestaciones ciudadanas, para presionar por ayuda estatal luego de una caída de los precios a la mitad en dos años.

"Estamos en una crisis sin precedentes", dijo Eduardo Chaves, de 43 años que pertenece a la cuarta generación de su familia dedicada a cultivar café en Tres Pontas después de que agricultores prendieron fuego a un montón de café y levantaron barricadas. "Queremos que otras ciudades hagan lo mismo para que se escuche nuestra voz", afirmó.

En tanto, cultivadores colombianos amenazan con una huelga para agosto, que sería la segunda desde febrero, insatisfechos por la forma como un subsidio para los productores de café se está distribuyendo. Mientras tanto, el sector agrícola del país en su conjunto está pidiendo más ayuda para afrontar los bajos precios y las importaciones baratas por acuerdos de libre comercio.

La ira de los productores ha aumentado por la constante caída de los precios del arábica, actualmente cerca de un mínimo en cuatro años de 1,17 dólares por libra, mientras que los inventarios mundiales están en máximos de cinco años y es probable que se llenen por otra gran cosecha de Brasil que se está recogiendo.

"El mercado ahora está realmente haciendo sufrir a los productores", dijo en Brasil el comerciante de café John Wolthers de Comexim. "Podría ser evidente en la próxima cosecha debido al menor uso de fertilizantes y la falta de incentivos" para cultivar café", añadió.

Los árboles de café producen más granos cuando el suelo se alimenta de fertilizantes y se usan productos químicos para defenderlos de los insectos y los hongos. El café arábico es más suave y más costoso de producir que el robusta, que se usa más en instantáneos.

Muchos tostadores acudieron a robustas en el 2011, cuando el arábico de calidad era escaso y costaba a más de 3 dólares por libra, pero ahora están regresando a las más ricas mezclas de arábicos mientras los precios caen. Si bien la demanda por arábica aumenta, es poco probable que se reduzcan los excedentes.

La producción de Brasil para 2013 se estima por los comerciantes en unos 53 millones de sacos, y la de Colombia se está recuperando después de una racha de decepcionantes cosechas. Nuevos arbustos de café entrarán a la producción en Colombia el próximo año después de un costoso programa de renovación para sustituir plantas envejecidas y de menor rendimiento, lo que podría aumentar la cosecha en varios millones de sacos.
INTERVENCION AGRESIVA

Cualquier intervención de los gobiernos con el objetivo de elevar los precios tendría que ser agresiva después que el mercado de futuros del mundo apenas parpadeó ante la pérdida prevista de 2,7 millones de sacos de 60 kilos de café de Centroamérica, casi una quinta parte de su cosecha, que fueron víctimas del hongo de la roya.

Pero Brasil, el mayor productor de café del mundo, todavía tiene que ofrecer ayuda a los productores, meses después de que el Gobierno reconoció la necesidad de hacerlo. La propuesta del ministro de Agricultura, Antonio Andrade, de 176 millones de dólares en subsidios parece insignificante frente a las exportaciones anuales de alrededor de 6.000 millones de dólares.

"Realmente, estamos negociando en un nivel que no es sostenible, por lo menos no para arábica de alta calidad. Nadie está haciendo dinero", dijo Shawn Hackett de Hackett Financial Advisors en Nueva York. "Para arábica habrá un gran problema en términos de oferta si se queda aquí abajo por mucho tiempo", agregó.

Datos del Gobierno brasileño de 2012 revelaron que en promedio producir un saco de 60 kilos de café arábica cuesta 338 reales (150 dólares) en la ciudad de Guaxupe, donde tiene su sede la cooperativa más grande de café del país, en el estado de Minas Gerais. Pero los corredores locales hablan de un precio de sólo 320 reales para los granos de mejor calidad.

Los cultivadores colombianos, conocidos por su famosa marca Juan Valdez, ahora están más o menos en el punto de equilibrio, según datos de la Federación Nacional de Cafeteros. El Gobierno les otorgó 145.000 pesos (75,62 dólares) de subsidio por cada carga de 125 kilos de café después de una huelga que terminó en marzo. El subsidio expira a finales de 2013, lo que podría profundizar la crisis del sector. Los salarios son el mayor costo de producción de ambos países, que abastecen casi tres cuartas partes del arábico del mundo.

Colombia, que apunta a producir cerca de 10 millones de sacos este año, obtiene una prima sobre los granos de Brasil, debido a su calidad porque su café se cultiva a gran altura. El terreno más plano permite en Brasil el uso de maquinaría y la reducción de los costos. Sin embargo, las consecuencias de los bajos precios en los dos países van más allá de bajas inversiones que podrían recortar la producción.

El café sigue siendo un importante empleador y un importante generador de ingresos en las zonas rurales, donde algunos residen algunos de los sectores más pobres de la población. Con el Gobierno de Brasil ya al límite después de fuertes protestas sobre la forma en que dirige el país, evitar una crisis en el sector del café, que dice ser el único gran empleador agrícola, puede ser una prioridad política.

A pesar de que una caída en la producción no parece plausible en un sector que ha resistido la volatilidad de los precios muchas veces en el pasado, las pérdidas directas llevaron a los productores en Brasil, al menos, a considerar alternativas.

"Ya he visto un montón de gente que piensa de cambiar al ganado y a la plantación de eucaliptos", dijo el empresario Lucio Dias de Cooxupé cooperativa. "Mantener su finca de café significa que usted tiene que seguir invirtiendo sólo para que siga en marcha", concluyó.

Reuters

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