La caída financiera hace que los ricos de Nueva York se aprieten el cinturón | Finanzas | Economía | Portafolio

La caída financiera hace que los ricos de Nueva York se aprieten el cinturón

La caída financiera hace que los ricos de Nueva York se aprieten el cinturón

POR:
septiembre 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-26

Una cirugía plástica de nariz realizada en un hospital con la asistencia de una enfermera privada era casi un rito de iniciación para las hijas de Joan Asher. Pero hace poco, cuando su cuarta y última hija estaba lista para su rinoplastia, su madre le pidió que la pospusiera.

Los mercados financieros estaban más desviados que la nariz de su hija de 16 años.

"Las otras narices eran más prominentes", le dijo a su hija esta ama de casa de un suburbio aristocrático de la ciudad de Nueva York. La joven tendría su operación cuando las cosas se calmaran.

La crisis financiera en Wall Street ha dejado a los más acaudalados de Nueva York en un estado de confusión. Los que alimentan la economía de la zona con su consumo de arte, moda, automóviles, restaurantes, cirugía plástica y otros bienes y servicios de lujo están comenzando a recortar sus otrora inagotables presupuestos.

Como consecuencia, aquellos cuyos trabajos consisten en satisfacer todos esos caprichos (desde agencias de niñeras hasta joyeros) observan cómo sus clientes ajustan sus cinturones y reducen sus gastos de los millones a los miles.

En el astillero de lujo Northrop & Johnson Yacht and Ship, con sede en las Islas Vírgenes británicas, la directora Kathleen Mullen dice que un inversionista de Nueva York llamó hace poco tratando de posponer la compra de un megayate de más de US$25 millones. El cliente está considerando dar marcha atrás por completo.

Mullen dice que de todas formas tendría que pagar 10%, porque ya firmó el contrato.

Recientemente, una madre de dos hijos de Nueva York le preguntó a Carol Solomon, dueña de la agencia de niñeras New York Nanny Center Inc., si le podía conseguir una buena niñera que estuviera dispuesta a trabajar por menos de los US$1.200 a la semana que pretendía una candidata que había encontrado por su cuenta.

"Teniendo en cuenta todo lo que ha estado ocurriendo en el mercado", le dijo la madre a Solomon, "me preocupa comprometerme a pagar un sueldo tan alto".

Los cirujanos plásticos también están sintiendo el temblor financiero. Para su cumpleaños número 50, Annette Pucci, una directora de ventas de Nueva York, planeaba autorregalarse un estiramiento facial con el dinero que pensaba obtener con la venta de US$15.000 en acciones.

Pero luego de consultarlo con su esposo, un director de Consolidated Edison Inc., se dio cuenta de que su portafolio había sido tan golpeado por la crisis que la cirugía quedaba descartada. Su premio de consolación: un tratamiento de Botox por US$1.200.

Al final, Asher decidió que su hija podía hacerse la cirugía plástica antes de que comenzara el año escolar gracias a que su cirujano plástico, Alan Matarasso, dijo que podía operarla en la sala de operaciones de su consultorio en Manhattan por unos US$2.500 menos que si lo hacía en un hospital donde tendría que haber pasado la noche con una enfermera privada. En su casa, tras la operación, Asher pasó casi toda la noche en vela, poniendo compresas frías en los ojos de su hija cada 20 minutos.

Las joyas caras parecen ser otra de las víctimas de la crisis financiera. Patricia G. Hambrecht, que asesora a clientes privados en una compraventa de joyas de lujo, comentó que recientemente un cliente que trabaja en la industria de los servicios financieros recortó abruptamente el presupuesto para el regalo de aniversario de bodas de su esposa, de los US$50.000 que tenía pensado gastar a unos US$20.000.

Menos bonos

El impacto total de la crisis de Wall Street entre aquellos que sirven a los más ricos no se conocerá a ciencia cierta hasta dentro de unos meses, ya que gran parte de los mayores gastos que realizan proviene de los bonos que reciben entre diciembre y febrero. La perspectiva de que estos ingresos adicionales sean más modestos este año tiene preocupados a los agentes inmobiliarios, a los comerciantes y a quienes alquilan casas en el Caribe.

Tobina Kahn, vicepresidenta de la joyería House of Kahn Estate Jewelers, que compra y vende joyas de lujo, dijo que ha sido "bombardeada" con llamadas de gente que busca vender sus joyas y relojes de oro rápidamente, luego de que los titulares de las noticias financieras se volvieran especialmente alarmantes.

Siga bajando para encontrar más contenido