Café Oma: con la receta del éxito

Eran los años 70. Bogotá era una urbe fría, aunque su gente la hacía cálida. Era la época en que se disfrutaba de la pista de hielo de la calle 63, del pasaje de los hippies en Chapinero, de la rebeldía, del pelo largo y de las ideas de paz y amor. Tiempos en que el mirador de La Calera ya recibía sus primeros arrullos de amor. En esos años, la Yamaha Enduro 175 y la Honda XT 500 estaban furor.

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noviembre 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-18

También fue la época en que las terrazas de café empezaban a mostrarse en una ciudad que las pedía a gritos. Y ese precisamente fue el inicio de uno de los íconos capitalinos: Oma Café. En la década de los 70 nació Oma como la primera tienda de café gourmet en Bogotá, en un local ubicado al norte de la ciudad: carrera 15 con calle 82. La idea de montar este café gourmet fue importada de Europa, en un afán por darle variedad y alternativas a los conocedores del café. La palabra OMA significa ‘abuelita’ y eso es precisamente lo que, en su calidez, reflejan los restaurantes y las barras, como ellos las llaman, dedicados exclusivamente a la venta de café, en todas sus formas. “Oma es sinónimo de calidad y de tradición”, según relata Juan Carlos Ospina, Gerente de Restcafé, empresa del grupo empresarial Oma. En sus inicios se tuvo una buena acogida por parte de los bogotanos, quienes acudían masivamente a degustar las delicias que les presentaba el nuevo punto de encuentro, pues de hecho eso ha sido Oma, un punto de referencia y de reunión, que ha perdurado por casi cuatro décadas. Con el correr de los años, el negocio fue creciendo y los clientes empezaron a exigir otros tipos de café. Fue así como, además de vender café tostado y molido, se empezaron a comercializar diferentes bebidas a partir del café, mientras que, paralelamente, se fueron adecuando locales, similares a los cafés romanos y parisinos, con sus tradicionales terrazas al aire libre. ¿Qué vende Oma? Dos productos bandera se comercializan en sus barras de café: el capuccino y el café expresso. “Estos han sido tradicionales, pero también han tenido acompañamientos de otras bebidas, ya que casi 40 años de historia hacen mella en otros gustos”, dice Ospina. “Lo cierto es que el sabor del café Oma es tan especial, que las exportaciones de café que realizamos nos dejan muy bien posicionados en el exterior. Además, las fórmulas con las que se sirven los cafés en nuestros puntos de venta son estratégicas y ese es, en realidad, el secreto del éxito”. Oma cuenta hoy con 150 puntos de venta en todo Colombia. Un centenar de ellos, localizado en Bogotá y los otros 50, desplegados por toda la geografía nacional. Dentro de las ciudades que tienen el privilegio de contar con un Oma están Cali, Medellín, Pereira, Barranquilla, Cartagena, Villavicencio y Fusagasugá. La experiencia y calidad, que han adquirido, los hace parte de la historia cafetera del país y se convierte en la base para ofrecer a sus clientes una variedad de recetas ‘de la abuela’, que acompañan la extensa carta de bebidas. “Queremos mantener las recetas de Oma (abuelita) e iniciamos hace años la venta de croissants, galletas de todas las clases, pies, tartaletas, bizcochos y emparedados de roast-beef, elaborados por nosotros mismos”, comenta el gerente de Rescafé. “Otra de las gamas de bebidas que han ido tomando fuerza en los restaurantes son las que tienen algún tipo de licor. Así, se puede ofrecer el tradicional tinto con algún licor, o expressos y capuccinos acompañados por licores de menta, brandy o sambuca, una nueva variedad de licor que estamos comercializando”, asegura. Esta perfecta combinación entre un buen plato y el café cien por ciento colombiano es parte del encanto de cada uno de los restaurantes Oma del país. Otros productos Pero no es solo la repostería y el café los que han hecho la fama de Oma. Hoy, los helados artesanales, los granizados y la confitería hacen parte integral del menú de opciones que se puede adquirir. Así, los granizados de maracuyá y café; los helados elaborados con frutas frescas, crema de leche y leche; los lácteos y la confitería han hecho que el negocio se expanda a otras latitudes. Los confites o dulces son unos pasabocas crocantes, procesados con base en un grano excelso de exportación tostado, recubierto con un suave chocolate. Venden, también, arequipe de café y turrones de café como complemento a esta variedad de dulces. “Además, tiene su línea institucional con la tostión perfecta y un sabor inigualable para los grandes consumidores de café. En estos puntos de venta se encuentra igualmente el café en grano y molido, listo para preparar en casa. Viene en bolsa de 500 gramos o en pacas por 10 unidades. Su café de línea selecta ha sido elaborado pensando en aquellas personas que gustan de un café suave con sabor y aroma equilibrados, de tostión y molienda media”, comenta Juan Carlos Ospina. Esta línea se vende en bolsas de 250 gramos, en paca por 20 unidades y molido o en grano, en bolsa de 500 gramos. Igualmente, hay descafeinados, de selección especial, tipo exportación y finest selection. Cabe destacar que en algunos de los restaurantes Oma se muele el café, lo que garantiza la frescura del mismo. “Además de llevar el café recién tostado, también lo podrá comprar molido, gracias a los diferentes molinos con los que contamos en nuestros restaurantes”, agrega Ospina. La tostadora Oma se caracteriza por tener diferentes tipos de café y porque siempre piensan en satisfacer el paladar y gusto del consumidor. Pero, para garantizar la calidad de cada una de las líneas, la marca tiene una planta con equipos de alta tecnología y de tostión de alta precisión, donde el proceso de tostado se realiza automáticamente, lo que permite tener un estándar de color, en cada una de las líneas de producción. “El proceso de empaque y embalaje es rigurosamente supervisado, con el fin de ofrecerle al cliente un producto de alta calidad. Nuestro café se encuentra en las principales cadenas de supermercados a nivel nacional, así como en la mayoría de los puntos de venta de restaurantes y barras de café”.UNA EMPRESA RENTABLE Oma cuenta con más de mil empleados en todo el país. Los 150 puntos de venta son de operación propia y por ahora no tiene ninguna franquicia, pues, como dice su gerente, “queremos mantener la calidad de nuestros puntos de venta, aunque lo estamos evaluando”. Dentro de las instalaciones de la tostadora y la fábrica de repostería cuentan con los más altos estándares de calidad, lo que les ha significado certificaciones de reconocidas compañías. Así, los 150 productos que comercializan han hecho de Oma uno de los puntos de encuentro de muchos estudiantes, ejecutivos y empresarios que han degustado uno de los cafés más ricos del país. La compañía tiene dos focos de negocio. La tostadora, Toscafé y los restaurantes Rescafé. En el 2007, las ventas de Rescafé fueron de 52.900 millones de pesos y a junio del 2008 tenía vendidos 27.700 millones. Toscafé, por su parte, obtuvo ingresos por 14.822 millones de pesos en el 2007 y este año las ventas a junio, ya superaban los 7.582 millones. Es decir, que la operación de Oma, sumando las dos compañías, llegó a los 67.722 millones de pesos, en el 2007.WILABR

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