‘La caficultura se recupera este año’

‘La caficultura se recupera este año’

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abril 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-14

¿Qué está pasando con la producción cafetera? La dramática caída de la producción cafetera en 2009 tiene su explicación en la ocurrencia simultánea de circunstancias excepcionales: unos niveles de lluvia en las zonas cafeteras superiores hasta en 150 por ciento al promedio histórico y la menor aplicación de fertilizantes debido al aumento del precio del petróleo. Durante el primer trimestre de 2010 se ha recolectado la cosecha de café producto de las floraciones que brotaron hasta agosto de 2009 y las cuales se vieron afectadas por el implacable invierno. ¿Qué viene? Para lo que resta del año, esperamos un incremento en la producción cafetera del primer semestre hasta 4,5 millones de sacos y una producción anual total cercana a los 11 millones. El fundamento de nuestro optimismo se encuentra en el excelente comportamiento del clima y el aumento del 40 por ciento en la fertilización. No debemos olvidar que las mejores cosechas de la historia cafetera se han presentado en los años de ocurrencia del Fenómeno de ‘El Niño’. ¿Qué ha sucedido con la roya? Aún hay 75.000 hectáreas sembradas en zonas marginales no aptas para el cultivo del café, las cuales fueron afectadas considerablemente el año pasado por la roya y que no han sido convertidas a las variedades Colombia y Castillo, desarrolladas por Cenicafé y que son resistentes a esta enfermedad. Para hacer frente a esta problemática ofrecimos con Fertifuturo, descuentos para la compra de fertilizantes, al igual que, a través del programa de renovación de cafetales, créditos en condiciones favorables para renovar con variedades resistentes esos cafetales. ¿Y la broca? Tengo que decir que el país ha aprendido a manejar esta plaga a través de prácticas culturales como el Re-Re, que requiere de la recolección de los granos maduros, sobre-maduros y secos que se encuentran tanto en el árbol, como en el piso. Esto lo convierte en una actividad dispendiosa, que es realizada principalmente por los pequeños caficultores propietarios de cultivos. Prueba de ello son los registros de Almacafé, en los que hay departamentos con niveles de infestación del 15 por ciento y otros con broca del 2 por ciento. ¿Es cierto que la Federación tuvo grandes pérdidas por incumplir contratos de exportación en 2009? La Federación no incumplió ningún contrato de exportación en 2009. Los compromisos de café que tuvieron algún retraso en su entrega durante los primeros meses de 2009 se cumplieron a cabalidad. Obviamente, el año pasado la escasez de café en Colombia afectó a todo el sector exportador. Por fortuna, con un gran esfuerzo, tanto de los exportadores privados como del Fondo Nacional del Café, pudimos honrar los compromisos a costa en muchos casos, de los márgenes normales del negocio. ¿Hubo importaciones de café para hacer pasar ese grano como colombiano y venderlo en el exterior? Eso es imposible por cuanto la norma obliga que el café que ingresa a Colombia con destino a la industria tostadora debe cumplir con protocolos fitosanitarios, que exigen un grado de tostión para lograr la humedad mínima admitida. Esto lo convierte en café desnaturalizado, no susceptible de ser exportado como café verde, por cuanto las almendras cambian de color. Adicionalmente, la industria colombiana es muy seria y si eso sucediera, los controles de calidad efectuados en puerto no permitirían que este café saliera del país. Hacer este tipo de afirmaciones, es un acto irresponsable que pone en peligro la credibilidad de Colombia como un proveedor serio de café. ¿Cuál es la causa de estas importaciones? Primero que todo debo aclarar que las importaciones de café no son controladas por la Federación y la libertad de hacerlas constituye parte de los acuerdos comerciales del país. La industria tostadora colombiana las realiza para proveerse de materias primas de menor precio, porque no pueden trasladar la realidad del precio internacional de nuestro café al consumidor colombiano. Obligar a los caficultores colombianos a vender su café a mitad de precio, sería una injusticia por la búsqueda de subsidios al consumidor nacional. Como representante de los caficultores veo con mucho agrado que los productores vendan su café a dos dólares en el exterior y no a mitad de precio como lo necesitan los tostadores nacionales. ¿Cuál es la situación del mercado internacional? El mercado hasta finales de la década del 90 era sobre-ofertado. A partir de 2002, la demanda por café es mayor que la oferta. Esta situación se debe principalmente al crecimiento estable y sostenido del consumo, que ocasionará que el mercado mundial enfrente durante el año cafetero 