Cámara de Representantes de E.U. aprobó TLC con Perú

El Tratado pasará ahora al Senado donde se espera pase sin problemas por la conocida postura a favor del libre comercio que caracteriza a la Cámara Alta.

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noviembre 08 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-08

El visto bueno de la Cámara es, en buena medida, histórico pues se trata del primer acuerdo comercial ratificado con el abierto apoyo y liderazgo de los demócratas en 14 años. El último fue el Nafta (Tratado de Libre Comercio para Norte América) que fue ratificado en 1993 cuando el presidente Bill Clinton ocupaba la Casa Blanca.

Es histórico además, pues parte de una acuerdo bipartidista firmado en mayo por demócratas y republicanos en el que se pactó adicionar al texto de los tratados estándares internacionales laborales y medio ambientales nunca antes incluidos -de manera vinculante- en tratados anteriores negociados por E.U.

El acuerdo fue aprobado por 285 votos a favor de 218 que se necesitaban para obtener la mayoría. 132 legisladores se opusieron y  se registraron 16 abstenciones. De los votos favorables 109 fueron demócratas y 176 republicanos.

El conteo de los demócratas, por naturaleza escépticos frente a los TLC, fue similar al de NAFTA cuando 102 miembros de ese partido decidieron respaldarlo. 

Durante el debate previo a su ratificación, los  legisladores especialmente republicanos insistieron en que además de los beneficios económicos que traerá para ambos países el TLC servirá para contrarrestar la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez en la región.

De acuerdo con la legisladora Eliana Ross-Lehtinen, la aprobación de Perú debería sentar las bases para la consideración de los TLC con Colombia, y Panamá. Haciendo eco a las palabras usadas por el presidente George W. Bush esta semana es "inadmisible pasar uno y de decir no a los otros dos".

Este punto, de hecho, fue defendido con ahínco por casi una decena de los congresistas que participaron en el debate.
Los demócratas, sin embargo, parecieron hacer oídos sordos a los reclamos. En el mejor de los casos, dicen fuentes diplomáticas, Panamá avanzaría hacia finales de este año o comienzos del entrante, pero Colombia quedaría pendiente hasta después de las elecciones presidenciales y legislativas en E.U. de noviembre del 2009.

Aunque el partido ha invocado la violencia contra el sindicalismo en el país como razón para oponerse al TLC colombiano, son los cálculos políticos del liderazgo demócrata los que más están pensando en esa decisión.

El partido no solo espera recuperar la Casa Blanca tras los ocho años en la oposición  sino retener el control de la Cámara y arrebatar el Senado a los republicanos. Y el libre comercio no es precisamente el tema más atractivo para su base de votantes. De hecho, más de un 75 por ciento de potenciales votantes demócratas se oponen a los TLC pues creen que contribuirá al desempleo y aumentos en el déficit de la balanza comercial.

Aprobar Perú y quizá Panamá sin duda les costará algunos votos. Pero al mismo tiempo permite mostrar que el partido no se opone al comercio "per se" -y en contravía de la tendencia mundial.
Un mensaje importante para un grupo de más 40 demócratas que se hicieron elegir en las pasadas elecciones del 2006 en distritos antes dominados por republicanos y  prometiendo ser abiertos frente al comercio. Gracias a esas victorias pudo el partido recuperar el control de la Cámara tras 12 años de sequía.
Oponerse temporalmente al de Colombia satisface al resto de su base, particularmente a las poderosas uniones de trabajadores como el AFL-CIO.

Los demócratas llevan varias semanas contra la pared pues la administración Bush les está cobrando caro decirle "no" a uno de sus más importantes aliados en la región. Bush y los republicanos en el Congreso saben que entre más presionen por Colombia, argumentado que la ausencia del TLC fortalecerá al narcotráfico y a los simpatizantes de Chávez, más puntos se anotaran para avanzar otros temas en su agenda política.

El cálculo demócrata es, por el contrario, extender las preferencias arancelarias de ATPDEA y aprobar Plan Colombia, esperar que pasa el año electoral y luego aprobar el TLC cuando lo puedan justificar con estadísticas que un clima más favorable para el sindicalismo en el país.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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