El cambio climático, una amenaza para las viviendas

“Colombia se afectaría por el incremento del nivel del mar, las modificaciones de la temperatura media del aire y la precipitación”, advirtió José Daniel Pabón, director del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia e investigador internacional sobre el cambio climático.

POR:
noviembre 19 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-19

Cifras sobre este incremento sugieren que hacia los años 2050 y 2060 podría presentarse un aumento de 40 ó 60 centímetros en las costas del Caribe y Pacífico colombianas, respectivamente, con la consecuente vulnerabilidad en las viviendas urbanas y el sector industrial, entre otros. Recientes estudios de la academia explican que en el litoral Caribe, 9 por ciento de las viviendas urbanas mostró alta vulnerabilidad a la inundación, mientras que el porcentaje aumentó 46 por ciento en el sector rural. Igualmente identifica vulnerabilidad en el litoral Pacífico, donde 87 por ciento del sector rural y 48 por ciento de las viviendas urbanas son altamente vulnerables, lo mismo que el sector industrial en el que 75,3 por ciento del área ocupada por los establecimientos manufactureros en Barranquilla y 99,7 por ciento en Cartagena están expuestos a riesgos de inundaciones. Incluso, considera que 44,8 por ciento de la malla vial terrestre está en riesgo . Al consultar sobre las viviendas y las posibles afectaciones, Pedro Nel Quiroga, director del centro de estudios estructurales de la Escuela Colombiana de Ingeniería, recuerda que Bogotá sufre cambios climáticos importantes hace 50 años y las viviendas no han tenido problemas; tampoco las de climas cálidos o templados, porque los materiales utilizados están diseñados para soportar un rango de temperatura y un cambio climático. “Lo que está pasando en la ciudad no debería hacerles daño a los materiales tradicionales, a menos que se produzcan inundaciones permanentes donde las bases de los edificios podrían sufrir”. Por su parte, al consultar sobre la norma sismorresistente, José Miguel Paz, presidente de la Asociación Colombiana de Productores de Concreto (Asocreto), considera que esta no tiene como objetivo manejar los impactos producidos por el clima, pero sí (su nombre lo dice) aquellos que tiene que ver con terremotos o sismos. “La norma da las pautas para que las construcciones cumplan con especificaciones que permitan soportar un temblor sin que la estructura colapse. Puede haber daños en las fachadas, pero no una falla total y aunque su implementación ha sido importante, donde realmente hay que evaluar los riesgos es en la cantidad de edificaciones del sector informal que no la cumplen. Ahí esta el problema”, advierte Paz. Adicionalmente, los analistas coinciden en que los alcantarillados son un caso aparte. “Las tormentas, como las de hace tres semanas, han sobrepasado la capacidad de recolección de agua, pues se diseñaron para volúmenes menores. La recomendación es que cuando se diseñen obras civiles, los alcantarillados tengan mayor capacidad”, afirma Quiroga. “En las vías existen taludes que en verano no tienen problemas. Sin embargo, en invierno tienden a perder la estabilidad por el agua que actúa como un lubricante entre las partículas de tierra, lo que –finalmente– hace que el talud se caiga y se presenten los derrumbes, como sucedió en la carretera a Buenaventura , para citar solo uno de los tantos que han afectado al país en los últimos meses”, consluyó Paz . 50 por ciento de las ciudades colombianas son informales y por ello son las más vulnerables y también las que están expuestas a inundaciones, sismos y otras emergencias.

Siga bajando para encontrar más contenido