2009/10, que culmina en septiembre próximo, un déficit de 6,3 millones de sacos. La prima que hoy se paga por el café colombiano es muy alta. ¿No existe el peligro que el precio se descuelgue si sube la producción? Para contestar esta pregunta es necesario analizar el comportamiento del mercado de los cafés suaves, segmento en el que se encuentra la producción de Colombia, Centroamérica y países africanos como Kenia, Tanzania, Etiopía y Burundi. Ninguno de ellos, a excepción de Colombia, tiene capacidad para aumentar sus exportaciones. Lo que quiero decir, es que aunque Colombia recupere su nivel pleno de producción durante el segundo semestre, el mercado tiene suficiente espacio para absorber este incremento, puesto que además los inventarios en origen, de los tostadores y la bolsa son muy bajos. Esto nos hace pensar que la prima de Colombia no caerá abruptamente. ¿Cómo recuperar el mercado perdido internacionalmente? Los clientes fieles al origen, como pueden ser aquellos que participan en el programa ‘100 por ciento Café de Colombia’ y aquellos que tienen productos y programas asociados al país, siguen adelante. Nuestra prioridad actual es concentrar todos los esfuerzos en satisfacer la demanda que existe de café de Colombia, para recuperar nuestra participación en el negocio de cada uno de los clientes. Esto es así debido a la baja disponibilidad coyuntural de otros cafés parecidos al colombiano, razón por la cual sentimos que los tostadores acudirán nuevamente a nosotros, como único país productor que ofrece café fresco y en cantidades importantes durante todo el año. ¿Tiene el Fondo Nacional del Café la capacidad de aumentar sus inventarios? La construcción de inventarios estratégicos no es un tema de la coyuntura dado que cada grano que Colombia produzca es requerido por el mercado internacional. ¿Deberían estar bravos los productores nacionales? Aunque los productores han sufrido también por la disminución de su cosecha en el pasado reciente, hoy miran su negocio y sus cafetales con optimismo y sienten que comenzamos a dar la vuelta a la página. Las excelentes florescencias, el estado de los cafetales, los descuentos ofrecidos por Fertifuturo para la adquisición de abonos, la demanda de crédito y el optimismo sobre la cosecha sobre el segundo semestre, hacen prever que 2010 será el año de recuperación de la caficultura colombiana. ¿Y los exportadores privados? El año pasado fue muy difícil tanto para los exportadores privados como para la Federación. Por fortuna el sector exportador privado está conformado por compañías nacionales y multinacionales, vinculadas a nuestro país por décadas, y que conocen muy bien el mercado. Nosotros tenemos la responsabilidad de la garantía de compra que desarrollamos a través de más de 500 puntos de compra, que consiste en asegurar al productor más alejado la adquisición de su café a un precio de mercado. De los 7,8 millones de sacos que produjo Colombia el año pasado, sólo 5 millones estuvieron disponibles para la exportación de café verde no diferenciado, ya que el resto fue utilizado por la industria nacional o comercializado como cafés especiales con precios mayores al café estándar colombiano. Por tanto la masa disponible para el sector exportador ha disminuido, lo que explica aún más por qué el negocio ha estado difícil. ¿Por qué le están dando tanto palo? Son muchos los intereses particulares de terceros que promueven debates contra la Federación. Y esta no será la primera, ni la última vez que esto sucede. La dirigencia cafetera está tranquila del cumplimiento de la misión de la institución, que es llevar el mayor bienestar a 527.000 familias cafeteras, de las cuales 510.000 tienen menos de 5 hectáreas. Se trata de campesinos que viven en su finca y la trabajan desde el amanecer hasta el atardecer. Por eso, nuestro mandato de maximización del ingreso del caficultor, varias veces riñe con los intereses económicos de muchos de los dueños del garrote. No obstante, creo que el país exige resultados. Lo que se denomina palo en mi contra, lo interpreto como la suma de inquietudes del país, frente al futuro de una actividad que constituye un capital social estratégico para el campo colombiano. Como estamos avanzando, entiendo los ladridos. Se habla mucho de las inversiones de la Federación, como la Flota Mercante y el Banco Cafetero, etcétera. ¿Usted qué piensa de esto? Yo la verdad no me ocupo de esos temas. La flota se acabó hace 18 años, el Banco dejó de ser del gremio hace 11. Mi labor ahora se concentra en asegurar el futuro de 527.000 familias productoras de café. Para lo que resta del año, esperamos un incremento en la producción cafetera del primer semestre hasta 4,5 millones de sacos y la pro- ducción anual de 11 millones. ANDRUI

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