Cambio climático no debe ser prioridad en Colombia

Cambio climático no debe ser prioridad en Colombia

Finanzas
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abril 22 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-22

El tema ambiental de mayor preocupación para el país debe ser la coordinación para el uso adecuado del territorio de acuerdo con la vocación y la disponibilidad de los suelos.

JAIRO SÁNCHEZ
Especial para PORTAFOLIO
Aunque Colombia debe participar en los foros internacionales sobre el cambio climático, como lo hizo en la Cumbre de Copenhage (Dinamarca), los científicos y académicos colombianos deben centrar su atención en problemas mucho más graves para el país como el ordenamiento del territorio y la adecuación de sus usos a las vocaciones.
El país cuenta con todos los pisos térmicos, pero son sistemas frágiles desde el punto de vista ecológico. Como prueba de ello, el país está perdiendo sus nevados, que son fuente importante de los recursos hídricos, no sólo por los efectos del cambio climático.
El problema del ordenamiento del territorio tiene que ver con la propiedad y con el conflicto armado que enfrenta el país, ya que buena parte de las tierras con vocación agrícola o forestal están siendo usadas para la ganadería.
Este fenómeno obliga a los campesinos a desplazarse hacia las tierras con peores condiciones para la agricultura, con lo cual se genera una presión adicional sobre el sistema de regulación hidrológica. Como consecuencia, cada vez se registran con mayor fuerza inundaciones tras un par de aguaceros y seguías en las represas con algunos días de verano.
VERDAD CIENTÍFICA
Hay un consenso entre los científicos sobre la inminencia de las catástrofes asociadas al cambio climático: aumento de temperaturas, incremento en el nivel del mar y cambios en los regímenes de lluvias, con efectos sobre la producción de alimentos y sobre el desplazamiento de poblaciones de las zonas afectadas por inundaciones o sequías.
Los políticos también prenden las alarmas frente a los pronósticos de los científicos, pero son más fuertes los intereses económicos y políticos que el reconocimiento mismo de los peligros anunciados. Eso explica el tímido comportamiento de los gobernantes y el resultado de las reuniones internacionales.
Es más, en los últimos dos años los informes de los científicos son cada vez más alarmantes, lo cual se evidencia en el deshielo de los casquetes polares por cambios en la temperatura de la Tierra. Sin embargo, aunque hay pronósticos con ciertos rangos, la complejidad del tema climático no permite eliminar la incertidumbre. Es decir, aunque hay momentos donde las predicciones funcionan, la teoría de las catástrofes reconoce la difícil capacidad de predicción sin que ello invalide las tendencias.
En medio de las discusiones sobre la disminución de gases de efecto invernadero, hay un problema gravísimo: que los países desarrollados saben que si le imponen demasiadas restricciones a la producción de energía y por lo tanto al aumento de la producción, entonces eso disminuye las tasas de crecimiento económico y reduce el empleo.
Eso tiene grandes costos políticos, salvo que se haga una modificación en el modelo económico. Al respecto, los franceses, por ejemplo, hablan de reducciones de la jornada laboral, pero eso tendría efectos positivos si todos los hacen al mismo tiempo. De lo contrario, quien toma la decisión reduce su nivel de competitividad frente a los demás.
Los países del Tercer Mundo, por su parte, pueden argumentar lo mismo. No obstante, con sus altos niveles de pobreza y desigualdad requieren de mayores tasas de crecimiento, por lo tanto, el tema ambiental pasa a un segundo plano.
Ahora bien, es claro que en las negociaciones internacionales nada depende de la posición Colombia. Aunque es, es de importante que el país esté atento a los temas relacionados con la generación de mecanismos de compensación para ayudar a los países que empiecen a sufrir los efectos del cambio climático.
EL DEBATE POLÍTICO
Cuando los científicos hablan de cambo climático, los políticos reaccionan haciendo votos de buena voluntad, pero al momento de llegar a las reuniones hay varios tipos de evasivas: Estados Unidos (E.U.), por ejemplo, argumenta que países como China, India y Brasil están registrando altas tasas de crecimiento económico en los últimos lustros y generan altas emisiones, por lo tanto deben tener una mayor responsabilidad en el asunto.
A los países ricos se les olvida que desde el punto de vista de la responsabilidad política de las naciones lo que importan son las emisiones per cápita (por habitante). El debate político radica en que E.U. es el líder en emisiones de efecto invernadero per cápita y dobla a Europa y ésta a su vez a Japón, con lo cual cerca del 10 por ciento de la población produce el 50 por ciento de los gases de efecto invernadero.
E.U. y algunos países de Europa solicitan mayor compromiso de China e India, dado el tamaño de sus emisiones, como si tuvieran derechos a emitir más basura que los demás por tener una población menor, lo cual a todas luces riñe con el principio de equidad.
Ahora bien, a diferencia de lo que ocurre en E.U., algunos países europeos han mostrado mayor sensibilidad al tema ambiental, implementando y propiciando tecnologías y hábitos de consumo favorables para el ahorro de energía.
En Europa se encuentran las plantas industriales y los vehículos con las tecnologías más avanzadas en términos de eficiencia energética y de reducción de gases. Es decir, para estos países resulta costoso hacer más reducciones de gases, cuando ya cuenta con las tecnologías avanzadas.
Así, los países del Tercer Mundo ayudan a los países desarrollados a cumplir con sus compromisos de emisión a través del llamado mercado del carbono. Sin embargo, algunos ambientalistas dicen que eso es ilegítimo ya que los países ricos deberían reducir el carbono es sus propios territorios, aunque la racionalidad económica permita ese tipo de operaciones.
*Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas e investigador del Idea de la Universidad Nacional

La posición de Barack Obama

Los partidos de centro y de izquierda son más sensibles frente al tema ambiental que los de derecha, eso se podría explicar porque el presidente de E.U., Barack Obama tiene una posición más abierta que su antecesor, George W. Bush.
Sin embargo, Obama está 'maniatado', ya que varios congresistas demócratas provienen de estados carboníferos y, por lo tanto, las reducción de consumo de combustibles fósiles son dañinos para sus intereses. Estas presiones explican, en parte, la reticencia de E.U. a asumir grandes compromisos en materia de reducción de emisiones.
De otro lado, los consumidores estadounidenses están acostumbrados al despilfarro de energía y son reacios a realizar ahorros significativos en esta materia.