La caída de los precios de los granos amenaza a pequeños agricultores

La caída de los precios de los granos amenaza a pequeños agricultores

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noviembre 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-20

Hace unos años, este polvoriento pueblo fronterizo era poco más que un cruce de caminos de tierra en medio de la selva, con un puñado de edificios de madera y autos viejos. Luego, los precios de los cultivos se dispararon y Banlung empezó a crecer.

Llegaron olas de agricultores que plantaron caucho, soya y otras cosechas de exportación. Al mismo tiempo, pequeños agricultores en muchos otros países, como Bangladesh, Rusia, Ucrania y Nigeria, aumentaron su producción para sacarle partido al súbito auge en los precios agrícolas.

Ahora, sin embargo, el futuro de la expansión de Banlung y otros lugares está en entredicho debido a que los precios de los granos han caído en picada con la crisis económica global. La retirada de los inversionistas de los commodities y la desaceleración del crecimiento en todo el mundo ha hecho que los precios del maíz bajaran 50% desde fines de junio, y los del trigo, 30%.

Un freno en el desarrollo de nuevas zonas de cultivo podría minar los esfuerzos para disminuir la carestía de alimentos en el mundo. Hace unos meses, la escasez causó disturbios desde Haití y Egipto a Paquistán y aumentó la ansiedad sobre un posible encarecimiento permanente de los alimentos básicos. Algunos analistas del sector agrícola temen que cuando la economía se recupere, la crisis alimenticia volverá con toda su fuerza.

Nuevos cultivos en lugares como Banlung siguen representando apenas un pequeña parte de la producción global, dominada por países grandes como Estados Unidos, Brasil, Canadá, Australia y China. Aun así, ayudaron a que la producción de grano de este año fuera la mayor de la historia.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió este mes que "hay problemas en el horizonte" debido a que los agricultores están disminuyendo la producción para compensar la caída de precios.

Dan Basse, de AgResource Co., una firma de investigación de Chicago, prevé un descenso en la producción global de algunos cultivos clave el año que viene debido a la precaución de los agricultores. Basse pronostica un declive de casi 3% en la producción de maíz y de más de 4% en la de trigo.

En Banlung, ya hay señas de desaceleración. Aunque muchos granjeros no han decidido cuánto sembrar el año que viene, las transacciones de tierra en la zona han bajado considerablemente. "Antes te sentabas en el café a desayunar y veías cómo los tratos se cerraban delante de ti", dice Jan Noorlander, un representante de CARE, la agencia internacional de ayuda humanitaria, en Banlung. "Ahora la gente no toma ninguna iniciativa", dice. "La gente está preocupada".

Esto supone un dramático revés frente al boom que Banlung vivió hace unos años. No fue bonito: las nuevas inversiones en agricultura trajeron acusaciones de robos de tierras y deforestaciones ilegales. Las tribus indígenas que vivían en las colinas y se basaban en una agricultura de subsistencia vendieron sus parcelas para comprar autos, equipos estéreo y otros bienes.

Mientras tanto, en Bangladesh y otras partes de Asia, los agricultores añadieron una segunda o tercera cosecha de arroz a su producción regular. En Rusia, los agricultores cultivaron 2,6 millones de hectáreas de granos más, mientras otros países que anteriormente producían muy por debajo de su potencial, como Ucrania, Nigeria y otras partes de Europa del Este, también incrementaron su producción agrícola.

Se espera que la producción global de cereales alcance un récord de 2.200 millones de toneladas este año, un salto de 5% respecto al año pasado, dice la FAO. Ese crecimiento fue propulsado mayormente por gigantes agrícolas como EE.UU., pero también contribuyó la expansión en zonas remotas.

Para Camboya, la inversión agrícola prometía la vuelta a sus días de gloria de hace 40 años como un importante productor regional de arroz, caucho y otros cultivos. Entonces el país se sumergió en décadas de guerra civil. Ahora Camboya es más estable. Las empresas privadas que comercializan cultivos han ampliado su alcance hasta las zonas más remotas del país para animar a los agricultores a plantar más, y la inversión extranjera también ha servido de trampolín. Kuwait recientemente acordó concederle a Camboya más de US$500 millones en préstamos para aumentar la producción agrícola y mejorar las carreteras para transportar cultivos.

Como resultado, Camboya se ha convertido en un notable exportador de arroz por primera vez desde los años 60. Las autoridades han empezado a referirse al arroz como "oro blanco".

El país dedica unos tres millones de hectáreas a la agricultura, menos de la mitad de sus alrededor de 6,5 millones de hectáreas cultivables. Además, ha realizado inversiones mínimas en irrigación, almacenamiento y capacitación comercial para agricultores. Algunos analistas opinan que con más esfuerzo e inversión, Camboya podría duplicar su producción de arroz.

Ahora que los precios de los cultivos están cayendo, los economistas dicen que algunos agricultores no tendrán más remedio que detener sus planes de expansión. Y las motocicletas, televisores y bienes de consumos que compraron con el dinero del boom no ayudarán a alimentarlos en los tiempos más difíciles.

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